Capítulo siete.

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Narra Sophie.

Si hiciera una lista con las cosas que detesto, el despertar con resaca sin duda estaría de los primeros, no sé si es más desagradable el enfermizo dolor de cabeza o esa sed terrible que me invade. Me levanté de la cama y fui hacia el baño por una aspirina, revisé por los estantes y desafortunadamente no encontré nada, rendida apoyé mis manos sobre el lavamanos y me eché un vistazo en el espejo.

—Iugh. —Pronuncié involuntariamente, parecía una novia abandonada por lo despeinada que estaba y con mi maquillaje todo corrido. Me quité los restos de maquillaje y me peiné haciéndome una trenza a un costado, volví a mi habitación y cambié mi disfraz por una sudadera gigante y un short, me senté en la cama y tomé mi teléfono para ver las notificaciones.

David Kessler te ha enviado una solicitud de amistad. Hice una mueca ya que no me sonaba conocido el nombre, entré en el perfil y al ver su foto de perfil mi mente me envió  imágenes de lo que había pasado en las horas pasadas, realmente sabía quién era. Acepté la solicitud y vi su última conexión.

—Cinco minutos, seguramente responderá. —Pensé en voz alta y escribí un mensaje.

(Los mensajes que empiezan con × son de Sophie, los con » son de David)

× ¿Cómo está esa resaca?

Pasaron unos segundos y respondió.

» Creí que no me aceptarías. Horrible jajajaja, ¿y la tuya?

× ¿Por qué no? Igual, tengo un dolor que casi me parte la cabeza.

» No lo sé, pensamientos de un alcoholizado.

—Reí al ver el mensaje, noté que seguía escribiendo.

 » ¿No tienes algo para tomar?

×Nope, no habían aspirinas en el baño.

» ¿Y Florence no tendrá?

× No lo había pensado, iré a ver, espera.

—Bloqueé el teléfono y me levanté caminando hacia la habitación de Florence.

—Flo, ¿No tienes alguna asp- —Me interrumpí al verla dormida, me acerqué a ella y tomé su laptop que estaba sobre su pecho, este se encendió y no pude evitar ver lo que había en la pantalla

Resultados de búsqueda para: David Kessler.

—Oh my g…—Nuevamente fui interrumpida, esta vez con los movimientos de Flo y posteriormente la apertura de sus ojos, que se abrieron como platos al verme con su computadora en las manos. Maldije para mis adentros.

—¡¿Por qué tienes mi lap en tus manos!? —La molestia en su  elevada voz era notable, la que me provocó una puntada en la cabeza.

—Yo-yo lo iba a guardar y la pantalla se encendió… ¿Por qué lo buscabas?— lancé una mirada acusadora y vi como sus ojos comenzaron a brillar. Oh, oh, cuando sus ojos brillaban era porque estaba realmente enojada.

—¿Te importa? No lo creo, puedo hacer lo que se me de la puta gana porque es mi computadora. Devuélvemela. —Estiró sus brazos hacia mí, cerré fuertemente la pantalla y se la entregué.

—Ahí tienes tu mierda. Yo sólo venía a pedirte una aspirina y me haces un drama.

—¡Qué pena! No tengo. Ahora, sal de mi cuarto. —Me sonrío cínicamente y salí de su habitación con un fuerte portazo. Devuelta en la mía me lancé a mi cama y tomé mi teléfono.

×Lo siento por la tardanza, discutí con Flo. 

» Ouch. ¿Y por qué?

×No puedo decirte, creo que me mataría.

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⏰ Última actualización: Feb 04, 2015 ⏰

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