Tener depresión no es lindo, no es un "estilo de vida", sentirte miserable todo el tiempo no es agradable,no es un "arte", llorar de la nada o por cosas pequeñas tampoco lo es, que los ataques ansiedad te acompañen cada día,no es algo "normal",sentir miedo a morir cuando tu corazón late tan rápido y no puedes dejar de temblar y llorar, no es un "berrinche".
La depresión acaba con la vida de millones de personas, y eso no es lo peor.
Lo peor es cuando tratas de buscar ayuda.
Una razón para quedarte;pero nunca sabes como expresarte y quieres que te entiendan,que se den cuenta de lo mal que estás y de lo mucho que deseas morir,quieres decirles que estás aterrada,que tu de verdad quisieras disfrutar la vida como los demás y que los has intentado como nadie.
Pero,cuando lo haces;cuando al fin encuentras las palabras para decirlo sin romperte...entonces
Lo peor apenas viene;y llega cuando tus amigos y familia aseguran que lo haces para llamar la atención, porque al paracer es muy divertido sufrir lo que sufres.
Llega cuando dices, "me quiero morir", y ellos sólo rien y piensan que juegas con ello.
Pero ellos no saben,nadie de ellos se imagina que cada segundo de tu vida lo deseas,que estás aterrada de que pase y aún así crees que es lo correcto,nadie sabe que ya lo has intentado,y después despertado con la decepción de no haberlo logrado.
Ellos no saben que para ti es la salida a tanto dolor,porque estas harta de sentir que no eres más que un estorbo entre todos.
Tratas tantas veces de decirlo,deseas tanto que tus pensamientos sean en voz alta, y que ellos por fin escuchen todo lo que gritan esas voces malas.
Terminas llorando,gritando.
Gritando tan fuerte sin sentir que realmente tu voz se eleve,gritando tan fuerte que tu garganta se desgarra.
Pero,nadie escucha.
Nadie quiere escuchar.
Así que terminas dando un último grito.
Uno cargado de todo el dolor y obscuridad que tenías dentro;un grito que al fin te deja descansar.
Un grito del alma.
