Capitulo 13

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Lailah's POV

- Lailah Evans- mierda tenía que ser ahora. Me giro y me encuentro con el director con sus brazos cruzados. Ya era hora de la salida. Después de lo ocurrido, Zayn no quiso dejarme sola en lo que quedaba de clase.

- ¿Si director?- digo con una sonrisa torcida.

- Tenías castigo antiayer, pero al parecer a usted se le olvidó. Tendrás doble castigo señorita Evans.- dijo serio

- Perdóneme pero es que me habían buscado temprano y es por eso que no asistí al castigo.-

- No hay excusas, venga acompáñeme a la oficina.- ruedo los ojos y lo acompaño. Entramos a la oficina y el director se encamina a buscar no se qué cosa.

- Tenga- me tiende un barde con un mapo y una escoba- limpiarás los salones de arriba, luego de que termines pasarás a la biblioteca y acomodaras unos libros que están encima del escritorio.- tiene que ser una broma.

Pe-pero director...- me interrumpe

- Sin protestar, muévase y hágalo.- dicho esto abre la puerta para que yo saliera. Gruño y salgo. Me cago en la madre que lo vuelva parir. Subo las escaleras y me encamino al primer salón.

(***)

Este ha sido uno de los peores castigos que me han dado en mi miserable vida. Ni tan siquiera mis padres me mandaban a ser una barbaridad como esta. Limpio la gota de sudor de mi frente y miro mi trabajo realizado, inmaculadamente recogido. Saco mi celular de mi bolsillo y verifico la hora. Son las 6:30pm, ¡genial!, dos horas y media en la maldita escuela. Recojo mis pertenencias y camino o mejor dicho, doy pasos ligeros y salgo de la biblioteca. Camino por el pasillo y no había ni un alma, al parecer ya todos se fueron a sus respectivos hogares. Siento como mis nervios crecen, solo con recordar lo ocurrido horas atrás me da pánico. Se me forma un nudo en la garganta, ¿Porqué siempre me quieren hacer sufrir? A caso no quieren que sea feliz aunque se a una vez en mi perra vida. Siento que mis ojos se llenan de lagrimas, trato de que las imágenes salgan de mi cabeza pero es imposible, se quedaran plasmadas en mi mente y en mi corazón para siempre.

Sin darme cuenta, ya había salido de la escuela. Cruzo la calle y doblo hacía la derecha, siento que alguien me esta persiguiendo. Miro disimuladamente hacía atrás pero no veo a nadie. Sigo mi rumbo, luego se escucha un ruido como si estuvieran caminando por la grama. El miedo se apodera de mi, camino un poco más rápido sin mirar atrás. Abro mis ojos como platos cuando siento como alguien tapa mi boca con sus manos y me agarra de la cintura. Siento que mi corazón quiere salirse de mi pecho. Ahora si que me jodí. Forcejeo con la persona desconocida hasta que escucho su voz. Esa voz que tanto me gusta escuchar.

- Shhh, Lailah soy yo tranquila- quita su mano de mi boca pero deja su otra mano en mi cintura. Me gira suavemente y lo primero que veo son sus perfectos ojos esmeralda.

- ¡Maldito idiota! Vuelves a asustarme y juro que te pico las pelotas.- grito enojada y dándole golpes en su pecho.

- ¡Eh, eh! Cálmate, cálmate- dijo cogiendo mis muñecas.-

- ¿Porqué me estabas persiguiendo?- le digo ya un poco calmada.

- Iba a buscarte pero vi saliste corriendo de la escuela y te perseguí. ¿Estabas llorando?-

¿Cómo se dio cuenta?

- No, no estaba llorando porque debería de estarlo-

- Lia podrás mentir a los demás pero a mí no. Tus ojos están colorados y un poco hinchados. ¿Qué te ocurre?- dijo saltando mis muñecas.

- Nada Harry es muy complicado decirte.- no quiero que se entere lo que me pasó.

- Esta bien no tengo el porqué dé obligarte.-

Refúgiame (H.S)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora