Pablo.
Abrí los ojos y estaba comenzando a amanecer. Marizza seguía recostada en mis piernas y sonreí al verla también despiera mirando la grán ventana del micro que tenemos delante. Esa es la ventaja de sentarte adelante de todo en los micros, la hermosa vista de los paisajes.
—Hola amor— agaché mi cabeza y le dí un beso en la mejilla.
—¿Recién te despertás?— me miró sonriendo.
—Si, ¿y vos?
—No, hace un rato, me dolía mucho la panza pero ya se me pasó.
—¿Tomaste algo para el dolor?
—No, eran como unos pequeños retorcijones pero ya se me pasaron— volvió su vista a la ventana.
Acaricié su cabello y también miré a la ventana. Ya el cielo estaba en un color naranja y amarillo. Saqué mi telefono del bolcillo y eran las 06:34 am.
—Tengo sueño— bajé mi mirada a Marizza que se estaba acurrucando nuevamente para dormir.
Sonreí y seguí haciendole mimitos hasta que se durmió.
+++
—Pablo, despertá a Mar que ya vajamos a desayunar— me dijo Federico.
Asentí y agaché mi cabeza para darle unos tiernos besos en la cara a mi novia.
—Amor..— susurré entre los besitos para que se despierte.
—Dejá de joder Pablo— me empujó la cara.
—Dale despertate loca— reí y comencé a darle besitos de nuevo.
— Ya me desperté pero dejá de darme besos! ¡Estás siendo re rompe pelotas!— me empujó y se sentó de brazos cruzados.
La miré confundido y bajé la cabeza, yo solo le estaba mostrando mi lado tierno de amarla.
—Yo.. Perdón— susurró cuando el micro paró y todos bajaban.
—¿Que pasa?— le pregunté acariciando su mejilla.
—No se, me sientro re de mal humor, seguro es porque recien me despierto.
—Si, siempre te ponés así cuando te despierto pero hoy reaccionaste mal.
—Ya se, perdón— apolló su cabeza en mi hombro y le dí un beso en el pelo.
—Bueno ya pasó, ¿vamos a comer algo?
—Si dale, tengo un re hambre— rió y nos paramos.
Bajamos del micro y entramos a la cafetería de la estación de servicio donde habíamos parado.
—¡Chicos acá!— gritó Lujan desde una de las mesas.
Caminamos hacia ella que estaba sentada con Marcos, Tomas, y Pilar.
—¿Todo bien?— pregunté mientras nos sentabamos.
—Si— dijeron al mismo y reímos.
—Pabli vamos a buscar algo para comer— dijo Marizza.
—Vamos.
Nos levantamos y fuimos al mostrador.
—Hola, quiero un café y un jugo de naranja— le pedí amablemente a la chica que atendía.
—¿Solo o con algo para comer?— preguntó.
—Dame tres medialunas para mí— la chica asintió mientras servía las cosas —¿Vos que querés amor?
