A la mañana siguiente el castaño despierta, se dirige al baño y toma un baño de burbujas para relajarse.
Al salir se viste, saluda a Ollie y lo alimenta, luego sale de su departamento y va hacia el de Erick, habían quedado en desayunar los cinco juntos.
El ojiverde lo recibe, al ingresar nota que solo estaba Richard, saluda a su amigo y empiezan a preparar el desayuno, si sus otros dos amigos van a llegar tarde, definitivamente van a quedarse sin desayunar.
Comenzaron un charla divertida, el timbre suena y el cubano va hasta la puerta.
Ahí se encontraba Joel, intercambian un saludo y el rizado junto al cubano ingresan a la cocina donde Joel saluda a Christopher y a Richard.
Continuan con su charla, el timbre vuelve a sonar y el castaño se ofrece a abrir la puerta.
Camina hacia la puerta y la abre, llevándose una sorpresa.
Zabdiel está con Amelia.
—Hey Chris—saluda el boricua.
—Hola—murmura—. Pasen—el ecuatoriano se hace a una lado dejando ingresar a la pareja.
—Perdón por la demora chicos—comenta el rubio mientras su novia toma asiento en el sofá.
Todos observan a la novia de Zabdiel, realmente no les da buena espina pero si Zabdiel se siente feliz con ella.
No iban a interponerse, ni a decirle nada.
—Esta bien, lo importante es que llegaron— habla el mexicano.
Los dos restantes sonríen y se sientan a desayunar, Chris toma lugar a lado de Richard, Joel y Erick comparten un lugar juntos y Zabdiel esta sentado a lado de Amelia.
Luego de unos cuantos minutos todos terminan de desayunar.
—Gracias chicos, todo estuvo delicioso— la rubia les sonríe y se levanta—. Tengo que ir al trabajo—toma el rostro del puertorriqueño y lo besa.
Al separarse, Zabdiel le sonríe y ella le devuelve la sonrisa.
Se despide una vez más y sale del departamento.
—Zabdiel y Chris pueden lavar los platos— propone el ojiverde.
Christopher asiente, junto con Zabdiel comienzan a llevar los platos hacia el fregadero.
Joel, Erick y Richard le dan su espacio y caminan hacia la sala, saben que Chris tiene que darle una respuesta al rubio.
—Chris, sobre lo de ayer..
El castaño lo interrumpe—. Zab, ya lo pensé.
—¿Y que decidiste?
—Acepto pero no quiero que las cosas entre nosotros cambien—levanta el dedo meñique.
El rubio sonríe y también levanta su dedo meñique, lo acerca al de Chris y pactan la promesa.
—Lo prometo, nada va a cambiar.
Continuan lavando los platos, al terminar todos juntos van hacia el estudio, graban nuevas canciones y se divierten.
—Chicos, necesito hablar con ustedes—Clara aparece y todos miran en su dirección—. Zabdiel y Christopher, Walter los quiere en su oficina.
