Capítulo 9

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Desperté y cuando me volteé por primera vez lo vi a Peter Lanzani dormir a mi lado, siempre se despertaba antes y estaba hasta duchado.
Me acerqué con curiosidad exclusivamente para verlo dormir, se veía tan tranquilo, relajado, suspiré, mi teléfono empezó a sonar y me sobresalté, no quería despertarlo a Peter, así que salí de la habitación.
-¡Lali!-Eugenia me sonrió, estábamos en una videollamada- ¿te desperté? Pasa que quería saber más en profundidad que onda tu luna de miel.. Por cierto, no nos respondiste cuando te preguntamos si tuviste sexo...
Me estaba arrepintiendo de haberle atendido la llamada.
-El silencio otorga...-Eugenia celebró- es una persona complicada según lo que nos contaste, ¿como conseguiste llevarlo a la cama?
-¡Eugenia!-le grité y suspiré- yo... Es como si tuviera una doble personalidad, por momentos me aplica la ley del hielo y por otros... Es una persona normal, es hasta.. Cálido...
Eugenia se quedó mirándome, me sonrió.
-Te gusta-ella se rió- que te dije... Perdiste antes de tiempo Lali..
-Eugenia no digas esas cosas-caminé hasta la cocina y me serví un vaso con jugo de naranja- yo... Tengo mi objetivo claro, probar que puedo ser una persona madura, no enamorarme
-Trabaja el temita este de tener miedo a enamorarte porque en la vida te lastimaron muchas veces, puede que esta persona sea la persona que nunca soñaste y finalmente te haga feliz-ella suspiró- Lali no todos son desalmados, dejate querer
-Yo siempre doy Euge-iba a ponerme a llorar, ella había tocado un tema delicado para mí- no quiero dar de más esta vez, no quiero enamorarme, solo mi objetivo, solo eso...
-Mi vida, me atrevería a decirte que ya estas enamorada y ni llegaste a medio mes-Eugenia me habló con dulzura-Lali no pienses mucho las cosas, dejate vivir
Se me escapó una lágrima y me la sequé con la mano, no quería llorar, ya había llorado mucho.
-Te tengo que colgar, voy a preparar el desayuno...-escapé y la saludé, corté la llamada.
Contuve las lágrimas mientras sentía un nudo en la garganta, sacudí la cabeza y suspiré, me puse a preparar el desayuno.
Café, tostadas, jugo de naranja y dulces.
Peter se despertó y vino hasta la cocina.
-¿Preparaste todo esto?-quiso saber aunque la respuesta era obvia.
-Sí Juan Pedro, se hacer tostadas...-puse mis ojos en blanco- tengo que ponerme en rol de esposa, se supone que lo de no cocinar yo como anoche no tiene que pasar
-Puedo cocinar yo-se ofreció voluntariamente y elevé mis cejas mirándolo- podemos dividirnos las tareas
-Me facilitaría la vida eso-terminé aceptando- por cierto en quince tengo que estar saliendo para mi taller
-Yo tendría que estar ya en mi empresa-él probó la tostada.
-Lo se... Ayer madrugué con vos, ¿te olvidas?-lo miré pasándole factura.
Él elevó sus cejas, estaba desafiándome con la mirada, esa era una guerra que podía ganar.
Lo miré intensamente hasta que finalmente él pestañeó, se me erizó la piel por la tensión que había tratado de controlar, tensión sexual a full.
-Voy a bañarme-él agarró lo que quedaba de la tostada con la mano.
-¿Y el café?-quise saber.
-Compro uno para llevar-se puso de pie y no supo que hacer, terminó besándome la frente, cosa que me desconcertó, este no era el Peter que había conocido.
Lo esperé pacientemente a que salga de la ducha porque tenía que entrar yo también, pero él no salía así que entre a apurarlo, me asomé a la ducha y él me tomó por la cintura atrayéndome a su cuerpo, terminé mojada por el agua.
-Te pasa por entrar al baño a espiar-él me molestó.
-Yo no... Estabas tardando-me justifiqué y la respiración se me acelero porque lo tenía desnudo frente a mí-mejor.. Salgo...
-¿Necesitas bañarte, no?-él me preguntó- podes hacerlo, y no pienso tocarte ni nada, no tenemos tiempo
"No tenemos tiempo" resonó en mi cabeza, me hizo eco. ¿Si tuviésemos tiempo habría hecho algo?
Traté de despejar esa idea de mi cabeza pero no pude, no se como me pude bañar sin lanzarme sobre Peter Lanzani.
Salimos de la ducha desnudos, agarré una toalla y una vez en la habitación me vestí, noté la mirada de Peter en la nuca, lo cual tengo que admitir que me gustó.
-Tengo que ir yendo...-empecé y Peter me abrió la puerta para que pasara antes.
-Llamé a mi chofer para que te lleve, lo haría yo pero estoy llegando extremadamente tarde-ahora sí lo vi alterado, Peter Lanzani volviendo a ser Peter Lanzani.
Él se fue sin saludar y en su lugar llegó su chofer con un auto, me subí sin protestar y le indiqué donde estaba mi taller.
Cuando llegué me puse manos a la obra, tenía que diseñar un vestido para una novia.

Cuando terminé de dibujar varios diseños decidí que merecía descansar, se me ocurrió pasar por la empresa de Peter.
Cuando llegué todos se quedaron mirándome, saludé amable, seguro estaba lleno de chismes, los socios de Peter sabían el verdadero misterio de porque se casó de un día al otro, pero las personas de su empresa no, nunca me vieron por ahí.
-Hola... ¿Belen, no?-miré a la secretaria de Peter que me miró mal, envidia pura-¿mi marido?
La satisfacción de fastidiar a esa clase de personas.
-Adentro, trabajando-me señaló la oficina-¿le digo que llegaste?
-No... Es una sorpresa-elevé mis cejas y le sonreí- gracias igual
Entré a la oficina sin tocar la puerta y Peter se sorprendió.
-¿Lali que haces acá?-quiso saber- no me gusta que interrumpan cuando estoy trabajando...
-Yo... Olvidalo-suspiré- mejor vuelvo al departamento, solo decidí terminar temprano y pasar a visitarte
Iba a irme cuando sentí que Peter me agarraba del brazo.
-No te lo quise decir mal, solo que hoy... Me distraje y llegué muy tarde, enserio tengo que hacer cosas...-Peter suspiró- hagamos algo, hace un recorrido por la empresa, ¡tenes mucho por recorrer! Voy a tratar de terminar rápido.. No prometo nada..
No se porque me salió sonreír como una estúpida, como una niña a la cual le dan una alegría.
Cuando salí de la oficina Belen me estaba mirando.
-Peter me dijo que recorra la empresa, ¿por donde me recomendas que arranque?-solo le hablé nuevamente para molestarla.
Ella me dijo por donde y empecé a recorrer, me sorprendió llegar al área de fabricación del calzado, me encantó ver el proceso, había estudiado esto cuando empecé a estudiar diseño.
Peter finalmente pudo terminar, se tardó un poco más pero se pudo liberar de sus obligaciones, nos subimos a su auto, iba a manejar él.
-¿A donde vamos?-quise saber y él aceleró.
-A tener nuestra primera cita-soltó como si nada, y ahí me pasó lo siguiente: entré en pánico, ¿cita real? ¿Él y yo?
-No hace falta, ya estamos casados...-empecé y lo escuché reírse.
-Si empezamos con el pie bueno que sea con el pie bueno-él me respondió manejando- quiero... Quiero ver que puede salir de este experimento.. Como dijiste vos, darnos una gota de fe
Estúpida, porque dije eso.

A primera vistaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora