-Las hormonas...-cobarde, mis ojos siguieron brillosos por estar llorando, Peter me hizo una caricia en la cara y besó mi frente.
-Están a full eh-me sonrió divertido y esbocé una pequeña sonrisa sintiéndome mal.
Entonces se formo un dilema en mi cabeza, ¿omitir, es mentir?
-Mejor... Mejor como más postre, comer últimamente me hace feliz-suspiré, Peter me cedió su pedazo de torta, así ahogué mis angustias.
Cuando nos metimos en la cama la sensación de agobio no me dejó dormir, Peter dormía profundamente, entonces traté de calmarme porque sino lo despertaría, había estado moviéndome en la cama de un lugar a otro.
A la mañana siguiente yo tenía los ojos rojos, literalmente no había dormido nada, me puse anteojos de sol para que Peter no lo notara, él me llevó a trabajar y me despidió con un beso dulce, me aferré a él como si fuera la última persona del planeta tierra.
-Amo verte cariñosa, las hormonas no te sentaron tan mal...-él me sonrió, le sonreí a pesar de estar muy cansada, le escondí mi malhumor.
Cuando me subí al ascensor ahí estaba, Miguel.
-Hola-me saludó- ¿piso nueve, no?
Que pregunta estúpida me hizo, si sabe muy bien cual es mi piso.
-¿No vas a saludarme?-él insistió y fue la gota que rebalsó el vaso, lo miré a los ojos aunque él no podía vérmelos porque llevaba anteojos de sol.
-Miguel, o hablas vos con Peter y le contas que estás acosándome o hablo yo..-lo amenacé, superó mi paciencia.
-Él sabe lo que soy capaz de hacer, la que seguro no habla sos vos... No queres preocuparlo, no queres problemas.. Seguro no le dijiste que yo te besé-él se atrevió a sacarme los anteojos y se quedó mirándome a los ojos, intimidándome, había algo raro en su mirada, entre seductor y.. Algo malo-hablá para tener la consciencia limpia, por lo que veo no dormiste nada..
Le saqué mis anteojos de su mano y nuevamente me los puse, el ascensor terminó de subir a mi piso y Miguel puso la traba para frenarlo, las puertas no se abrieron.
-Me gustas tanto...-soltó de la nada y suspiró, me acarició el pelo y me aparté-yo sé, y doy fe de que si le hubieras conocido antes estarías loca por mí..
-Cuanta autoestima-suspiré y aproveché que él estaba distraído conmigo para destrabar la puerta, salí del ascensor- chau Miguel
Las puertas del ascensor se cerraron y abrí la puerta de mi taller lo más rápido que pude, cuando entré empezó a dolerme el pecho, otra vez llanto, Candela llegó al cabo de un rato y me vio así.
-¿Que pasó La?-quiso saber preocupada.
-Miguel... Está acosándome-me animé a hablar con ella-me paraliza, me seduce, me desconcierta.. Odio no poder hablar con Peter porque se que se va a volver loco, se que tengo fuerza para manejar a Miguel, no quiero depender de Peter en todo.. No quiero molestarlo, no quiero verlo nuevamente mal.. Pasó por tanto..
Candela me abrazó hasta que se me normalizó la respiración y estuve más tranquila.
-Lo quieras o no la situación se te está yendo de las manos, tarde o temprano vas a tener que hablar-ella suspiró- yo hablaría Lali, si Peter está alerta es por algo, te quiere.. Te quiere mucho.. Se nota... Solo quiere cuidarte.. Dejate cuidar, siempre fuiste muy independiente.. Pero ahora no sos sola vos, son vos él y.. No son dos, son tres
Mi amiga dijo eso y se me abrieron bien los ojos, cierto, no soy sola yo.
-Pensalo La-ella me abrazó nuevamente.
Después me puse manos a la obra, necesitaba despejar tantos pensamientos, finalmente lo conseguí, crear, usar la imaginación y mis manos siempre era una buena idea, me trasladaba a otro mundo.
-Tierra llamando a Lali-Candela me sacó de mi planeta-tengo que irme a hacer unos estudios médicos
Me puse en estado de alerta, eso solo significaba una cosa: Miguel podía venir, era como si tuviera un radar para detectar cuando me quedaba sola.
Besé la mejilla de mi amiga y se fue, me quedé sola en el taller haciendo cosas, cuando sonó el timbre, me paralicé, pero tuve que abrir la puerta, a lo mejor era algún nuevo cliente, pero el portero me avisaría, ¿no?
Abrí la puerta y suspiré aliviada, era Peter con un ramo de rosas rojas.
-Hola-me saludó, lo abracé alegre de que sea él, de que me haya venido a visitar-se me ocurrió traerte algo para decorar tu lugar en el mundo..
-Gracias-agarré su cara entre mis manos y lo besé-me encantan
Busqué un florero y puse las rosas en agua, Peter se quedó mirando lo que estaba haciendo.
-Es un un nuevo vestido de novia, pero supongo que este no es para mi-esbocé una pequeña sonrisa, Peter se me quedó mirándome a los ojos, noté alegría en su cara, me acerqué y lo abracé-¿qué?-quise saber.
-Siento que con vos todo es distinto...-acomodó un mechón de pelo detrás de mi oreja- que nunca llegué a este nivel de enamoramiento, es raro, pero siento cosas muy fuertes que hacen que me desconcierte, mi yo del pasado ni loco se ausentaba del trabajo para traer flores a su esposa..-me sonrió, recorrí su cara con una de mis manos, le hice caricias- además, sos la persona que más feliz me hace y más feliz va a seguir haciéndome-bajó hasta mi panza y levantó mi blusa, la besó y no pude evitar sonreír- dentro de poco tenemos que ir al médico y eso, hacerte una ecografía..
-Tengo miedo de eso, de que algo ande mal...-me confesé, Peter me abrazó.
-Todo marcha bien.. Tan bien que me asusta-me susurró y otra vez la culpa empezó a taladrarme la cabeza.
-Peter...-lo llamé cuando nos apartamos, nuevamente quise hablar pero no pude- gracias por pasar...
-Ey, sos mi personita importante, siempre voy a tener tiempo para vos-me guiñó un ojo, siempre iba a desconcertarme que había hecho Peter con el Peter Lanzani que había conocido- quiero verte trabajar un ratito..
Elevé mis cejas mirándolo.
-Bueno-asentí con la cabeza, fui en busca de una tela y se la mostré, el vio la textura, entendía bastante porque nos dedicábamos más o menos a lo mismo.
Hice moldes y superpuse telas para ver cual quedaba mejor, que combinación.
-Me gusta...-Peter se puso detrás mío y me abrazo, apoyó su cara en mi hombro, después me dejó un beso en el cuello.
-¿Viniste para esto?-quise saber divertida.
-En realidad solo vine a ver a mi esposa... Pero.. ¿Quién no fantaseó con dejarse llevar en una oficina o lugar de trabajo?-elevó sus cejas.
Besé sus labios con ansiedad y después me aparté.
-No puedo.. Mi lugar de trabajo es sagrado-me reí.
-Pero podemos bautizarlo..-Peter se rió, ya estaba solo molestándome- no puedo creer que Lali Esposito nuevamente me rechazó...
Suspiré, me acerqué y lo abracé por la cintura.
-No te rechacé..-iba a darle explicaciones pero él me silenció besándome.
-Vas a tener que remarla mucho...-se apartó un poco de mi- tenemos nuestra tercer cita, ponele, en mi officina mañana...
Peter se terminó separando de mi cuerpo sonriéndome como un nene.
-Enserio queres cumplir tu fantasía...-me reí.
-Solo si mi esposa quiere...-me sonrió y sus ojitos se iluminaron cuando asentí con la cabeza.
-Quiero...-corrí nuevamente a sus brazos- tarado-le peiné el pelito- siempre te deseo, no hay ningún momento que no lo haga...
Lo besé y lo acompañé hasta la puerta porque tenía que irse.
-Después te paso a buscar...-Peter me sonrió nuevamente.
Iba todo bien hasta que el ascensor paró y se abrió la puerta, entonces Peter y Miguel se quedaron mirándose, cara a cara.
-¿Que haces acá?-Peter se alteró, noté tensión en el aire, y no me gusto para nada.
-Vengo a traerle el desayuno como todas las mañanas...-le mostró una bolsa, Peter me fulminó con la mirada, estaba desacomodado, Miguel me miró, había hablado, me había mandado al frente- tranquilo que no la envenené, creo que nunca lo come, se lo como su amiga... Pero es una ofrenda de paz, ella es mi cuñada, necesitamos llevarnos bien, aunque vos y yo no nos llevemos...
-Miguel no la molestes más-Peter se lo dijo serio, le aplicó la famosa ley del hielo.
-Tranquilo.. No la molesto, ¿no Lali?-Peter me miró, después miré a Miguel que elevó sus cejas, me intimidó, entonces negué con la cabeza-¿viste?
Miguel y Peter se miraron, mi esposo me agarró de la mano y me hizo irme por las escaleras, bajamos juntos, salimos del edificio y cuando nos subimos al auto se hizo un silencio incómodo.
-¿Hace cuanto te está acosando?-lo supo, me sorprendí, él se volvió frío, me miró-¡¿hace cuanto te está acosando?!
Peter me miró como nunca me miró, estaba ido, molesto, desconcertado, dolido...
-Lali podes confiar en mí, por una vez en la vida no seas orgullosa, no estás sola... ¡Hablá conmigo! ¡Olvidas que no sos solo vos!.. Sos vos y nuestro bebé, me preocupo...
La voz de Peter se quebró, agachó su mirada y algo en mí se quebró, lo supe, lo desilusioné.
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A primera vista
Hayran KurguUn grupo de expertos se reúne para formar a distintas parejas "perfectas", en este experimento juntaran a Lali Esposito y Peter Lanzani según intereses en común y formas de ver la vida. ¿Dará resultado este experimento social? Para empezar tendrán q...
