Tatuajes. Capítulo 30.

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POV Camila

Lauren conducía pero no sabía hacia donde ya que tenía la mirada sobre mis piernas, mis ojos estaban nublados por las lágrimas e intentaba no sollozar.

Cuando mi novia detuvo el auto no dijo nada. Escuché la puerta cerrarse y enseguida la mía era abierta.

-Ven, Camz -tomó una de mis manos y me ayudó a salir del auto.

Ella se recargó en el cofre del auto y yo me abracé a ella.

-No llores más princesa, no me gusta verte así -sus brazos intentaban reconfortarme pero era difícil - ¿Qué ha sucedido?

-Mis papás -dije intentando tranquilizarme -Ellos saben de nosotras -no dejaba de abrazarla.

- ¿Te han dicho que no te quieren cerca de mí? -su tono era como si ya conociera el discurso -me separé de ella y la miré con un gesto de confusión.

Lauren limpiaba mi rostro con sus manos.

-Te ves terrible cuando lloras -bromeó provocando una ligera sonrisa en mis labios.

-Tonta -le pegué con cariño en el brazo.

-Y además te conviertes es una gruñona -frunció el entrecejo y agravó su voz.

-Ya dime -le dije intentando que las lágrimas no salieran de nuevo.

-A mí también me pidieron que me alejara de ti -suspiró.

- ¿Por qué hacen eso? -me tomo de la cintura y me puso de espaldas a ella. Rodeo mi cuerpo con sus brazos y al darme cuenta, vi que estábamos en un mirador.

Las luces de la ciudad parecían pequeños puntos.

Mi cabeza rebobinaba cada palabra de mi padre y me dolía pero un poco menos teniendo a mi novia conmigo.

-No lo sé -respondió a mi pregunta y puso su barbilla sobre mi hombro.

Nos quedamos en silencio disfrutando de la vista, la noche nos abrazaba y la luna iluminaba sobre nosotras.

No entendía por qué era tan difícil amar y que te dejaran amar. Lauren y yo no lastimábamos a nadie y lo único que queríamos era estar juntas.

-Mi papá me mandará a Londres -murmuré cerrando los ojos.

Escuchaba la respiración de mi novia pero yo esperaba palabras. No me soltó, en vez de eso me acercó más a su cuerpo.

-No quiero que te vayas, no quiero estar sin ti -por fin su voz acaricio mis oídos.

-Yo tampoco lo quiero. Mi papá tiene razón... -Lauren se tensó -...por fin cumpliré mi deseo de estudiar allá pero no es esta la manera en que lo quería. Ahora yo no quiero estar es ningún lugar que no sea a tu lado -tomé una de sus manos y la llevé hasta mis labios.

- ¿Cuándo esperan que te vayas? -su voz se notaba temblorosa, llena de miedo y tristeza.

-En dos semanas mientras mi papá soluciona lo del traslado a otra escuela -decir eso lo hacía más real y yo no quería que fuera así -No me iré sin ti -giré en sus brazos para quedar cara a cara.

Lauren no dijo nada, tomó mi cintura y me besó. Me besó con intensidad y apretó mi cuerpo al suyo. Mis manos se aferraban a su cuello y espalda.

No tardamos en entrar al auto y hacer el amor.

La diferencia de esa vez fue que teníamos miedo de estar lejos una de la otra. Teníamos miedo de perdernos.

Cada beso y cada caricia estaban cargados de pasión, melancolía y sobretodo amor.

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