Mucho tiempo ha pasado desde que Tanjiro se alejó de sus vidas. Las hermanas Kocho y el Cuerpo de Cazadores de Demonios deben seguir con la lucha de los demonios y la amenaza de las Doce Kizuki, sin embargo más allá de todos esos problemas un peligr...
La situación para ambos cazadores decayó a una muy mala, en el techo sobre ellos un extraño demonio de apariencia muy abstracta. Ese demonio no poseía rostro irradiando una intensa luz solo un par de ojos, uno de ellos tenía grabado el número 6.
[Apariencia del demonio]
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—Tranquilo Zenitsu no hay porque asustarnos, será difícil pero tú y yo podremos vencerlo mientras podam...
Aquel chico rubio se desmayó dejando al chico carmesí contra ese demonio.
—Estupendo...
El demonio no perdió tiempo y materializó una lanza de luz y se los arrojó.
—¡Respira!–
El oxígeno dentro de su torrente sanguíneo. Tanjiro cargó a Zenitsu y comenzó a esquivar la lluvia de lanzas que el demonio le arrojaba.
Afuera en las calles unos leves temblores se podían sentir, la curiosidad de la gente por saber lo que ocurría les costó caro cuando una de esas lanzas atravesó a uno de los civiles.
—¡Abran fuego!–
Los S.W.A.T comenzaron a disparar a ese demonio que surgía del laboratorio y este último les empezó a matar.
Misiles y granadas, las explosiones de pólvora intensa surtian efecto hasta que el demonio se regeneró y de nuevo les atacó.
—Rayos me hace falta ahora mi otro brazo... Pero aquí estarás seguro Zenitsu hasta que te despiertes– Tanjiro entró a un edificio aproximado a la lucha y dejó recostado a su compañero para salir a enfrentar al demonio.
Jamu; El cuervo de Tanjiro viendo lo que ocurría surcó al cielo para avisar a Kanae de lo ocurrido pero una extraña barrera invisible le derribó.
Otro demonio muy musculoso con unos brazos más grandes en lo que venía siendo su rostro también salió de la instalación con Kanao, Genya e Inosuke tras de el. Este demonio que en uno de sus ojos tenía grabado el número 5 desató aquella barrera invisible que les negó la salida al quinteto, a los S.W.A.T., a los reporteros y a los civiles afectando toda esa área.
Lo que ocurría era visto por todo Tokio en especial por las hermanas Kocho que no podían ir a ayudarles.