Mucho tiempo ha pasado desde que Tanjiro se alejó de sus vidas. Las hermanas Kocho y el Cuerpo de Cazadores de Demonios deben seguir con la lucha de los demonios y la amenaza de las Doce Kizuki, sin embargo más allá de todos esos problemas un peligr...
El cielo crepuscular de forma lenta se iba perdiendo dando inicio al cielo azabache. No era de extrañarse la masiva cantidad de gente en el centro de la ciudad, Tanjiro junto a su maestros, hermana y amigas disfrutaban lo que era poder tener un momento como gente normal sin tener que pensar por un momento en su trabajo como cazadores.
—Espero y haya funciones que no sean tan tardes.
—Entonces porque viniste si no te quieres divertir, mejor Nezuko y yo hubiéramos ido solas– La niña de ojos turquesa se cruzó de brazos soltando un gran suspiro mientras Nezuko le imitó pero de forma divertida.
—Tranquila Makomo no es para tanto– Kanae reía por la actitud de las niñas y como no hacerlo, ellas juntas eran un verdadero dolor de cabeza para su compañero Sabito, eso era lo que podía presenciar.
—Tanjiro no se niega a nada que le pidas... ¡Tanjiro!–
Al escuchar aquel grito el joven de cabellos obsidiana carmesí no pudo evitar saltar del susto golpeando su cabeza con el techo del vehículo.
—Genial... No creo que con eso me apliquen el seguro– El hombre de cabellera melocotón notó lo ocurrido en el espejo retrovisor, se alegraba de que Kanao a quien tenía en frente era la única que se mantenía tranquila actuando de forma muy madura.
—Lo siento Sabito San yo pagaré el golpe fue mi culpa...
—¿Eh? Claro que no aquí la culpable es Makomo, se lo contaré al abuelo Urokodaki jejeje la que te espera– El único "adulto" adoptó una actitud infantil al poner un semblante de pura maldad.
Al final los 6 no pudieron evitar reírse por lo ocurrido, un excelente momento forjado de forma reciente.
—Sabito Sama enfrente parece que hay un bloqueo– La vista sobrehumana de Kanao le permitió ver lo que les esperaba dentro de unos instantes.
—Tendremos que caminar entonces.
Cada paso que el grupo daba la música poco a poco se hacía más fuerte llegando ante una enorme multitud que aclamaba con fuerza el nombre de ella "Ume Shabana"
[Selena Gomez – Lose you to love me es la canción que se escucha]
—¿¡Esto es un concierto!?– Exclamó Makomo cubriéndose los oídos, la música era demasiado fuerte.
Aquella joven de grandes ojos tan hermosos y brillantes iguales a las esmeraldas, su piel tan clara y delicada como la porcelana y su larga cabellera blanca cual nieve que se tornaba rebelde por el aire nocturno era un deleite para todos sus fans que gritaban a coro su nombre.
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