Capitulo 9

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1 mes y 3 semanas después...

No se como describir estas últimas semanas en pocas palabras diría el paraíso aunque con problemas terrenales, el carácter de Max y el mío han chocado varias veces pero nada como para querer matarnos.

Hemos tenido citas muy normales como dos personas que quieren conocerse, por otra parte lo e ayudado mucho con sus negocios, me e hecho amiga de varias esposas de los hombres con los que Max quería hacer negocios y por medio de ellas de manera muy sutil e conseguido que sus esposos hagan tratos con Max.

Ahora sam y yo solo somos mejores amigas según el señor mauricio soy la persona que ella necesita para abrirse más y es que la entiendo tanto tiempo sola con su papá y su primo sobreprotegiendola quien no se volvería alguien cerrada.

Elena la Nana de Max y yo nos hemos vuelto cómplices en la cocina, ambas nos ayudamos con las recetas y a elegir el  menú del día, también estamos enseñando a Sam a cocinar, sinceramente me siento en casa, Mauricio se a vuelto mi consejero, Elena mi confidente, sam mi hermanita menor y Max es mi amigo, mi amante y un jefe muy exigente.

No todo a sido color de rosa pero eso nos da el toque de realidad a todos y me hace apreciar esos buenos momentos, cosa que nunca hice con mi verdadera familia y me arrepiento ahora no quiero repetir los mismos errores.

Con esos pensamientos vuelvo a la realidad para elegir que poner hoy, Max está de viaje y regresa está tarde, la verdad lo extraño un poco.

Me decidí por algo cómodo para ir a preparar bocadillos para una noche de películas que Sam y yo estamos planeando.

Una ves vestida me deje el cabello suelto y baje a ver quien estaba en la cocina encontrándome con Elena y Sam.

— Buenos días ¿Como amanecen?— les pregunté fijándome en que ya habían hecho el desayuno.

— Bien cielo y ¿tu como amaneces?—  me pregunto Elena.

— Bien— ella me sonrió y me sirvió mi desayuno:

Se veía tan delicioso que se me hizo agua la boca, me senté en uno de los bancos de la isla y ella colocó el plato frente a mi.

— Gracias nana se ve delicioso.

— De nada cielo cómetelo todo—  en eso llegaron las dos estúpidas Ángela y Milena las dos mucamas que me llamaron zorra el primer día que me vieron en la casa, ellas nunca me saludan a menos que esté Max o el señor Mauricio.

— Oye Nay ¿Mi papá y Max cuando vuelven?—  me preguntó Sam sentándose junto a mi.

— Según me dijo Max está mañana, volverán hoy en la tarde—  me comí por fin el primer bocado de mi desayuno y sentí como mi estómago se revolvió y el vómito subía hasta mi garganta, tuve que ponerme de pie casi que corriendo y entrar al baño de servicio a vomitar, una vez vacíe todo mi estómago pude levantarme pero cuando iba a lavarme la boca volví a vomitar está vez en el lavamanos.

-— Nay ¿Estas bien?— ahora si pude lavarme la boca y volver a la cocina.

— Si creo que ya pasó—  le dije sentándome nuevamente donde estaba.

— Te ves pálida cielo, ¿Quieres que llame al doctor?— me preguntó nana preocupada.

— No nana, si llamas al doctor Max se enterara y no quiero preocuparlo— ella me pasó un baso de agua que acepte con mucho gusto.

—  ¿Puedo hacerte una pregunta?— yo solo asentí.—  No me tomes por indiscreta o metiche pero, ¿Max y tu se están cuidando?.

La pregunta del millón de dólares y la respuesta era no, el no a usado un puto condón desde que tenemos relaciones ase casi dos meses y para completar tengo casi un mes de retrasó pero no e querido decirle nada porque el a estado muy estresado.

— La verdad es que no, por eso no me preocupa el malestar, ahora sólo estoy esperando que llegue Max quiero ir con el a ver— nana asintió con una sonrisa y Sam daba saltitos de felicidad.

-— Yupi tendré un primito.

— Es posible pero nada de decirle a Max hasta que yo se lo diga está noche— intente desayunar y gracias al cielo está vez si puede comer tranquila, una vez termine le pedí a nana que me hiciera el favor de ir a comprar la dichosa prueba ya que si voy yo tendré que ir con seguridad y eso es como ir con Max, en esta casa las únicas personas que guardan un secreto son Sam, Mauricio y Elena, los demás cuentan hasta los calzones con un solo grito de Max.

Nana se fue casi corriendo para la farmacia mientras Sam y yo hacíamos las masas para preparar pizza, churros y una tarta.

Media hora después nana regreso con la prueba y subimos las tres a mi habitación para hacerla mientras esperábamos que se reposaran las masas, tome la caja en mis manos y me metí al baño, hice todo lo que decían las instrucciones y me senté en el suelo junto al lavamanos a esperar  los 5 minutos más largos de mi vida.

— Nana, Sam, Nay ya llegamos—  escuche la voz de Max justo cuando se hicieron los 5 minutos, ¿Que hacia aquí si se supone que llegaría en la noche?, inmediatamente pase el seguro de la puerta y me concentre en la prueba de embarazo dándome una respuesta que aunque me la esperaba tenía muchos sentimientos encontrados.

Esas simples dos rayitas me hicieron llorar a mares.

—  Nayla preciosa  ya llegue—  respire profundo, limpie mis lágrimas y abrí la puerta encontrándome con Max.    — ¿Porque estabas encerrada en el baño?.—  no le dije nada solo le extendí la prueba de embarazo, el la agarró y por primera vez en dos meses lo ví llorar, luego me abrazo.

— Creo que ya no hay dudas— le dije al oído, nos separamos un poco y el me beso de lo más tierno.

— Preciosa vamos a ir con el doctor  quiero que pidamos una cita para ver que todo esté bién.

— Está bien llama y vamos—  el asintió y después me cargo dándome vueltas.

— Gracias preciosa— nos dimos otro beso.— Vamos tengo que decírselo a mi tío.

Los dos bajamos y le dimos la noticia a todos, Sam estaba dando saltitos emocionada mientras Mauricio y Max sacaban una botella de champagne para celebrar,  estaba emocionada pero a la vez me daba mucho miedo porque no sabía que pasaría cuando los enemigos de Max se enteren, lo único que se es que no dejare que toquen a mi bebe.

Reina De Sangré  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora