Capitulo extra

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P.O.V Nayla

Observé a Maximiliano caminar hacia el despacho mientras yo me quedaba un momento más en el jardín, sintiendo el peso mucho más real de la responsabilidad sobre mis hombros. Ser "Madame" en este mundo requiere una piel de acero y un corazón de hielo, pero ser madre de tres niños que ya han empezado a comprender el  mundo donde nacieron... eso es otra liga totalmente distinta.

A veces, cuando me miro al espejo, no solo veo a la mujer que puede desarmar a un hombre en tres segundos; veo las grietas que dejaron los embarazos difíciles y las noches en vela. grietas que dejaron  .la traicion y la vida que me arrebataron a tan temprana edad. Pero hoy, lo que vi en los monitores no fueron niños. Vi el inicio de un linaje que no pide permiso para existir, vi los pilares de nuestras vidas y vi a mi hija  siendo todo aquello que su padre imagino incluso mas.

Subí las escaleras con paso firme, pero silencioso. Mi casa es una fortaleza, pero Gemma es una experta en encontrar cada escondite que tiene este lugar. Al llegar a su puerta, no toqué de inmediato. Me quedé fuera, escuchando el silencio. Un silencio que conocía bien. Es el silencio de alguien que está procesando información a una velocidad que los demás no pueden entender.

Finalmente, entré.

Gemma estaba sentada en su escritorio, pero no estaba haciendo la tarea. Tenía un cuchillo de entrenamiento —uno de los que le regaló mi padre— y lo giraba entre sus dedos con una destreza que me hizo apretar la mandíbula.

— Esa técnica es de Sonia —dije, cerrando la puerta tras de mí.

Ella no se sobresaltó. Ni siquiera parpadeó.

— La abuela dice que la fuerza es para los que no tienen velocidad, mamá. Y que el miedo es para los que no tienen un plan.

Me acerqué y me senté en la orilla de su cama. La miré fijamente. Gemma tiene los ojos de su padre, pero la mirada es totalmente desconocida para mi. Es analítica, fría, casi despojada de emoción cuando está metida en su mente.

— Gemma, lo que pasó hoy en la bodega... —comencé, pero ella me interrumpió.

— Sé lo que vas a decir. Que era una prueba. Que querían ver cómo reaccionábamos. Pero te equivocas en algo, mamá.

— ¿Ah, sí? ¿En qué me equivoco? —pregunté, cruzando los brazos sobre mi pecho, adoptando esa postura de autoridad que uso cuando tengo que dar órdenes en la organización.

— En que pensaron que Matt y yo estaríamos asustados. Matt se asustó los primeros treinta segundos, sí. Su ritmo cardíaco estaba acelerado. Pero yo... yo estaba esperando que sucederia desde que salimos de la escuela. El auto negro nos siguió dos calles antes del callejón. El conductor no era el habitual. Los nudos eran estilo marinero, fáciles de deshacer si aplicas presión en el ángulo correcto.

Sentí un escalofrío que no tenía nada que ver con el aire acondicionado. Mi hija de quince años había hecho una lectura táctica completa de un secuestro orquestado por profesionales.

— Tu abuelo y Sonia se pasaron de la raya enseñándote cosas que no te correspondían aún —dije, tratando de mantener la voz firme—. Hay una razón por la que queríamos esperar. Este mundo te quita la piel, Gemma. Te convierte en algo que no siempre puedes revertir. Yo fui una "Madame" porque tuve que serlo para sobrevivir, pero quería que tú tuvieras la opción de elegir porque una vez entras no sales, nunca salimos de esto. Yo nunca dejare de ser una madame y a pesar de todo o voy a decir que me arrepienta de serlo porque eso me trajo hasta aqui. Tengo un esposo que amo y me ama y los tengo a ustedes que son todo para mi. Pero ser madame me quito muchas cosas y estuvo a punto de quitarme todo esto. Igualmente tu padre perdio mucho  por  ser quien es ahora, este mudo te da y te quita por partes iguales y debes estar preparada para todo.

Gemma dejó el cuchillo sobre la mesa y se giró hacia mí. Sus ojos brillaban con una determinación que me dio miedo y orgullo a partes iguales.

— ¿Elegir qué, mamá? ¿A ser una víctima? ¿A esperar a que los enemigos de papá decidan que soy el eslabón débil? No soy Dani. Ella tiene esa luz que ustedes quieren proteger, y yo también quiero protegerla. Pero para que ella sea luz, alguien tiene que saber caminar en la oscuridad. Tú lo haces. Papá lo hace. ¿Por qué yo no?

Me levanté y caminé hacia ella, tomándola por los hombros.

— Porque eres mi hija. Porque cada cicatriz que yo tengo en el cuerpo fue para que tú no tuvieras ninguna. Porque ver cómo te desatabas hoy me hizo darme cuenta de que el monstruo ya está despierto, y una vez que despierta, Gemma, nunca vuelve a dormir. Vuelvo y te lo repito una vez que somos esto jamas salimos, la mafia no es un juego, y quitar una vida tampoco lo es.

— Entonces enséñame a controlarlo —respondió ella sin retroceder—. No dejes que aprenda de otros. Enséñame tú. Enséñame cómo ser como tu mamá. Cómo dirigir una sala sin decir una palabra. Cómo matar si es necesario, pero sobre todo, cómo evitar que nos hagan daño.

Me quedé en silencio, procesando su petición. No era el capricho de una adolescente. Era una aceptación de su destino. Salí de su habitación después de asegurarle que los abuelos estarían bien, pero que habría reglas nuevas.

Bajé las escaleras y encontré a Maximiliano sirviéndose un trago en el bar. Se veía agotado, su rostro reflejaba lo lejano de sus pensamientos y los sentimientos encontrados que tenia con todo lo que paso hoy.

— ¿Y bien? —me preguntó—. ¿Está llorando?

— No, Max. No está llorando —me acerqué y le quité el vaso para beber un sorbo yo misma—. Está pidiendo entrenamiento real. Y no solo defensa personal. Quiere el paquete completo. Estrategia, armamento, psicología de combate.

Maximiliano suspiró, pasando una mano por su rostro.

— Es demasiado pronto, Nayla. Se supone que comenzarian con lo basico, no con entrenamiento completo.

— No, amor. Es demasiado tarde —le corregí con una sonrisa amarga—. Ella ya está dentro. Matt también, a su manera mas técnica pero lo esta. Dani es la única que aún vive en el mundo que intentamos crear para ellos y me gustaría que siga asi por mucho tiempo. Pero Gemma... Gemma es el espejo de lo que nosotros somos cuando el mundo nos mira de frente. Es algo que jamas habia visto.

Me acerqué a él y lo abracé, hundiendo mi rostro en su pecho. Por un momento, dejé de ser la líder y la asesina a la que muchos temían. Solo era una mujer que amaba demasiado a su familia.

— Gemma es como mi padre, esa mirada es suya, esa determinacion y esa frialdad es totalmente heredada de el.

— Necesito ese fin de semana, Max —susurré—. Necesito recordarme por qué hacemos todo esto antes de empezar a convertir a nuestra hija en un arma. Porque una vez que empiece el entrenamiento de Nataniel el lunes, ya no habrá vuelta atrás. Gemma dejará de ser una niña y es por voluntad propia.

— Lo sé —dijo él, besando mi coronilla—. Pero al menos estará bajo nuestro ala. nosotros trataremos de guiarla lo mejor posible para que no pierda el control y se deje llevar por la satisfaccion de ejercer el poder que tiene.

Esa noche, mientras la casa dormía, me quedé despierta revisando los planes de seguridad. Miré la cámara del cuarto de Gemma. Estaba dormida, o eso parecía, pero tenía el cuchillo bajo la almohada.

Sonreí para mis adentros. La "sed de aprendizaje" que Dani mostraba siempre no era nada comparada con la sed de poder y protección que corría por las venas de Gemma. Ella no solo era una Eros, ella era mi creación, y aunque me doliera verla perder su inocencia, sabía que el mundo de la mafia nunca vería venir a alguien como ella.

Mañana seríamos solo una familia yendo por helado y viendo películas. Pero el lunes... el lunes el tablero se reajustaría para siempre.

Vamos a crear a la mejor lider que la mafia internacional haya conocido. Una mejor que Massimo Eros, mejor que Mauricio y muchísimo mejor que Maximiliano, esa era mi nueva meta. Hacer de mi hija mejor que sus antecesores para que ella no tenga que cometer sus errores y ni pasar lo que ellos pasaron.

Ella jamas tendría que ser traicionada por sus hermanos, los va a proteger, y no habra celos o envidia entre ellos. De eso me encargare yo hasta mi ultimo aliento. Mi  hija no sera Massimo ni Maximiliano, a ella no va a destruirla su propia familia.

Reina De Sangré  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora