Hace ya mucho tiempo, el destino de algunos hombres y mujeres se guiaba por el poder y decisión de la Luna. Esa enorme bola en el cielo era mucho más que un satélite, era la Diosa del destino, madre de los afortunados, o quizá desafortunados. Desde el nacimiento, La Diosa Luna se encargaba de unir a dos de sus hijos como almas gemelas destinadas, condenadas a amarse por la eternidad, en esa vida y en las siguientes.
Jungkook era un hijo de Luna, uno de los bendecidos, como la gente del pueblo decía, unido por la Luna a una hermosa joven, Seulgi. Por años ha sido liado a las reuniones que los padres de ambos han realizado, conociéndose y conviviendo con la joven antes poder formalizar completamente su vínculo una vez que Seulgi cumpliera 18 años.
Jungkook aceptó su destino, dejando fluir todos esos sentimientos que aparecieron de la nada hacia la muchacha la primera vez que la vio a los 12 años, sentimientos que la Diosa Luna le dio para poder amarla y apreciarla, sentimientos que a su parecer se asemejaban a las rosas decorativas de papel, hermosos, pero artificiales.
Su vida estaba hilada desde que nació, conociendo su destino cuando aún era joven y no comprendía los que le pasaba al ver a la hija del señor Kang, sintiendo su pecho y cabeza llenarse de emociones automáticas que no podía comprender.
Cuando les comentó a sus padres, estos chillaron emocionados por tener un bendecido de la luna como hijo, explicándole que era el mayor de los privilegios y debería estar feliz y no cuestionar las decisiones de la Diosa Luna. Fue bendecido por la Luna ¿Quién era él para oponerse a sus decisiones? Debía estar conforme con su destino y compartir la felicidad de su familia.
– Jungkook, serás muy feliz – le decía su madre con emoción desbordante en sus ojos – la Luna te ha elegido, hijo. No sabes lo orgullosa que estoy.
– Es extraño mamá – respondió un Jungkook de 14 años, algo asustado por las sensaciones dentro de su cuerpo – no quiero sentirme así.
– Es porque conociste muy joven a tu compañera, Kookie, ya verás que te acostumbraras – calmó su madre acariciando su castaña cabellera.
Y aunque lo intentaba, no podía acostumbrarse a ese cóctel de emociones dentro de él. Se cuestionaba en soledad el porqué de ser elegido por la Luna, entre tantos habitantes en el mundo, porqué él conoció a su alma gemela cuando muchos no lo logran, obligándolo a corresponder a su destino. Eran muchas interrogantes, que no podía hablar con nadie sin que lo juzguen de ingrato con la Diosa Luna. Y había una en particular que le tomó tiempo de juntar el valor y consultar con su padre.
– ¿La Luna puede destinar a dos hombres papá? – La inocencia en su voz hizo a su padre saber que realmente estaba curioso por saber.
Se estaba preparando para responder cuando la voz de su esposa lo interrumpió.
– Por supuesto que no, Jungkook – contestó exaltada – no es natural. No se puede formar una familia entre dos varones. Los planes de la Luna son siempre perfectos, por eso tu compañera es una mujer.
Escuchó el suspiro de su padre y vio el rostro algo fruncido de su madre, comprendió que no podía hacer más consultas.
Fue esa misma noche mientras estaba preparándose para dormir que su padre entró a su habitación y le dijo algo que quedó grabado en su memoria.
– El hecho que sea menos natural que dos hombres estén juntos solo por el hecho de no poder tener hijos, no quiere decir que el amor no pueda florecer entre ambos – su voz era calmada mientras lo miraba con amor – todos nos equivocamos, y estoy muy seguro que la Luna también puede hacerlo.
No fue un tema que se volvió a tocar en su casa ni es su vida. Pero eso dio paso a muchos cuestionamientos en la cabeza de Jungkook. Preguntas que pronto irían encontrando respuestas.
Era un día nublado, mientras se perdía entre el frondoso bosque cercano al pueblo, tratando de despejar su mente de esas incógnitas y pensando en nadar un poco en ese escondido lago, cuando lo vio.
El ser más etéreo que sus ojos pudieron apreciar en sus 21 años de vida. Su piel canela brillaba en contraste con los pocos rayos de sol y el agua fría del lago, su azabache cabello se ondulaba con el viento y todo alrededor parecía iluminarse, parecía mágico. Parecía único.
Sintió su corazón dar un brinco y su mente bloquear todo lo que le pueda distraer de tan maravilloso ser.
Sus ojos hicieron contacto y en ese instante pudo sentir todos esos sentimientos artificiales apagarse, todas esas incógnitas dejar de importar y todo su cuerpo reaccionó a esa mirada. Y lo supo ¡Oh, Diosa Luna!
El medio de su fascinación y momento de apreciación no pudo notar el ceño fruncido del muchacho hasta que este habló.
– Se puede saber ¿Por qué me miras así? – Pregunto el chico de negro cabello totalmente cohibido. Sus mejillas enrojecieron cuando notó los ojos brillosos de contrario sobre él – ¡Ya deja de mirarme así y contesta!
Jungkook notó que su vista y atención no se habían desviado del chico. Estaba tan fascinado que no sabe cuanto tiempo estuvo de pie frente a él como un idiota. Algo avergonzado y con un cosquilleo en la piel, procedió a disculparse.
– Lo siento, es solo que... eres el ser más hermoso que he visto – confesó, dejando al contrario más que sorprendido por sus palabras – ¿Cuál es tu nombre? – preguntó, bastante calmado.
El pelinegro estaba anonadado. ¿Y este quien se creía?
– ¿Por qué dices esas cosas? – preguntó algo avergonzado y con las mejillas más ruborizadas – ¿Acaso estás loco? – le estaba comenzando a molestar la mirada del castaño sobre él.
De haber sabido que vivían dementes por los alrededores...
– Aún no me has dicho tu nombre – recordó sin preocuparse por las palabras del otro ni las propias – yo me llamo Jeon Jungkook – se presentó sonriente.
¿QUÉ LE PASA? ¿Por qué habla tan calmado?
El pelinegro creía que le estaba jugando una broma y su molestia comenzó a crecer.
– A pues es un placer Jeon Jungkook – dijo sarcasmo el pelinegro – estoy encantado de conocerte y lo estaría mucho más si te alejaras para que pudiera vestirme, gracias – terminó de decir señalando el bosque en una invitación a que Jungkook se marchara.
En ese momento Jungkook notó que el muchacho estaba con la mitad de su cuerpo sumergido en el agua, muy probablemente desnudo, ya que pudo notar el bulto de ropa cerca de la orilla.
Totalmente avergonzado se dio la vuelta esperando a que el chico se vistiera.
– Te pedí que te fueras – escuchó decir al pelinegro.
– Aún no me dices tu nombre – dijo Jungkook algo tímido.
Escuchó el sonido de la ropa y un suspiro.
– Puedes girarte – dijo el chico a su espalda. Lentamente se giró y pudo verlo ya vestido a excepción de sus zapatos – ¿Por qué te interesa tanto saber mi nombre?
– Solo quiero saberlo – dijo Jungkook – además tú ya sabes el mío – expresó con una sonrisa aniñada – solo... quiero saberlo.
– Taehyung, Kim Taehyung – espetó el pelinegro con cautela.
No sabía por qué, pero comenzó a parecerle algo fascinante el interés del castaño en su persona.
No podía negar que había algo dentro de él que reaccionaba al chico de manera positiva.
¿Será el agua del lago?
– Pues mucho gusto Taehyung-ssi, realmente es un placer conocerte – lo escuchó decir para después ver una hermosa sonrisa de conejito.
Quizás era mucho más que el agua del lago.
Arrancamos con el primer capítulo. Espero que le den una oportunidad a esta historia y a las que vendrán :)
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The Destiny Of the Moon (KookV)
Fanfic- Sé mi destino Jeon Jungkook pudo aceptar el destino que la Luna tenía para él y convivir con las emociones artificiales que esta le regalo para amar a su compañera de vida, pero no puede evitar cuestionarse como sería una vida amando a quien él pu...