Una sorpresa, un caos

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Jimin se despegó del agarre, aún no entendía lo que pasaba. ¿En serio frente a él estaba quien creía que estaba?. No podía ser. Si para esas alturas su cabeza y sus sentimientos eran un desastre con esta llegada todo se volvía un caos real.
Se frotó su rostro, quizás de esa manera se daría cuenta de que solo era una ilusión y frente a él no había nadie. Pero no fue así y la gran sonrisa del otro lo hizo despabilar.

Entró arrastrando su valija, abriéndose paso mientras Jimin lo seguía con la mirada. Miró todo a su alrededor mientras le daba la espalda al otro y entonces habló.
-Tu departamento es muy lindo, algo pequeño pero está bien.

Jimin arqueo una ceja y se acercó hasta él.
-¿Qué  haces aquí?- indagó curioso

-Oye ¿qué clase de bienvenida es esa?- preguntó sonriente.

-No sé qué es lo que esperabas pero te aseguro que estoy más que sorprendido- respondió Jimin mirándolo de frente.

-Que te digo, estaba en casa aburrido y solo hice mis valijas, compré un boleto de avión y aquí estoy. Te extrañaba extraño- exclamó posando sus manos en la cintura de Jimin.

El otro solo tragó aire y quiso hablar. Pero su invitado fue más rápido y le dio un demandante beso haciéndole ver cuanto lo había extrañado realmente.

-No hagas eso- dijo en tono bajo.

-¿Por qué? Siempre te beso, y nunca te has quejado, ¿por qué no debería hacerlo ahora?- sus palabras salieron en un ronroneo mientras adentraba sus manos bajo la camisa de Jimin.

Quería sacarlo, hacer que se detenga, no podía besarlo, no debía, pero algo en su cuerpo lo detenía.  El toque del otro lo hacía temblar y para qué  negarlo, siempre le había gustado.
-EunWoo, dime a qué has venido- gimió en la boca del otro.

-A verte, a buscarte, a quedarme, a decirte que te extraño, que no es lo mismo Estados Unidos sin ti- replicó volviendo a besarlo, esta vez más apasionadamente.

Y Jimin se dejó llevar, EunWoo era sin dudas una droga para él y aunque sabía que todo eso estaba mal porque tenía novio no podía dejar de corresponder a su toque y a sus labios.


Jimin caminaba por los pasillos de la universidad, no conocía a nadie ni nada de aquel lugar. Era su primer día allí y estaba algo mareado al no poder encontrar el salón que le correspondía.
Iba mirando fijamente cada puerta que pasaba y buscando el número correcto sin mirar al frente. De pronto como en un torpe cliché se chocó de frente con un chico cayó sobre su trasero mirándolo como si fuese tonto y lo hubiese hecho a propósito.
-Lo siento- dijo Jimin con algo de pena en su tono.
-¿Eres nuevo verdad?- contestó el chico que se levantaba del suelo y le acercaba la mano para que también se levantara.
-¿Tanto se nota?- indagó con una leve sonrisa.
-Si, conozco a todos aquí, y estoy seguro que no podría haberme olvidado de ti si te hubiese visto antes- explicó con una amplia sonrisa y sin soltar la mano de Jimin.
-Soy Cha EunWoo- se presentó mientras sacudía la mano del otro a modo de saludo.
-Jimin, Park Jimin- respondió intentando soltarse del agarre del otro.
-¿Qué salón buscas?, conozco todo aquí, seguro puedo ayudarte. Además de esa manera podré pasar un rato contigo- comentó de forma ladina.
Jimin tragó aire y lo miró a los ojos. No podía negar que el chico era hermoso. Delgado con un cuerpo bien formado, ojos claros, cabello negro, una piel blanca y probablemente muy suave.
-Si sigues mirándome así en vez de ayudarte a buscar tu salón te invitaré a una cita ya mismo- comentó con una mirada intensa.
-Yo lo siento, no quería incomodarte- dijo con sus mejillas totalmente rojas.
-¡Oh por dios eres adorable!, no solo eres hermoso sino que además eres tan tierno- comentó
-¿Siempre eres así?- cuestionó curioso mientras se encaminaban por el pasillo, Jimin ya le había dado el papel que decía cual era su salón.
-¿Así cómo?- su sonrisa era aún más amplia.
-Asi, que dices lo que quieres sin pensarlo- respondió sonriendo, haciendo que sus ojos se hagan pequeños.
El otro tomó aire ante tal imagen, sonrío y entonces respondió.
-Solo cuando me cruzo con gente bonita- fue su respuesta y Jimin estaba aún más rojo.
A partir de aquel día se habían hecho amigos. Jimin le había contado acerca de Chanyeol y como lo estaban intentando aunque estaban tan lejos. EunWoo lejos de querer desalentarlo siempre intentaba apoyarlo aunque dentro suyo preferiría que Jimin no intentara nada con su novio.
Pero él solo esperó, esperó y esperó a que lo inevitable sucediera y cuando Jimin le contó que al fin habían decidido terminar él solo sintió que su momento había llegado.
Poco a poco se fue acercando más a  Jimin, volviéndose imprescindible para el otro. Pasaban demasiado tiempo juntos y su relación fue inevitable. EunWoo se sintió feliz cuando al fin logró besar a Jimin por primera vez. Los besos se repitieron durante un año entero y él siguió esperando pacientemente,  cuando al fin Jimin lo dejó entrar en su vida, sin etiquetas de por medio, sintió que ahora estarían juntos siempre.
Pero las cosas no salieron como él las hubiese querido. Jimin sabía que EunWoo tenía pretendientes por todos lados, que muchos morían por él así que comenzaron una relación abierta dónde ambos la pasaban bien juntos pero no eran exclusivos y aunque eso al principio era muy conveniente llegó el momento en que EunWoo sintió que no era suficiente.  Quería más, quería todo con Jimin, quería que fuera suyo, ponerle al fin un nombre a su relación. Pero para ese momento las cosas se habían desvirtuado bastante, y EunWoo sabía que Jimin no lo tomaría en serio porque siempre había tomado todo a la ligera. Es por eso que ese sueño de amor se desvaneció cuando Jimin feliz le contó que volvería al fin a Corea y que no tenía pensado volver.
Un dolor se acomodó en su pecho pero sin oponerse aceptó la decisión de Jimin.
Se despidieron llenándose de amor, uno que EunWoo a esas alturas ya no podía ocultar.
Y entonces aquel día lo vio subir al avión llevándose su corazón en aquel vuelo.

Pero ahora estaba en Corea, había dejado todo para seguir al chico que lo hacía suspirar. Estaba decidido a luchar contra todo sin importarle nada.
Había decidido que al fin Jimin y él estarían juntos y esta vez para siempre. Para eso debía demostrarle cuanto lo amaba.

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