CAPÍTULO 1

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Me encuentro metida en un buen lío. De hecho, ya he nacido con este lío y nada me lo podrá sacar. Mi madre ya me advirtió anteriormente que me pasaría esto en algún momento de la adolescencia. Me dijo que, además de todos los cambios hormonales que pasarán un tiempo breve conmigo, me vendrá a visitar esa cosa indescriptible para quedarse eternamente en mi mente. Es genético e inevitable y, por esa razón, lo he aceptado sin darle demasiada importancia.
"Se trata de un sueño imaginario que te acompañará cada noche. Este sueño podrá alcanzar tanta fuerza que, sin hacer ningún esfuerzo, se convertirá en una gran parte de tu vida. De hecho, será la mitad exacta de tu paso por la Tierra. Te ocupará doce horas cada día."
Esas palabras son las que mi difunta madre pronunció antes de morir con la mirada vacía evitando llorar. Me lo recordó y me explicó que a ella le ocurrió a los trece por primera vez.
A veces me cuesta dormir y me empiezo a imaginar historias que me gustan. Pienso que, si debo pasar mi vida encarcelada en un cuento que no es el mío, prefiero que sea de mi agrado. Me gustaría que fuese la historia de un país con nubes de azúcar. Lo único malo de esta opción es el cambio negativo que se produciría al despertarme y encontrarme en el mundo más problemático que conozco.

Doble sueñoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora