Invasión en Hogwarts

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Yendo a toda velocidad hacia las torres del castillo, Harry volteaba para ver a Percy, preparado para sostenerlo si se caía, pero la imagen de la marca tenebrosa pareció haber actuado sobre Dumbledore como un estimulante. Harry fijo la vista en aquel siniestro cráneo y entonces el miedo, semejante a una burbuja se inflo en su interior, le comprimió los pulmones y le aparto de la mente cualquier otra inquietud ¿Cuánto tiempo habían estado afuera? ¿Se habría agotado la suerte de Ron, Hermione, Ginny y los semidioses? ¿Había aparecido la marca sobre el colegio por alguno de ellos o sería por Neville, Luna o algún otro miembro del E.D? Y si así era, Harry les había pedido que patrullaran por los pasillos privándolos de la seguridad de sus camas ¿Volvería a ser responsable de la muerte de uno de sus amigos?

Percy puso una mano sobre su hombro y lo observo, aún estando herido física  o mentalmente, él siempre se ponía de pie para pelear. A Harry siempre le sorprende eso. Deseaba tener la valentía de Percy, dudaba si podía ser un héroe como él, dudaba si podía proteger a todos sus amigos al igual que Percy. Debía hacerlo, o al menos tratar pero no servía de nada si seguía pensando de forma negativa.

Mientras volaban por la oscuridad, observaron el oscuro y sinuoso camino que al salir de Hogwarts habían recorrido a pie y a pesar del silbido del aire, Harry oyó a Dumbledore murmurar algo en una lengua extraña. Entonces su escoba se sacudió un poco al pasar por encima del muro que cercaba los jardines del castillo y comprendió que el director estaba deshaciendo los sortilegios que él mismo había puesto alrededor del colegio, se volteo para ver si Percy no se había caído pero comprobó que estaba bien aunque seguía con su cara pálida. Necesitaban entrar sin perder tiempo, la marca tenebrosa relucía por encima de la torre de Astronomía, la más alta del castillo ¿significaba que la muerte se había producido allí?

Dumbledore ya había rebasado las murallas, el parapeto que bordeaba la azotea de la torre y desmontaba de la escoba. Harry aterrizo a su lado unos segundos más tarde, junto con Percy y miraron alrededor. La azotea estaba desierta, la puerta de la escalera de caracol por la que se bajaba al castillo estaba cerrada y no había rastro de lucha, pelea a muerte o cadáveres.

Percy: ¿Qué es eso?- pregunto contemplando el cráneo verde cuya lengua de serpiente destellaba maléficamente por encima de ellos.

Harry: Es la marca tenebrosa, avisa que los mortífagos han matado a alguien, ojala que no sean nuestros amigos- Harry vio que el director se llevaba la renegrida mano al pecho.

Dumbledore: Vayan a despertar a Severus- dijo en voz baja pero clara- cuéntenle lo que ha pasado y tráiganlo aquí. No hagan nada más, no hablen con nadie más y no se quiten la capa, los espero aquí. 

Harry: Pero...

Dumbledore: Juraron obedecerme chicos, váyanse- Harry y Percy corrieron hacia la puerta que conducía a la escalera de caracol pero en el preciso instante en que tomaba el picaporte en forma de anillo, oyeron pasos al otro lado. Harry volteo la cabeza y miro a Dumbledore, que les indico con señas que se apartaran, retrocedió y saco su varita. La puerta se abrió de par en par y alguien irrumpió gritando. 

- ¡Expelliarmus!- Harry había quedado inmóvil mientras que Percy estaba tumbado en el suelo por haber sido empujado. Vio a Harry inmóvil con el cuerpo rígido y cayo hacia atrás contra la pared de la torre, permaneció apoyado como una estatua que no podía moverse o hablar. No entendía como había sucedido pues como recordaba Percy,  Expelliarmus era el conjuro del encantamiento de desarme no del encantamiento congelador.

Entonces vio a la luz verdosa de la marca como la varita de Dumbledore volaba en arco hacia el borde de la muralla y entendió. El profesor lo había inmovilizado sin pronunciar en voz alta el conjuro, Harry empujo a Percy por instinto para salvarlo y la persona que realizo el encantamiento le había costado la oportunidad de defenderse. Apoyado contra el muro y aún muy pálido, vio a Dumbledore estando de pie sin dar señales de pánico o inquietud, volteo para mirar a Percy y luego a la persona que acababa de desarmarlo.

Dumbledore: Percy, ve y haz lo que te dije- se limito a decir el director. Percy vio que la persona que lanzo el hechizo era Malfoy, saco a Contracorriente y lo convirtió en una espada.

Draco: No sabías que estabas aquí, Jackson

Percy: Tú maldito...¿qué crees que haces?- pregunta entre dientes sosteniendo su espada.

Draco: Esto no te incumbe- saca su varita y lo apunta a él. Cuando la luz roja iba hacia Percy, el encantamiento reboto en la hoja de la espada de Percy y cayó en otro lado. Draco probo con más hechizos pero Percy los esquivaba o los hacía rebotar con la espada, esperaba que Dumbledore hiciera algo pero empezó a gemir de dolor por su negra mano así que estaba solo. 

Dumbledore: ¡Percy, vete!- dijo tratando de alzar la voz mientras se sostenía la mano herida.

Percy:¡Pero profesor...!

Dumbledore: ¡Vete ya!- Percy no sabía que hacer, no quería dejarlo pero le prometió que cumpliría cualquier orden suya así que corrió hacia las escaleras.

Draco: ¡No huyas!- siguió lanzando diferentes hechizos pero Percy fue muy rápido para llegar a las escaleras y bajar con una gran rapidez. 

Al llegar al pasillo, se sorprendió de que Malfoy no lo siguió, parece que solo estaba buscando a Dumbledore y si fuera así, no debería haber bajado. Pero recordó a sus amigos y fue hasta la sala común de Gryffindor pero se dio cuenta que por los pasillos no estaban solo mortífagos sino que reconoció a un grupo de arpías pero no como Ella o las arpías del campamento sino de esas feas que algunas veces se tuvo que enfrentar.

Cuando acabo con las arpías, Percy subió por las escaleras de la torre pero aparecieron unas furias, Percy no tuvo problemas en eliminarlas pero el problema vino cuando unas dracaenas lo atacaron con sus lanzas. El semidiós parecía arrinconado y lo que deseaba era encontrar al menos una pequeña fuente de agua para que lo ayude ya que el efecto de la poción aún no desaparece. Cuando una furia iba hacia Percy, alguien grito.

- ¡Reducto!- la furia estallo convirtiéndose en solo polvo negro que el viento termino llevándoselo. Percy vio al frente y observo una melena rojiza y no tardo en descubrir quién era.

Percy: Buen trabajo Ginny

Ginny: No me lo agradezcas- detrás de ella estaban Ron, Neville, Grover y los Stoll, quienes estaban armados con sus varitas, los Stoll tenían unas bombas fétidas en sus manos y Grover con su flauta.

Travis: Pero bueno Percy ¿tu de donde vienes?

Percy: Una larga historia- dijo con rapidez- escuchen los mortífagos están en la escuela y también hay monstruos, hay que reunir a todos los miembros del E.D para que nos ayuden luego iremos por los demás chicos.

Ron: No te preocupes, Hermione los esta invocando con los galeones falsos solo debemos ir por sus amigos.

Percy: De acuerdo, pero- recordó la tarea que le recomendó Dumbledore pero ahora no parecía un buen momento para llamar a Snape- hay que darnos prisa, Dumbledore y Harry están en problemas.

Percy Jackson y el secreto de la inmortalidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora