Día 7
¿Han experimentado alguna vez esa sensación de tener la completa certeza de que estás soñando o teniendo pesadillas, pero eres incapaz de despertarte? No puedes abrir los ojos... Sabes que te encuentras en otra realidad y aún así, te resulta imposible abandonarla porque tu cuerpo no responde a tus pensamientos.
Pues eso es exactamente lo que estoy sintiendo en este instante. Escucho la voz de Amelia, diciendo mi nombre en la lejanía y yo... soy incapaz de encontrarla. Ella simplemente me llama y mi desesperación por no poder verla, aumenta cada segundo.
Me siento perdida. No sé donde estoy, ni quien puede haber a mi alrededor. Lo único que sé, es que estoy de pie en algún lugar y todo está oscuro. No puedo ver absolutamente nada. Mis ojos no reciben ni un solo rayo de luz y es realmente desesperante. Siento mi respiración agitarse.
Estoy muy asustada y aunque sé perfectamente que estoy teniendo una horrible pesadilla, soy incapaz de despertar.
-Luisita... -continúo escuchando -Luisita...
Entonces, siento algo rozar la piel de mi rostro y por fin, aspirando una enorme bocanada de aire, consigo abrir los ojos de golpe.
Amelia es lo primero que veo frente a mí. Esos ojos cafés, devolviéndome la paz y observándome atentamente. Con su cuerpo ligeramente echado sobre el mío, me mira con expresión de preocupación. Como si mi pánico, fuera tan evidente, que consiguió asustarla.
No fui capaz de decir ni una palabra. Si antes eran mis ojos los que no funcionaban, ahora eran mis cuerdas vocales las que habían decidido ponerse en huelga.
Sólo pude hacer lo que más necesitaba en este momento, atraje su cuerpo de una forma algo brusca, consiguiendo sin querer, que cayera sobre mí pecho. Y ahí... simplemente la abracé... Como si hubieran pasado días, desde la última vez que la vi. Como si realmente acabara de experimentar la horrible sensación de no poder volver a mirarla jamás.
Sé que mi corazón aún está acelerado y el oxigeno llega dificultosamente a mis pulmones. Ella me abraza aún más fuerte... Entendió a la perfección, que algo estaba sucediendo.
Permanecimos así durante unos instantes. El tiempo justo y necesario, para que la calidez de su cuerpo, el aroma de su cabello y las suaves caricias que hacía en mi cabeza, me devolvieran poco a poco la calma, estabilizando mi ritmo cardiaco y devolviéndome por fin, a la realidad de este hotel, de estas vacaciones mágicas. De esta vida, que aún no se me ha apagado.
-Sólo estabas teniendo una pesadilla -Susurró volviendo a incorporarse para mirarme.
-Una pesadilla espantosa -Aclaré.
No pude evitar entonces, acariciar su rostro. Teniéndola tan cerca y con lo que acababa de pasar, sentí la enorme necesidad de observar cada detalle de su cara, con absoluta precisión.
Su frente, ligeramente arrugada por la preocupación. Sus ojos cafés, mirándome confundidos, pero tan llenos de esperanza y sueños como siempre.
Su nariz, esa que nunca le ha gustado para nada y sin embargo, a mí, me parece perfecta. Sus labios, ligeramente entre abiertos, permitiéndome ver, que el oxigeno entra y sale a través de ellos con excesiva prisa.
Ella, aunque sé que mi reacción y mis caricias la están confundiendo, no mueve ni un solo músculo. Simplemente se deja hacer... Me deja acariciar cada centímetro de su rostro, no sólo con la yema de mis dedos, sino también con el paso de mis ojos.
-¿Mejor? -Pregunta en un susurro, después de algunos segundos.
Un suspiro es mi respuesta. Asiento ligeramente y sonrío para tranquilizarla.
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Creer para ver
FanfictionLo más curioso del ser humano, es la fastidiosa capacidad que poseemos de no valorar las cosas, hasta que tenemos conciencia de que vamos a perderlas. O peor aún, hasta que definitivamente, las perdemos. Y con ello, me refiero a todo tipos de cosas...
