Emociones

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Estaba amaneciendo, el sueño de Mikasa culminaba poco a poco. Hasta que Eren la despertó por completo.

— Levantate ya! -  dijo con algo de urgencia

— Mm? Qué pasa? -  preguntó levantándose aún con sueño

— Vámonos ya de aquí —

Se levantó de la orilla de la cama.

— ¿A dónde iremos? —

Parpadeo varias veces y despertó un poco mejor.

— A encontrarnos con alguien -   dijo sin más

Mikasa se levantó y arregló un poco su ropa.

— Toma —

Le extendió un vestido nuevo pero al estilo del año.

— Te verás mejor -  dijo para después soltarlo y darle la espalda, mirando por la ventana.

Pronto comenzó a cambiarse, aunque la verdad era que extrañaba su ropa, mayormente, negra de su guardarropa pero no tenía opciones.

— ¿Crees que así me veo mejor? —

Se acercó a él, Eren volteó y se sorprendió por aquella repentina cercanía. No contestó por unos segundos.

No había palabras para describirla, pero debía fingir

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No había palabras para describirla, pero debía fingir...de nuevo.

— De hecho no pero bueno, ponte esto, al menos -  le entregó su chaqueta

— Pero es tuya —

— ¿Y qué?, usala y ya -  dijo sin más, ayudando a colocarsela para luego tomarla del brazo y llevarla lejos de ahí.

Mikasa no habló en todo el trayecto, solo caminaban. El paso se volvió lento al estar lejos de ese lugar.

Volteó al horizonte, apenas amanecía. El viento los golpeó ligeramente, soltando el aroma de aquella prenda que no le correspondía. Inhaló con profundidad, pero en discreción. Era agradable, eso la hizo sentirse más cómoda e incluso cálida.

— ¿No estás cansada? -  preguntó sin mirarla

— No, debería? —

— No —

Su forma en decir las cosas llamaba su atención, su mente pensaba, tal vez de algún modo ella le podría servir para el retumbar. Tal vez con la información o la manera de expresarse. Sacaría cualquier ventaja que tuviera la nueva Mikasa. Era tan accesible...

Llegaron pronto a un camino tierroso donde alguien más los esperaba. O bueno, esperaba a Eren.

— Creí que vendrías sólo -  dijo al estar frente a él

— Yo igual, pero pienso que puede ayudar —

Ambos voltearon a verla, intimidándola.

Zeke la miró con detenimiento, ella no era la chica Ackerman que conocía, estaba claro pero sus facciones son las mismas.

— ¿Y cómo? —

— Yo veré como -  dijo sin más y siguió el sendero

Zeke se acercó a ella, dándole un cordial saludo, besando su mano al considerarla conocida, desconocida e importante.

Mikasa sonrió y quitó su mano sin demostrar rechazo, solo incomodidad.

— Soy Zeke Jaeger, un gusto de nuevo, Mikasa Ackerman — 

— ¿Ya me conocías? Oh! Supongo que es por mi otra yo —

Sonrió, él asintió.

— Bueno, caminen -  interrumpió Eren, incómodo por lo que su hermano acababa de hacer.

Su confusión desde aquél cuestionario que hizo Mikasa crecía. Pareciera que sólo vino a él para causarle más problemas, cuando era todo lo contrario.

Ambos comenzaron a caminar, siguiéndolo, de nuevo sin decir nada.

Algo pasó por la mente de ella, algo en relación con Armin y lo que le dijo unos días antes.

Esa vez que tomó la cabeza de su...amigo, su rostro cambió a uno de dolor.

Sin pensarlo dos veces, se acercó de nuevo a Eren mientras su aroma volvía a penetrar sus fosas nasales, provocando un cosquilleo extraño en su estómago.

— Oye, caballero oscuro... —

— Te dije que no me llamaras así, ¿Qué quieres? —

— ¿Qué le hiciste a Armin? —

Lo miró confusa

— Le borré los recuerdos sobre ti —

— ¿Por qué? —

— Porque nadie, a demás de mi hermano y yo, deben saber de tú existencia -  respondió abrumado por las preguntas que siempre hacía.

Mikasa se quedó callada.

— Aún los quieres, no? —

— Sólo cierra la boca -  pidió

Llegaron a un bosque lejano, una cabaña pequeña dónde se adentraron justo en el centro.

Mikasa entró al pequeño lugar, dejando a ambos chicos fuera. Tomó un pan y decidió salir,  no obstante, escuchó un poco de su conversación.

— A pesar de no ser quien conocemos, sus sentimientos persisten, Eren —

— Lo sé... —

— ¿Cómo es que te sientes? —

— Confundido, siento...que puedo confiar en ella -  su tono se volvió molesto, como queriendo negar esa sensación

— No afecta eso nuestro plan, verdad? —

Se miraron por un momento.

— Supongo que no -  encogió los hombros

— Vaya, así que el odio se convierte en amor lentamente, eh? —

— Cállate, no digas eso... —

— Tendrás que aceptarlo Eren, aunque tendrás que renunciar a uno de los dos. O a ella, o al plan —

Se creó un silencio. Mikasa se mantuvo en silencio, sonrojada. Sin querer había tocado el corazón de aquel chico tan indiferente y serio.

Tú corazón, mi amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora