Anillos

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—Han sido las mejores vacaciones de mi vida

Ino arrojó una fuerte carcajada luego de lo dicho por la –próximamente –señora Uchiha.

Ese día –semana, mejor dicho –tenían una reunión de chicas –que en realidad solo eran ellas dos –y actualmente se encontraban en las aguas termales. Con Sasuke de misión como escolta de Naruto a Kirigakure, junto a Shikamaru y por ser el de más alto rango en AMBU formaba parte del equipo estratégico del Hokage, sentía que un gran peso se había levantado de sus hombros.

—Eres una exagerada —dijo la rubia después de casi morir por la falta de aire de tanto reír.

— ¿Tú crees? —Arqueó una ceja —la semana pasada quiso obligarme a cambiar mi guardarropas porque, y cito "una mujer casada no puede usar ropas de soltera" ¿Cómo sabes cuál es ropa de soltera o de casada?

La rubia volvió a reír, sosteniendo su toalla para que no callera.

—Y antes de eso, fuimos a planear lo del buffet y no me dejó probar nada porque no quería que engordara más —frunció el ceño —y ni siquiera estoy subiendo de peso, a decir verdad, el estrés que me causa me ha hecho perder peso

—Al final he tenido suerte de que Sasuke no me escogiera —limpió una lagrima de su rostro —Probablemente ya hubiera tratado de asesinarlo

—Lo intenté, no funcionó

Ambas salieron del agua y fueron a vestirse.

—Sigue enviando pergaminos con los detalles sobre cómo quiere los centros de mesa y sobre cómo no quiere niños en la ceremonia

Ambas salieron del establecimiento, siendo despedidas en la puerta por dos doncellas.

Luego fueron a parar a una heladería.

—Pero es lindo ¿Sabes? Que se preocupe tanto... —Ino la miró con ternura —normalmente los hombres son los agobiados por las novias... eres afortunada

—La fortuna de una es la desgracia de otra... en este caso, mi fortuna es mi desgracia

—Sabias palabras —rio.

Tomando asiento, conversaron un rato más al tiempo que comían sus helados.

—De hecho, quiero pedirte algo importante —Ino miró a su amiga, y se encogió de hombros.

—La respuesta es sí —dijo la rubia, restándole importancia.

Todo el rostro de Hinata reflejó sorpresa.

—Ni siquiera te he preguntado

—No importa, siempre será un sí —la rubia trató de recoger lo último de su helado —si me pidieras matar a Naruto lo haría sin dudarlo —la rubia detuvo lo que hacía y la miró fijamente —Mataría a cada Kage por ti

—Que dulce —el tono de broma en la voz de Hinata era evidente —Pero no deberías decir eso en un lugar público —regañó.

—He dicho cosas peores en lugares más públicos y nunca me pasó nada

Hinata suspiró.

—Quiero que seas la madrina de mi boda

De un momento a otro el vaso de la rubia salió volando y sus manos golpearon fuertemente la mesa, ganando la atención de varios de los transeúntes.

— ¡Sí! —Gritó —Digo, yo ya sabía que sería tu madrina, pero estuve esperando que me preguntaras incluso antes de que te comprometieras —dijo la rubia rápidamente, arrojándose sobre la mesa para abrazar a su amiga.

La  boda de Sasuke UchihaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora