Capitulo 50

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Los primeros meses en la cárcel, para Sasuke fueron torturas. Había sido trasladado a la cárcel de la ciudad donde eran todos hombres y los prisioneros lo trataban de golpear siempre, le gritaban insultos y lo molestaban. Ya que por pedido de Honki, Sasuke consiguió una celda individual para él sin ningún compañero. Haciendo que los demás prisioneros se revolucionen al ver el favoritismo y comiencen odiando a Sasuke. Pero este se hizo respetar, golpeaba el saco de boxeo cada vez que salía para hacer actividades afuera y los prisioneros lo veían como se concentraba en golpear duramente el saco. En el desayuno, trataban de molestarlo con volcarle encima la comida y Sasuke en ese momento, cansado en que lo molesten todo el tiempo, lo cogió del cuello al prisionero que causo aquello y lo asfixiaba dejándolo sin aire, todos los prisioneros se habían quedado mirando el espectáculo que daban apoyando al que creían que ganaría formando un círculo, Hasta que lo soltó por los guardias de seguridad que habían 24\7 vigilándolos.

— ¡Oiga! Prisionero 57 y 34 separense ahora. — Gritó un guardia de lejos y Sasuke lo soltó, haciendo que el otro impactara contra el suelo. —

— La próxima vez que intentes molestarme o alguno de tus amiguitos lo haga, que lo piense 2 veces. — Lo amenazo sasuke siguiendo con su camino a una mesa para sentarse con su desayuno. —

En ese momento fue cuando el comportamiento de todos los prisioneros cambio, lo dejaron de molestar, gritar insultos y golpear. Lo integraron al grupo en realidad y a Sasuke le daba igual. Lo trataban como si fuera el jefe del lugar. Iban detrás de él y se juntaban con Sasuke.
En las noches, cuando todas las luces se apagaban y no entraba ningún rayo de sol en su pequeña ventana que tenia rejas, se acostaba pensando en Sakura. No sabia nada de ella desde el día del juicio porque Honki le dijo que llamó para saber de él. Mucho más no supo pero podía saber que seguramente su hija ya había nacido. Tres meses pasaron y su hija debería de tener 1 mes recién de nacida. Se preguntaba ¿como era? Le hubiera encantado estar en el día del parto acompañando a Sakura en ese momento tan lindo. Sostener su mano y darle todo el apoyo que necesitaba. Pero en cambio soñaba despierto en que si seria igual que él o en Sakura. No se había animado a llamarle después del juicio ni lo hizo, porque Sakura prácticamente no quiso saber más nada de él y se lo dejo en claro. No creía que le gustara mucho que la llamara de la prisión.
Ella estaba haciendo su vida ahora, seguía grabando la película y cuidaba de su hija recién nacida de 1 mes, llamada Sarada Haruno. Tal y como Sasuke la había nombrado desde antes. Fue difícil despertarse en las noches para amamantar a Sarada y no tener ayuda de nadie. Termino por quedarse en Italia ya que le gustó mucho y al terminar la película, se tomo unas minis vacaciones para poder disfrutar con la pequeña Sarada de 1 año a solas en su nueva casa.

— ¡Aaaaah!— lloraba Sarada en los brazos de Sakura quien intentaba dormirla. —

— Shh, ya cielo. — Sakura le coloco el chupete en la boca y la acunaba aun lado a otro para que se duerma. —

Veía las facciones mas marcadas de su hija y se podía distinguir lo parecida que era a Sasuke. Sus ojos y el cabello negro eran iguales, su boca tenía una mezcla de ambos y su nariz igual a la de Sakura. Era una hermosa bebé de 1 año recién cumplidos. Una niña muy inteligente y ágil por cierto, ya lograba caminar un poco ayudándose con unos muebles y le bajaba la camisa a Sakura para que le de pecho.  Sarada era su vida.
Logró dormirla y la acostó en la cuna, saliendo despacio del cuarto de su hija. Viendo las fotografías del pasillo, en donde se veía el día que nació Sarada, usando el conjunto que Sasuke le regalo una vez de color amarillo. No supo más nada de él desde que supo que lo trasladaron a la cárcel de la ciudad de Los Ángeles. Emiko y Honki la tenían informada. Al igual que la televisión que la noticia había sido furor, mas la de Sharingan que falleció en el hospital. Pensaba en como estaba Sasuke después de mucho tiempo sin saber de él, paso un año completo y una idea iba rondando en su cabeza, la cual era una locura. Ir a visitar a Sasuke en la prisión. Pero no podría, Sarada la tenía todo el tiempo ocupada como para poder hacer eso y tampoco quería dejar a su hija con alguien que la cuide.

¿Puedes fingir amor?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora