N.N
Los paramédicos ingresaron a Mackenzie a urgencias mientras que Calem ya hacía estaba tirado en el suelo frío del hospital con lágrimas en los ojos preguntándose ¿Qué había echo mal? ¿Por qué pasaba esto? ¿Por qué le la vida le arrebataba todo lo que amaba?
Porque si, se había dado cuenta que la amaba, se había dado cuenta de como esa mujer completaba su vida de una forma que jamás pensó que alguien lo haría, porque ella era la única que despertaba ese ardor en su pecho cuando la veía con otro hombre, era la única que hacía que el temblara con solo verla sonreír, era la única a la que pensaba con locura, y era a la única que había logrado enamorarlo sin que el mismo se diera cuenta.
Pero había sido muy estúpido como para notar ese pequeño detalle, tuvo que llegar a estar alturas de la vida para darse cuenta...
Que si la perdía, no le quedaba nada, absolutamente nada.
Porque se había vuelto adicto a su voz, a sus ojos de color cambiante pero a la vez hermosos, a sus labios, a su cabello, a su torpeza, a su ingenuidad, a su terquedad, a su histeria, simplemente se había vuelto adicto a todo que tuviera que ver con ella, porque la amaba por encima de muchas cosas...
Pero había sido estúpido y lento para tomar valor y decirle y expresar todo lo que sentía, y ahora solo le quedaba saber, que ella estaba entre la vida y la muerte, lo cual es solo un hilo tan delgado, que con unas simples tijeras se corta.
Estaba preparado para que le dijeran que ella iba a estar bien, que solo tiene algunas lesiones pero nada grave.
El solo estaba preparado para esa noticia, el problema era, que no sabía que haría si le dijeran que a la única persona que había amado, ya no iba estar, que ella se había ido que ella...
Había muerto.
Y solo en ese momento supo lo que era derramar lágrimas ahogar gritos de dolor y recordar todos los momentos que pasaron juntos, porque era el único consuelo que encontraba, porque era lo único que le quedaba.
N. Lucía
Lucas había manejado como loco por todo el camino hacia el hospital, había estado a punto de gritarle que manejara más despacio, pero ni yo misma podía reaccionar a lo que estaba sucediendo, porque todo lo que estaba pasando era simplemente inaudito, injusto.
Que irionía, Lucas me había confesado que estaba enamorado de mi, y yo le había correspondido mis sentimientos al besarlo, nuestro juego de niños se había acabado porque ambos habíamos perdido por enamorarnos uno del otro.
¿Pero que sucedería ahora entre nosotros?
Ni yo misma sabía la respuesta, y ahora mismo ni tenía cabeza para pensar en lo que ocurrirá a partir de ahora.
Al llegar al hospital, Lucas ni si quiera tomó un momento para cerrar la puerta del auto, solo salió de el y corrió hasta la entrada, la puerta del auto quedó abierta, el frío y la nieve de la noche, se colaba a tra vez de ella, las calles estaban desoladas, y había silencio, solo podía escuchar mi respiración, mientras veía a la nada.
Y justo en ese momento, a mi mente se vino la imagen de Mack, sonriendo.
Y supe que ella no solo necesitaba el apoyo de su hermano, de Calem o de su familia, también necesitaba mi apoyo.
Y yo estaba dispuesta a dárselo.
N. Lucas
Al ingresar al hospital, me dirigí rápidamente al lugar de preguntas médicas o personas internadas del lugar.
ESTÁS LEYENDO
¿Quieres jugar? Juguemos.
RomanceMe llamo Candelaria Figueroa y tengo 16 años estudio en un internado de ricos mi vida parece un completa y normal, pero no todo es lo que parece... sinceramente si quieren saber en sí de que se trata este libro solo léanlo y ya pero claro tengo que...
