EPILOGO: Presente, Pasado...

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Narra Destiny:

Sentía como desaparecía de mis brazos. Sentía ese dolor de saber que nunca más poder verlo. Era mi única forma de quitarlo de mi puto mundo. Era lo mejor para él. Él era buena persona y no se merecía todo esto, medicina una vida normal con personas normales y novias normales.

Cuando los tipos de Nathan entraron a la fuerza a la habitación comenzaron a golpearme, a patadas, puñetazos y bofetadas, creó que matar a sus amigos los he cabreado. Desperté en una cama amarrado como en los manicomios, intente soltarme peor no lo logre, hubo un momento que sentí los zapatos de Nathan caminar hacia mí y deje de intentar de escapar. Él estaba fumando un cigarrillo.

-¿dónde está él? -me pregunta Nathan.

-lejos de ti -respondo-...no te ha creído el cuentito de su madre.

-no es tan ingenuo...-sonríe- lamento por todo lo que has pasado Destiny pero en realidad te necesitó conmigo.

-¿porque? -digo.

-lo siento pero no puedo decírtelo a ti...-se acerca a mi oído- pero si luego a tu nueva Destiny.

Me da un beso en la mejilla y yo le asqueo quitándole la cara.

-¡Víctor! -escuchó a Nathan.

Entra Víctor, mi padre. Traía un cojín blanco y sobre ella un cuchillo gigante carnicero. Sabía mi destino, desde que los tipos entraron y me golpearon.

Nathan subió sus mangas y tomo el cuchillo acercándose hacia mí.

-lo siento Destiny...-dice arrugando la frente- pero es lo mejor para mí.

Entierra el cuchillo en mi corazón. Matando todo lo que había en él, toda no vida, lo último que vi fue cuando el cojín blanco se mancha de mi sangre por el cuchillo, vida como mi ropa cambiaba de color a rojo, sentía aparecía la estrella negra, el dolor era como si me hubiesen puesto carbón sobre mi piel. Pero lo último que vi fue la luz blanca que tapa toda mi vista...acabando con mi vida, con mi verdadera yo...la que amaba un chico distraído de lentes y valiente tanto como apasionado.

El tiempo se detuvo y me susurro tu nombre, el viento golpeo mi rostro y me supo a tus labios, el silencio me inundo y acaricio mis mejillas como tú lo hacías, la soledad me visito y me recordó que ya no estabas.

Lo siento Wyatt, espero que me olvides y que los recuerdos no te atormenten...

mirando las estrellasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora