Cole Sprouse y Camila Mendes, compañeros del cast de la serie: Riverdale.
Pero como Camila ha revelado en algunas entrevistas fueron a las mismas fiestas de la universidad y cruzaron algunas palabras ,aunque, Cole, no se acuerde.
Y sí, ¿Es solo una...
-¿Hacemos algo esta tarde? Estoy de buen humor así que yo invito-.
-Bueno, pero que sepas que te sale más barato comprarme un traje que invitarme a comida-.
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Antes que nada...
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Ya por la tarde, Cole estaba en su habitación escribiendo en su especie de diario, en el que más que nada, escribía cualquier cosa que pasaba por su cabeza. Hasta que su vista se dirigió al suelo, en el que, una carta, pasaba por debajo de la puerta
-No puede ser verdad- se decía mientras abría la carta-.
Me dije, ¿Qué parece más de acosadora?, ¿Pedirle tu número de teléfono a Dylan o descubrir vuestra habitación?
Y definitivamente, la segunda opción lo parecía más. Además, siempre he amado en las pelis cuando pasan las cartas por debajo de la puerta, es tan de película que por eso me encanta.
Cole seguía leyendo pensando a dónde le llevaba todo eso y sonrió pensando en cómo Camila tenía la capacidad de hablar por los codos hasta en una carta.
No quería hacer esto demasiado extraño. En un primer lugar pensé quedarme esperando tu respuesta pero después de pensarlo varias clases, me dije, mejor dile la hora a la que le recoges y luego ya se verá dónde cenar, también es cierto que podría haberte llamado a la puerta y esperar a que te arreglaras, de ahí salir directamente, pero bueno, si estás viendo esto es porque así quise hacerlo.
Y creo ya puedo acabar.
Cole rodó los ojos, nunca llegaba al punto Camila.
Bueno, eso es todo. Adiós, atentamente- había escrito pero tachado el atentamente-.
Tampoco nos pongamos clichés de película romántica clásica.
Cami- firmó la nota-.
Finalizó de una vez. Pero sin decir para lo que en verdad le había escrito, la hora en la que iban a quedar.
La puerta se abrió, Dylan entró en la habitación para ver a su hermano con una cara de confusión que pronto cambió a risa.
-¿Se puede saber de qué te ríes Cole?- se extrañó pero alegró Dylan-.
-¿Qué? Eh, de nada, de nada- volvió a la realidad Cole-.
-Te estabas riendo-.
-¡He dicho que no!-.
-Y yo te digo que me vas a enseñar lo que estabas leyendo- se acercó corriendo a Cole-.