Cole Sprouse y Camila Mendes, compañeros del cast de la serie: Riverdale.
Pero como Camila ha revelado en algunas entrevistas fueron a las mismas fiestas de la universidad y cruzaron algunas palabras ,aunque, Cole, no se acuerde.
Y sí, ¿Es solo una...
6 de la mañana, el sol clareaba entre los infinitos edificios de Nueva York. El tráfico continuaba y escasas personas transitaban las calles, sin embargo, siempre se mantenía despierta.
Al igual que cierta chica llevaba despierta desde muy temprano.
-Cole Mitchell Sprouse menuda idea tuviste, ¡Quedar a las seis de la mañana!- quería expresar su enfado Camila pero su energía a esas horas ni se lo permitía-.
-O sea que, ¿Te has leído mi biografía en Wikipedia?- se empezó a reír a carcajadas Cole-.
-¿Qué...dices?- Camila bostezó, sin ni siquiera estar atenta por donde caminaban-.
-Una fan férrima de Zack y Cody, pero sobre todo de Cody- le lanzó una mirada pícara Cole y fue en ese momento cuando la chica se despertó de golpe-.
-No son ni las seis y diez de la mañana y yo ya metí la pata- Camila se pegó mentalmente, hablando en voz alta-.
Él seguía riendo.
-Oye, ¡Para ya de reírte!- trató de reprimir también, su risa- no es que estuviese obsesionada con la serie ni nada, solo soy de esas personas normales que cuando ven una serie buscan el nombre de los actores-.
-Pues yo nunca lo hice-.
-Por supuesto que no, eras un actor exitoso desde pequeño, no tenías tiempo para admirar a otros, ya te admiraban a ti-.
Y algo dentro de Cole se rompió. Tan solo se calló y prosiguió el camino.
-No tuvo que ser fácil la fama a una edad tan temprana, ¿Verdad?- preguntó con cierto miedo Camila-.
-Es lo peor a lo que pueden someter a un niño- contestó, dando a entender que no iba a hablar más de ese tema-.
Después de un silencio incómodo, Camila lo rompió.
-Bueno, ¿Y a dónde me llevas?- bostezó de nuevo-.
-¿Necesitas un café?-.
-Ahora que lo dices, sí, la verdad que me vendría genial-.
Entraron en la primera cafetería que vieron, no fue difícil encontrar una, ya que, NYU estaba en medio de toda la ciudad. Pidieron sus bebidas para llevar y se fueron al parque que estaba al lado de NYU Tisch of Arts, el punto de encuentro de los estudiantes de la facultad, y como era de esperar a esas horas, no había nadie allí.
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-Entonces, si te piden un retrato, ¿Qué ajustes tomarías?- después de casi dos horas de explicación de los apuntes que Summer les había dado en estos dos días, Cole estaba finalizando las preguntas, para ver si le habían quedado claros los conocimientos-.
-Optaría por un ISO a aproximadamente[...] Así, cuanto mayor sea la apertura del diafragma, mayor será el desenfoque del fondo- terminó su respuesta Camila-.
-Exactamente. Veo que lo has pillado todo-.
-Sí, pero la verdad que lo de la velocidad de obturación lo vería mejor si tuviese la cámara aquí, no sobre unos apuntes-.
-Entonces, estás de suerte- Camila se giró para mirarle, mientras él buscaba algo en su mochila-.
Y lo que sacó de la mochila fue su cámara.
-Veo que sí que te gusta de verdad la fotografía- señaló ella-.
-Bueno, solo es mi hobby- mintió Cole, tratando de mantener su rostro sereno, él sabía que la fotografía no era su mero hobby, sabía que no le había dicho a nadie más de ello, más que a Dylan y ahora... le estaba dando clases a una chica que había conocido hace unos días, exponiendo su debilidad, llevando su cámara, sin ninguna razón-.
Se levantaron del césped en el que habían estado estudiando y se fueron moviendo por el parque, que poco a poco, con el día soleado, se iba llenando de estudiantes. A la fuente, a animales, al cielo, fueron haciendo fotos para hacer de manera práctica la enseñanza.
Siempre que Camila tomaba la cámara, Cole la miraba atentamente, veía que aprendía rápido, que mostraba interés a lo que él le explicaba, incluso cuando, Cole le explicó cosas que todavía no habían dado.
Y Camila, al contrario de lo que Cole pensaba que iba a decir, escuchaba encantada sus conocimientos y la pasión por el arte que trataba de ocultar.
Cuando por fin se sentaron en un banco, observaron a los muchos estudiantes que estaban haciendo picnics en el césped.
-¿Qué hora es ya?- preguntó con curiosidad Camila, sacando su teléfono- parece broma que sean ya las 11 de la mañana, realmente he estado 5 horas estudiando y nunca se me habían pasado tan rápido y amenas- sonrió cálidamente-.
-Voy un momento a por una botella de agua, puedes mirar mientras tanto las fotos que hemos hecho-.
-Perfecto- Camila cogió la cámara de Cole mientras que él, se fue al puesto de bebidas, que estaba situado justo a la salida-.
Empezó a revisar todas las fotos que habían tomado. Y sin querer, llegó al final de ellas, mostrando una que no era de hoy. Era un hermoso retrato en un espejo roto y....
Antes de que pudiera ver nada más en ella, la cámara fue apartada de sus manos. Miró a Cole, con un rostro sombrío, que la guardó rápidamente en su mochila, sin más.
-Eh, perdona...estaba viendo las fotos y acabé en esa pero no, no...- antes de que pudiera seguir, él la interrumpió-.
-No, no pasa- ni siquiera acabó la frase, se colocó a su espalda la mochila- bueno, ya es tarde, me tengo que ir-.
-¿Mañana tendrías tiempo...?- intentó decir-.
-Mejor nos vemos el miércoles en clase- y sin más, Cole tomó su camino, dejando a Camila perpleja por lo que acababa de pasar, por la reacción de él ante el descubrimiento de la imagen.
"¿Por qué tiene tanto rechazo a decir que le gusta la fotografía, a enseñar lo que hace, a hablar de sus gustos. ¿Por qué todo era tan gris en su personalidad, al igual que su foto?