Goku, Vegeta y Piccolo llegaron al Templo sagrado, cargando a Goten y Trunks, quienes tenían el cuerpo cubierto de heridas y moretones. Antes de que pudieran dar un paso más, Milk y Bulma corrieron hacia ellos con el rostro lleno de preocupación.
-¡Dende! -rugió Piccolo con urgencia.
El pequeño Namekiano apareció de inmediato.
-Aquí estoy, señor Piccolo.
-Cura a Goten y Trunks, ahora.
Dende no dudó y colocó sus manos sobre los niños, cerrando los ojos mientras su energía sanadora fluía sobre ellos.
Desde un rincón, Yamcha observaba la escena con el ceño fruncido.
-Oye, Piccolo... ¿qué fue lo que pasó?
Piccolo apretó los dientes.
-Casi mueren esos mocosos.
-¡¿Qué?! -exclamó Yamcha, sorprendido.
Goten, aún adolorido, cruzó los brazos con fastidio.
-¡No es cierto! Casi le ganamos.
-Sí, si la fusión no se hubiera acabado, lo habríamos derrotado -añadió Trunks, con el mismo tono terco.
Vegeta los fulminó con la mirada, claramente furioso.
-¡Imbéciles! Si no se hubieran puesto a jugar con él, ya lo habrían vencido.
Goku asintió, serio.
-Es cierto, chicos. Debieron darlo todo desde el inicio.
-Pero... -intentó replicar Goten.
-¡Silencio! -gruñó Piccolo, con una mirada severa-. Irán a la Habitación del Tiempo y entrenarán hasta que sean lo suficientemente fuertes.
Los niños intercambiaron miradas y luego suspiraron resignados.
-Está bien... pero... ¿podemos comer primero? -preguntó Goten, con una sonrisa tímida.
-Sí, esa pelea nos dio hambre -agregó Trunks.
Goku soltó una leve risa.
-Vayan, pero después irán directo a entrenar.
Mientras tanto, en otro lugar, Majin Buu ya había recuperado la vista. Su expresión se torció en una mueca de furia.
-Ese maldito... ¡me las va a pagar! -gruñó, antes de alzar el vuelo y desaparecer en el horizonte.
De regreso en el Templo, Goten y Trunks devoraban su comida con entusiasmo. En ese momento, Vegeta se acercó a Goku, su expresión más seria de lo habitual.
-Dime, Kakarotto... ¿cuánto tiempo más te queda en la Tierra?
Goku dejó de comer por un segundo y llevó una mano a su nuca.
-Mmm... creo que unas dos horas. ¿Por qué lo preguntas?
Vegeta cruzó los brazos, su aura empezando a vibrar con intensidad.
-Será más que suficiente... Rápido terminen de comer, para entrenar- dijo Vegeta en tono de autoridad.
Goku arqueó una ceja.
-No me digas que intentas alcanzar el Super Saiyajin 3...
Vegeta sonrió con determinación.
-Exactamente. No pienso dejarle todo a esos niños. Yo también pelearé contra Majin Buu.
Sin decir más, el príncipe saiyajin se dio la vuelta y caminó hacia la Habitación del Tiempo.
Goku lo miró por unos segundos y luego sonrió.
