Super Buu estaba furioso. No podía permitirlo... ¡nadie debía ser más fuerte que él! Su energía comenzó a aumentar de forma descontrolada mientras una sonrisa siniestra se dibujaba en su rostro, con los ojos clavados en Gohan.
-¡Rápido, váyanse todos! ¡Va a explotar! -gritó Gohan con urgencia a los demás.
Sin perder tiempo, Gohan se elevó y se alejó lo más rápido que pudo del lugar, mientras una explosión descomunal sacudía el horizonte. El cielo se tornó carmesí y la tierra tembló bajo una nube de energía brutal que lo cubrió todo.
Muy por encima de la zona de impacto, Piccolo, Vegeta, Trunks y Goten observaban desde las alturas. Gohan se les unió segundos después.
-Ese miserable prefirió escapar y esconderse como un cobarde -espetó Vegeta con los brazos cruzados, sin quitarle la vista al cráter humeante.
-¿Qué? Pero si explotó... debió haber muerto -dijo Goten, confundido.
-Piensa, mocoso -replicó Vegeta con seriedad-. Si en verdad quería matarnos, habría destruido el planeta entero. No lo hizo. Eso significa que aún está vivo.
Gohan aterrizó a su lado, preocupado.
-¿Están todos bien? -preguntó.
Pero antes de que alguien respondiera, Vegeta se giró hacia él con el ceño fruncido.
-¡¿Y tú qué estabas haciendo, idiota?! ¡Pudiste acabar con Buu y te pusiste a jugar!
-¡Ya basta, Vegeta! -intervino Piccolo-. Ahora mismo tenemos un problema más grave.
-¿Cuál? -gruñó Vegeta.
-No siento el ki de Dende... ni el de los que estaban en el Templo Sagrado -dijo Piccolo, sombrío.
-Es cierto, también lo noté -añadió Trunks-. Desaparecieron... y no fue por el ataque.
-No se preocupen, están a salvo -intervino Gohan.
Todos lo miraron, incrédulos.
-¿De qué estás hablando, Gohan? -preguntó Piccolo.
-El Supremo Kai los llevó al Planeta Sagrado para protegerlos. Están bien -respondió Gohan con calma.
-Eso alivia un poco las cosas... pero aún debemos encontrar a Majin Buu -dijo Piccolo.
-Sí, no pudo haber ido muy lejos -agregó Gohan, frunciendo el ceño.
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En otro lugar...
Mr. Satán caminaba junto a su fiel perrito por un terreno desolado, hasta que divisaron una ciudad en ruinas a lo lejos. Al acercarse, notaron que muchas edificaciones estaban destruidas, aunque unas pocas seguían en pie. Entró en un supermercado casi intacto y comenzó a comer desesperadamente, intentando reponerse.
-Majin Buu... rompiste tu promesa -murmuró con tristeza, antes de salir nuevamente al exterior.
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40 minutos después...
Los guerreros surcaban los cielos en formación, concentrados en rastrear a Majin Buu.
-Oye, Gohan... ¿cómo te volviste tan fuerte? -preguntó Piccolo, con curiosidad.
-Fue gracias al Supremo Kai de hace quince generaciones. Me ayudó a liberar todo mi poder a través de un antiguo ritual -explicó Gohan.
-Ya veo... -murmuró Piccolo.
De pronto, Gohan se detuvo en el aire, mirando hacia abajo.
-¿Qué ocurre? -preguntó Piccolo.
-Ahí abajo... es Mr. Satán. Iré por él -respondió Gohan, descendiendo rápidamente.
