-Lo lograron esta vez... Es el guerrero definitivo -murmuró Piccolo, observando con seriedad.
-Increíble... Puedo sentir un poder abrumador en ese sujeto -dijo Roshi, ajustándose las gafas.
-Sí, su energía es inmensa... -añadió Yamcha, impresionado.
-Así que esa es la fusión... -musitó Vegeta, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
De repente, Gotenks sonrió con arrogancia y se lanzó al aire sin previo aviso.
-¡Jajaja! ¿Sorprendidos? ¡Pues es hora de actuar! -exclamó antes de salir disparado del templo.
-¡¿Pero qué demonios hace ese chiquillo?! -exclamó Piccolo, claramente confundido.
-Se dirige directo a enfrentar a Majin Buu... -susurró Goku con preocupación.
-¡Ese idiota solo logrará que lo maten! -gruñó Piccolo, apretando los puños.
-Dejen de hablar y sigámoslo antes de que haga una estupidez -ordenó Vegeta, despegando a toda velocidad.
Goku y Piccolo no dudaron y lo siguieron de inmediato.
Mientras tanto, en el templo, Yamcha miró a Roshi con incertidumbre.
-Oye... ¿Crees que vuelvan?
Roshi suspiró, rascándose la barba.
-No lo sé... Pero ese tal Gotenks es demasiado presumido.
Ambos se quedaron en silencio, observando el cielo, sin saber si volverían a ver a sus amigos.
En medio de la ciudad en ruinas, el caos reinaba. La gente corría desesperada, tratando de escapar de Majin Buu. Sus gritos se ahogaban entre las explosiones y el sonido de los edificios derrumbándose.
-Jejejeje... ¡Esto es muy divertido! -exclamó Majin Buu con una sonrisa sádica mientras lanzaba ráfagas de energía, reduciendo más construcciones a cenizas.
Descendió lentamente hasta las calles destruidas, observando con satisfacción la devastación a su alrededor. Cuerpos sin vida y escombros eran todo lo que quedaba. Sin embargo, algo llamó su atención: algunos sobrevivientes aún se aferraban a la vida.
-Vaya... sobrevivieron muchos -murmuró con diversión.
Levantó la mano y, con un chasquido de sus dedos, la magia oscura se esparció por la zona. De inmediato, los sobrevivientes comenzaron a flotar en el aire, indefensos. Majin Buu soltó una carcajada y disparó un rayo de energía rosa, convirtiéndolos en caramelos que devoró sin piedad.
15 minutos después...
Sentado sobre los restos de un edificio derrumbado, Majin Buu lamió los restos del último dulce de sus labios.
-Vaya, esos dulces estaban deliciosos... -dijo con una sonrisa satisfecha. Luego, suspiró con aburrimiento-. Pero, ¿cuánto más tendré que esperar para que esos tipos poderosos aparezcan? ¡Me estoy aburriendo!
Antes de que pudiera quejarse más, una ráfaga de energía lo impactó de lleno, reduciendo a escombros lo que quedaba del edificio.
-¡Vaya! ¿Lo maté así de fácil? ¡Realmente soy increíble! -exclamó Gotenks con una sonrisa confiada.
Sin embargo, cuando el polvo se disipó, Majin Buu seguía de pie, sin un solo rasguño.
-Bastardo... ¡sobreviviste a mi ataque! -gruñó Gotenks, sorprendido.
Buu inclinó la cabeza, mirándolo con curiosidad.
-¿Y tú quién eres?
Gotenks cruzó los brazos y adoptó una pose heroica.
