—¡Goten y Trunks serán los que peleen contra Buu! —anunció Goku con firmeza, mirando a los presentes.
La sala quedó en silencio por un instante, hasta que Bulma explotó.
—¿¡Qué diablos estás diciendo, Goku!? ¿¡Cómo puedes siquiera pensar en poner a mi hijo Trunks frente a ese monstruo!? —gritó Bulma, visiblemente alterada.
—¡Tiene razón! ¡Esto es una locura! —se unió Milk, fulminando a Goku con la mirada—. ¿Acaso te has vuelto loco? ¡Hablas de enviar a nuestros hijos a una pelea que ni siquiera tú pudiste ganar!
—Escuchen... —respondió Goku, levantando una mano para intentar calmar los ánimos—. Entiendo sus preocupaciones, pero esta es la única manera. Con la técnica de la fusión, ellos serán los más fuertes.
—¿técnica de fusión estás hablando? —intervino Piccolo, cruzando los brazos con gesto crítico—. ¿Esto tiene algo que ver con la fusión que usé con Kami?
—Sí y no —aclaró Goku, con un leve asentimiento—. Es algo parecido, pero mucho más poderoso. La técnica se llama "Fusión Metamoru".
—¿Fusión Metamoru? —repitió Vegeta, frunciendo el ceño desde el fondo de la habitación—. ¿Qué tiene de especial esa técnica?
—Para llevarla a cabo, Goten y Trunks tendrán que sincronizar sus energías y realizar un baile específico.
—¿Un baile? —la incredulidad de Vegeta era palpable, y su tono se volvió cortante—. ¿Me estás diciendo que la clave para derrotar a Buu es un simple baile ridículo?
—No es tan simple como parece, Vegeta —insistió Goku—. Si lo hacen bien, se convertirán en un guerrero increíblemente fuerte, capaz de enfrentarse a Majin Buu.
—¡Esto es una locura! —Bulma aún no podía procesarlo—. ¿Cómo podemos confiar en algo tan absurdo?
—Bulma, Milk... confíen en mí —dijo Goku, con un destello de seriedad poco común en sus ojos—. Sé que suena extraño, pero esta es nuestra mejor oportunidad. Goten y Trunks tienen un potencial enorme. Solo necesitamos darles las herramientas para que lo alcancen.
La sala quedó en un tenso silencio, mientras las miradas se cruzaban llenas de dudas y temor.
—Esto no me gusta para nada... —murmuró Milk, abrazando a Goten con fuerza.
—Tampoco a mí —admitió Bulma, mirando a Trunks con una mezcla de orgullo y preocupación.
Pero en medio de la incertidumbre, la determinación en los ojos de Goku parecía inquebrantable.
—Es esto o nada —finalizó Goku con voz grave—. Necesitamos que ellos sean nuestra última esperanza.
—¡Bien! Si eso es lo único que pueden hacer, rápido, ¡enséñales esa técnica de la fusión! —declaró Vegeta con un tono autoritario.
—¡Sí, papá, enséñanos esa técnica! —dijo Goten, lleno de emoción.
—Es cierto, por favor, enséñanos, señor. —Trunks asintió con determinación, compartiendo la energía de su amigo.
Goku los miró fijamente. La intensidad en los ojos de los niños le recordó a su propia juventud, ese deseo inquebrantable de proteger lo que amaban y sobre todo luchar con enemigos fuerte. Sabía que ya no era tiempo de dudas; ahora, Trunks y Goten eran el futuro, los próximos protectores del planeta.
—Está bien, pero presten mucha atención —dijo Goku, su tono pasando de cálido a serio. Dio un paso al frente, asegurándose de que los niños lo observaran atentamente—. Los pasos de la fusión son complicados, pero si los hacen bien, su poder sera más allá de lo que imaginan.
