capitulo 10

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Goku, Vegeta y Piccolo llegaron al Templo sagrado, cargando a Goten y Trunks, quienes tenían el cuerpo cubierto de heridas y moretones. Antes de que pudieran dar un paso más, Milk y Bulma corrieron hacia ellos con el rostro lleno de preocupación.

—¡Dende! —rugió Piccolo con urgencia.

El pequeño Namekiano apareció de inmediato.

—Aquí estoy, señor Piccolo.

—Cura a Goten y Trunks, ahora.
Dende no dudó y colocó sus manos sobre los niños, cerrando los ojos mientras su energía sanadora fluía sobre ellos.

Desde un rincón, Yamcha observaba la escena con el ceño fruncido.

—Oye, Piccolo… ¿qué fue lo que pasó?

Piccolo apretó los dientes.

—Casi mueren esos mocosos.
—¡¿Qué?! —exclamó Yamcha, sorprendido.

Goten, aún adolorido, cruzó los brazos con fastidio.

—¡No es cierto! Casi le ganamos.

—Sí, si la fusión no se hubiera acabado, lo habríamos derrotado —añadió Trunks, con el mismo tono terco.

Vegeta los fulminó con la mirada, claramente furioso.

—¡Imbéciles! Si no se hubieran puesto a jugar con él, ya lo habrían vencido.

Goku asintió, serio.

—Es cierto, chicos. Debieron darlo todo desde el inicio.

—Pero… —intentó replicar Goten.

—¡Silencio! —gruñó Piccolo, con una mirada severa—. Irán a la Habitación del Tiempo y entrenarán hasta que sean lo suficientemente fuertes.

Los niños intercambiaron miradas y luego suspiraron resignados.

—Está bien… pero… ¿podemos comer primero? —preguntó Goten, con una sonrisa tímida.

—Sí, esa pelea nos dio hambre —agregó Trunks.

Goku soltó una leve risa.

—Vayan, pero después irán directo a entrenar.

Mientras tanto, en otro lugar, Majin Buu ya había recuperado la vista. Su expresión se torció en una mueca de furia.

—Ese maldito… ¡me las va a pagar! —gruñó, antes de alzar el vuelo y desaparecer en el horizonte.

De regreso en el Templo, Goten y Trunks devoraban su comida con entusiasmo. En ese momento, Vegeta se acercó a Goku, su expresión más seria de lo habitual.

—Dime, Kakarotto… ¿cuánto tiempo más te queda en la Tierra?

Goku dejó de comer por un segundo y llevó una mano a su nuca.

—Mmm… creo que unas dos horas. ¿Por qué lo preguntas?

Vegeta cruzó los brazos, su aura empezando a vibrar con intensidad.

—Será más que suficiente… Rápido terminen de comer, para entrenar- dijo Vegeta en tono de autoridad.

Goku arqueó una ceja.

—No me digas que intentas alcanzar el Super Saiyajin 3…

Vegeta sonrió con determinación.

—Exactamente. No pienso dejarle todo a esos niños. Yo también pelearé contra Majin Buu.

Sin decir más, el príncipe saiyajin se dio la vuelta y caminó hacia la Habitación del Tiempo.

Goku lo miró por unos segundos y luego sonrió.

Gohan el sucesor de GokuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora