2 PRESENTACIONES

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-Majestad, ¿Puedo saber que ha pasado?-pregunto el chico aun aturdido.

-¿No es evidente joven Valandir?-respondió la Reina con un tono calmado, pues entendía perfectamente como se sentía el joven.

El joven miraba al pequeño dragón sin pestañear, no quería desviar la mirada ni un segundo por si desaparecía -Lo que no entiendo es porque me ha elegido a mi para esto Señora.

La Reina no pudo evitar mostrar una leve sonrisa y mirándole a los ojos le dijo-Yo no te he elegido, ha sido él, pues un Dragón no nace en presencia de otra persona que no sea su jinete.

Valandir miro al dragón y se percató de que los ojos azules de este estaban clavados en los suyos, en ese momento recordó una historia que su padre le había contado antes de la última batalla en Urû'bean. Esa historia hablaba de tiempos pasados, anteriores al reinado de Galbatorix, tiempos en los que los jinetes protegían la paz en Alagaësia, también su padre le había dicho que los dragones elegían a sus jinetes antes de nacer, y que entre ellos se producía un vínculo más poderoso que cualquier otro en la naturaleza.

-Entonces Señora, ¿El dragón me ha elegido a mi?-pregunto firme.

-Si Valandir-escucho decir el Elfo, pero la respuesta no procedía de la Reina, sino de la voz que había escuchado en su cabeza anteriormente.

El joven se quedo petrificado cuando escucho la voz, sin embargo la Reina volvía a sonreír, -¿Por qué no salimos de aquí para que conozcas al dueño de esa voz?-le sugirió al joven, el cual miró a su Reina sin saber que decir.

-Majestad, ¿usted también lo ha escuchado?-pregunto sorprendido.

-Claro Valandir, yo siempre lo escucho-afirmó la Reina mientras sin dejar de sonreír empujaba la puerta del salón.-Ahora joven Valandir déjame presentarte a alguien.

Valandir salió del salón tras las tres mujeres, llevaba al pequeño dragón en brazos, este no paraba de mirarlo, hasta que la fuerte luz de la mañana le molestó, obligándolos a ambos a entrecerrar los ojos, Valandir tardo solo unos segundos en acostumbrarse a la nueva iluminación, el pequeño dragón sin embargo mantuvo los ojos cerrados unos minutos, pues sus brillantes ojos claros y el hecho de haber salido del cascarón hace apenas unos minutos, le dificultaban demasiado acostumbrarse a esa fuerte luz. Cuando por fin pudo abrir los ojos, el dragón lanzó un pequeño gruñido de alegría, que enseguida cayó al notar como el sol quedaba oculto tras una gigantesca figura de color verde esmeralda que descendía de frente a ellos provocando un golpe seco al posar sus fuertes patas en el suelo, tanto Valandir como el pequeño dragón, y la madre del jinete se quedaron atónitos. Por otro lado, la Reina se acerco al enorme dragón, y impulsándose en una de sus patas delanteras subió a su lomo, donde sonrió a sus acompañantes.

-Permitidme presentaros a Firnen, mi dragón-dijo ella, sonriendo.

Tanto Valandir como su madre miraban sorprendidos a la reina, pues si bien sabían que ella era una jinete nunca se imaginaron que llegarían a verla a lomos de su dragón.

-,Majestad, poderoso Firnen, para mi es un honor conoceros en persona, y poder vislumbrar por fin vuestro maravillo poder.-dijo la madre del jinete, postrándose antes ambos.

Su hijo la imitó, percatándose de que la mujer de piel oscura que había acompañado a las otras dos dentro del salón ni se inmutaba al ver a Firnen y Arya.

-No es necesario que ninguno de los dos se postre-dijo la Reina, haciéndoles un gesto para que se levantasen.

En ese momento la otra joven dio un paso adelante y mirando a Arya a los ojos dijo-Amiga no crees que ya va siendo hora de que me presentes al nuevo jinete.

A Valandir esas palabras le habían parecido arrogantes, pero antes de protestar se dio cuenta de que la reina sonreía divertida, y de que Firnen acercaba su cabeza a la de la joven permitiéndole a esta acariciarle levemente el morro.

-Por supesto-dijo, mientras descendía del lomo del dragón-Valandir, permíteme presentare a Nasuada, Hija de Ahijad, antigua Líder de los Vardenos, y Actual Reina de Alagaësia.

De nuevo, tanto Valandir como su madre hicieron una reverencia, antes de saludar a la reina un gesto de respeto característico de los elfos, gesto que ella correspondió de forma correcta, pues después de tantas aventuras conocía muchas costumbres de estos, además una buena Reina debía conocer perfectamente las costumbres de todas las razas de su territorio.

-Majestad, es un honor para mi conocerla, y he de añadir, que las palabras oídas en tiempos de guerra acerca de su grandeza se quedaban cortas.-señaló el joven, que además se había fijado en el atractivo de la chica.

-El honor es mío joven Valandir, creía que tras conocer a Eragon, Saphira, Arya y Firnen no tendría la oportunidad de conocer a otro jinete, dicho esto, espero que al igual que los anteriormente nombrados, tanto tú como tu dragón hagáis honor a vuestra orden, y ayudéis a instaurar una nueva época de paz y prosperidad a nuestra tierra.-dijo, mientras se acercaba a Arya y le susurraba algo al oído que nadie más pudo oír.

Tras esa escena, un joven elfo vestido con un traje de gala se acercó a Valandir y le acompaño a sus nuevos aposentos, donde como la Reina le había dicho debía prepararse para la noche de celebraciones que les esperaba, pues al fin y al cabo llevaban cinco años esperando a que un nuevo Jinete se presentase.

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