Capítulo IV - Racismo By Benjamín Navarro

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_La vida te demuestra el verdadero valor de las personas y de las cosas, el valor de ello hace que todo se complemente, somos vida, y vida es valor, la diferencia es la manera de visualizar el entorno que cada persona posee. No cometas el acto de maldad y burla solo para caerle bien a los demás, recuerda que tú necesitas de tu prójimo, y sino amas pues no has conocido a Dios, porque Dios es amor.
Mi nombre es Benjamín Navarro, tengo 28 años y soy un chico de raza afroamericana, en estos tiempos la mayoría de las personas están en contra del racismo, sin embargo, todavía hay gente que si es xenofóbica, y lo mantienen oculto para que la sociedad no los ataque.
Tengo una amiga, se llama Salomé, Salomé Montgomery, ella es mi mejor amiga, y es blanca, su familia es una de las más influyentes en Mérida, tienen una casa enorme, jardines llenos de rosas y tulipanes, lo bello se realza ahí y yo lo aprovechaba, dibujando ese paisaje, era hermoso. A Salomé la conocí en la universidad, fue grato conocerla, nunca pensé que sería amigo de alguien de sociedad y blanca, por lo general tengo más amigos negros que blancos, y para mí fue extraño que ella se convirtió en uno de mis pocos amigos blancos, siempre, en la primaria soportaba esos chistes y bromas de mis compañeros acerca del color de mi piel; es horrible ser el centro de burla por tu color, te hace sentir inferior o que tu raza no es la más importante. Un día fui perseguido por un par de chicos blancos luego de que salí del colegio, yo tenía 13 años, corrí y ellos me alcanzaron en un callejón, me metieron la cara en un charco de agua y me ensuciaron, y ellos decían mientras reían: el lodo al lodo, me soltaron y me dejaron en el suelo, me levanté, fui a casa; y mamá me pregunta:
_Benjamín, pero ¿qué te pasó, por qué vienes sucio?
_¡ay,mamá!, por venir corriendo, resbalé y me caí - le respondí
_¡por Dios!, vete a bañar y cambiate. Me dijo.
Fui, me bañé, me limpié y me vestí, me acosté en la cama viendo el techo, y me puse a pensar en lo que esos chicos dijeron, lodo al lodo, lo analicé y resultó ser un chiste racista, lo dijeron por mi color de piel, eso fue lo más triste que me pasó en la infancia.
Solo consideraba que me lo merecía, porque había gente que me hacía creer que es correcto, que los blancos te juzguen por ser de color, creen que nosotros transmitimos enfermedades diferentes a la de su raza, que somos asquerosos y que nuestro lugar es por debajo de ellos o de la tierra, la biblia dice: Y a todos nos creó un solo Dios; muchas personas no interpretan muy sabiamente ese texto, pero para otros, esas ocho palabras que contiene significa una en general y se llama Igualdad, sin importar religión, Él te creo, sin importar sexo, Él te creo, sin importar raza, Él te creo.
Cuando tenía 16 años, un día hacía demasiado calor, y las calles estaban tan aturdidas por ello, el tráfico era pesado, subí a un autobús y me senté, a los quince minutos subieron dos hombres negros con ropa un poco sucia y dijeron:
_¡Buenos Días!, queridos pasajeros, quisiera que nos prestaran atención un momento, el día de hoy venimos a pedirles una limosna para regresar a nuestra ciudad, Costa Mar, nuestra petición es debido a que nosotros somos de allá y no tenemos dinero suficiente para volver, porque acabamos de salir de prisión y solo tenemos estos trapos sucios que nos dieron, no crean que somos crueles, simplemente si de su voluntad nace darnos algo lo aceptaremos sin desprecio, espero que por nuestro color de piel no se sientan incómodos; ya que por andar en estas calles de Mérida, en un día caliente como hoy y sin comer, mi amigo y yo nos acercamos a dos jóvenes que estaban platicando en la banqueta, se veían nítidos, elegantes y limpios, entonces nos acercamos y le pedimos una simbólica limosna y nos respondieron diciendo que no, que si seguíamos pidiéndoles llamarían a la patrulla; así que pasajeros no se incomoden por nuestro color y lo sentimos, muchas gracias.
Yo pensé, ¡cómo es posible que esos chicos les hayan advertido al llamar la patrulla solo por pedir limosna!, y yo vi esos ojos de esos sujetos, llenos de angustia, desesperación y hambre, lo más triste que les pasó fue subir al autobús a pedir dinero y sobretodo disculparse con los pasajeros solo por su color de piel y para que los demás no se sintieran incómodos, esos hombres conocieron el miedo a ser rechazados y fueron excluidos por su raza, ahora ese temor los acompañará hasta su muerte, porque los hará creer que algunos blancos así son, es decepcionante y antihumanista.
Creo que el color ahora se ha vuelto un estereotipo, siempre ha sido así, si eres negro eres asqueroso, si eres blanco eres pálido, así que nunca habrá una balanza en esto si deciden seguir estereotipos de esta clase, siempre será de esta manera, la palabra racista, a muchas personas se les viene a la mente que significa odio y rechazo una persona de raza afroamericana, pero, realmente significa desprecio a personas de razas diferentes, blancas o negras, y ese sería otro estereotipo, hoy, racismo significa aborrecimiento a la raza negra porque la blanca es la que la practica y al parecer también lo hace la negra.
Mi amiga Salomé nunca me dijo que por qué ella quiso ser mi amiga, si ella es clase alta y yo clase media, y claro nuestras raíces eran diferentes, y yo pensé Dios me ha concedido una amistad que puede probar que el amor no tiene nada que ver con la raza y me sentía incómodo al principio, nunca un blanco habría querido ser mi amigo, ella me invitaba seguido a su casa, era un palacio bellísimo, yo llevaba mi cuaderno y dibujaba esos jardines, la mamá de ella me ofrecía comida deliciosa y su papá hablaba conmigo acerca de deportes y de mis dibujos, ella tiene un hermano menor con quien yo jugaba en su play station cada vez que llegaba; Salomé y yo platicábamos de lo que me gusta, mis sueños, y cuando conversábamos ella sonreía cuando le decía, tenemos muchas fotos en el álbum de su casa, mi mamá estaba orgullosa de que tuviera una linda amistad; jamás creí que una cara sincera sería el antifaz de una cara malvada.
Salomé cumple 27 años y realiza una fiesta en su casa, me invitó claro, y fui de etiqueta, y al llegar se escuchaba música de violínes en la extensa casa y la mesa estaba llena de amigos y conocidos de la familia Montgomery, abrí la puerta, todos los que estaban sentados me quedaron viendo confundidamente y había una silla vacía junto a la mesa, era la mía; yo me sentía un poco incómodo y raro, ¿saben por qué?, bueno en la fiesta yo era el único de color ahí, los demás eran blancos y no paraban de quitar la mirada de mí. A la hora de servir la comida para todos, el plato contenía carne bien preparada y se veía deliciosa, pues era comida extranjera, la mesa ya está servida y todos empiezan a comer, y di mi primer mordisco a la carne y me quedé degustando su sabor porque la sentía extraña y cruda, y le pregunté a un sujeto que estaba a mi lado y le dije:
_¡disculpe!, la comida está un poco, un poco rara, ¿no?, la carne se siente algo cruda, ¿verdad?.
Cuando le pregunté, el hombre se empezó a carcajear de risa, y gritó en la mesa: ¡su carne está cruda!, todos en la mesa se empezaron a reír después de quince segundos de silencio, y lo que yo no pude creer es que detrás de mí estaba Salomé y en su mano una cámara, estaba grabando como todos me arrojaban a la cara carne de sus platos y me decían: ¡come esta carne maldito negro!, mientras reían y ella diciendo sonríe a la cámara Benjamín; salí de ahí como pude, huí con furia y con lágrimas en mis ojos, creí que la única amiga que tenía verdaderamente me quería a pesar de lo que yo soy, y resultó ser un vil juego en donde yo era el juguete que provocaba diversión. Lloré y me desahogué en mi cuarto, mientras lavaba mi rostro; esta es la humillación tan horriblemente que jamás se le ha hecho a una persona.
Me considero una persona caritativa, me gusta donar sangre y también mi médula ósea, para que personas con problemas de salud la necesiten, es lo mínimo que haría por los demás, pero a veces las personas buenas son las que primero experimentan el dolor para conocer la sanación, uno siempre debe hacer el bien sin mirar a quién, es reconfortante si lo haces. En uno de mis días, fui al hospital de Mérida a donar sangre, llegué ahí y la enfermera ya me conoce, se llama Harmony, tiene un lindo nombre y claro ella es blanca, pero es amigable, y al verme en el hospital ese día me dice:
_Benjamín, es un gusto volver a tenerte por aquí
_¡hola, Harmony!, sí, estoy de vuelta, ¿cómo estás? - le dije
_muy bien, ¿vienes a lo de siempre?
_¡sí!
_bueno, ven conmigo.
Me fui con ella a la sala para que me extraigan la sangre, al caminar por los pasillos se ven a los pacientes en cama, y en el cuarto 16 había una chica dormida, me quedé observándola un momento y, era Salomé, así que le pregunté a Harmony:
_ella, ¿qué tiene?
_me respondió: tiene anemia severa
_anonadado le dije: ¿enserio?, pero se ve sana
_sí, así es, lo triste es que ninguno de sus parientes le puede donar sangre, no son compatibles, ella es AB positivo, y el único que le puede donar a ella es su hermano, pero tiene Hepatitis y como requisito para donar, es que su donador esté sano, o al menos que no tenga Hepatitis. Y nuestro banco de sangre no cuenta con ese tipo.
¡Es una lástima!, esa chica es linda
_Harmony, quiero que le den mi sangre a esa chica - le dije
_¿cómo?, espera, tú eres AB positivo, ¿eres compatible con ella? - me preguntó
_sí, soy compatible con esa chica, y quiero que le hagan una transfusión sanguínea utilizando mi sangre
_bueno, ¡estas son buenas noticias, muchas gracias Benjamín!.
Me extrajeron la sangre, y yo sabía que era para Salomé, supe que a pesar del dolor que me hizo pasar como nunca antes, yo sé lo que ella merecía; vivir.
La quiero tanto como para no dejarla morir y mi recompensa no la espero de ella sino de Dios. Meses después de ese día, caminaba yo por las calles y llevaba mi libreta de dibujos, y uno de ellos voló por la calle, yo no me percaté de ello, una chica se acercó a mí diciéndome: oiga esto es suyo, se le cayó; era Salomé.
Ese día en la calle nos encontramos, tomé rápido el dibujo mientras ella sonreía con una lágrima en su ojo derecho, y me dijo:
_¡hola, Benjamín!, ¿cómo estás?
_bien, ¿cómo estás tú? - le respondí
_un poco avergonzada y apenada por lo que pasó aquella noche, estoy arrepentida de ese acto
_era de esperarse Salomé, me humillaste, te consideraba mi amiga
_lo sé, y ahora no sé que decirte, pedirte perdón sería poco
_te equivocas, te perdono, ¿sabes por qué?, porque perdonar es olvidar, y porque lo que yo sentía por ti era cariño sincero, por humildad. Supe que estuviste en el hospital por anemia
_¿cómo te enteraste?
_pues Harmony, la enfermera, ella me contó
_sí, estuve en el hospital, pero ahora cambié mucho, esa enfermedad me enseñó que lo que importa es tu valor como persona, yo no encontraba donador compatible conmigo y él Señor me envió uno para mí, hoy quisiera encontrarlo y extenderle mi mano para un abrazo, para agradecerle por devolverme mi vida
_¡qué bueno, y qué curioso ¿no?!
_¿curioso, por qué?
_tú y yo somos AB positivo..., adiós Salomé.
Siempre supe que es mejor dar que recibir, que si eres humilde tu vida verá las formas de otra manera, Salomé me dió ese dibujo cuando se me cayó, y ella lloraba, pues ella reconoció que aquel dibujo era del jardín de su casa, distinguió las rosas y tulipanes, pero, resaltaba algo más en ese dibujo, había una chica, hermosa, bella, era mi amiga en ese dibujo, ese dibujo era un regalo para Salomé el día de su cumpleaños, no se lo entregué aquella noche porque lo había olvidado en casa, para mí es mejor no habérselo dado pues ahora es mi mejor trabajo. No volví a verla desde ese día, la quiero pero, no volveré a ser su amigo, no por el odio que posiblemente guardaría, sino porque yo soy un ser humano que merece respeto, y si nadie me lo da, lo debo exigir, pero antes de eso me debo respeto así mismo.
Creo que Salomé tuvo su lección, después de humillar a su amigo por su raza, le llegó el karma a ella, no sabía que tenía anemia, a fin de cuentas recibió su merecido, aprendió a valorar lo que le rodea aunque no sea para su beneficio, yo permití que mi sangre fuese para ella, porque mi corazón recuerda los valores que posee, fue mi mejor amiga según yo y los momentos que viví junto a ella para mí fueron los mejores de mi vida; ahora sé que Dios me recompensó grandemente, a pesar de lo que mi prójimo me hizo, yo decidí ayudarlo en el momento más difícil de su vida.
No hay que odiar a los demás solo por el daño que provocan, muchas veces ellos no tienen la culpa pero, en otras significa que su corazón no conoce al Señor y que no es capaz de querer. Una persona que no ama, es porque no ha aprendido a amarse a ella misma, se deja llevar por una apariencia y algunas solo se vuelven estereotipadas, y llegan a rechazar a los demás, por razones de sexo, religión, y claro, raza. Mi talento es el dibujo, así que abrí un taller de arte y doy clases, tengo muchos estudiantes conmigo de todas las razas, entraron a este curso para aprender y en la pared izquierda del salón, cuelga un cuadro con aquel dibujo de rosas y tulipanes, y entre esas flores una chica, que de su ojo derecho brota una lágrima de arrepentimiento.

Una tarde, estaba en mis clases y de repente tocan la puerta del salón y era un chico delgado, se veía con una sonrisa y creí que venía a mis clases, este chico me propuso que yo participara de un libro el cual él escribía, me entrevistaría acerca de mi vida y yo dije:
¡bueno!, Benjamín él Señor te está premiando todavía y, yo acepté. Mi nombre es Benjamín Navarro y yo soy un chico de raza afroamericana...

En el Corazón de Cada Quién Donde viven las historias. Descúbrelo ahora