⭒♫Do Mayor⭒

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Estaba cansado y con el cuerpo hecho pedazos.

Despertó en el cuarto del motel, no por la alarma que sonó a las ocho de la mañana, sino por las nauseas que ahora le estaban haciendo vomitar en el cuarto de baño. El cabello se le llenó de porquería y también un poco su cuerpo desnudo.

Se miró en el espejo del sucio cuarto de baño, el motelucho era una porquería; el espejo estaba roto, no había más que un jabón para manos lleno de pelos y polvo, el lavabo con manchas que no quería descubrir de donde provenían, y el retrete estaba tapado y hecho una mierda, seguramente desde hace semanas. Había sido una mala decisión escoger ese lugar para una cogida un tanto larga y completamente mala.

El reflejo del espejo roto le dio una vista menos satisfactoria: se notaba que tenía ojeras, el cabello con porquería apestando a vómito, los ojos esmeraldas parecían apagados y sucios en su rostro pálido, el físico parecía escuálido y débil, tenía marcas en sus caderas por los estúpidos dedos de Reiner que se habían enterrado en su carne. El maldito no le había dicho que era fanático del sadismo hasta que golpeó a Eren durante la mitad de la primera ronda. Ahora Eren cargaba un bonito golpe con tonos morados en la mejilla y tenía el cuerpo lastimado.

El sexo con Reiner había sido una total porquería.

Se dijo al reflejo que podría ser peor, podría haber despertado en la calle después de coger con Reiner, porque el muy tacaño no quería pagar un cuarto. Había tenido peores experiencias que aquella.

Queriendo quitarse la porquería que sentía en el cuerpo, abrió la ducha, el agua estaba fría y el jabón para manos —ya limpio después de una larga lucha con el polvo que tenía impregnado— fue lo único que sirvió para no sentirse tan sucio. Ahora, en la ducha, se arrepentía de no haber hecho caso a la alarma, tendría que pagar la estancia de esa noche porque Reiner había huido sin dejar su mitad correspondiente.

Reiner había tenido el descaro de eyacular dentro, se negó a salir después de haber acabado y Eren estaba lo suficientemente cansado para levantarse a bañar a las tres de la madrugada con agua fría. Bañándose en aquel motelucho de porquería, introdujo sus dedos en su entrada, auto limpiándose hasta que se sintió lo suficientemente limpio para salir de la ducha.

"Jodete, hijo de puta". Dijo, mirándose al espejo. Su aspecto por el espejo roto había dejado de ser tan malo como antes de la ducha, aunque seguía dándose asco. No luce ni tan desecho ni tan roto como el espejo, pero sabe que lo está, que por dentro está hecho añicos que lastiman a quien se acerque demasiado, que nunca va a ser amado ni va a amar de vuelta.

Bufa para sí, las ganas de llorar se convierten en rabia ante el reflejo del espejo, se resigna a hacerlo añicos, los cristales hacen ruido por todo el sucio baño, sus nudillos sangran lo suficiente para abrir el grifo y esperar a que se detenga el sangrado.

Al salir del motel de porquería, quien atiende lo mira de mala gana. Paga la tarifa de una noche y antes de retirarse, dice:

—Creo que su espejo se rompió.

Camina diciéndose que en aquel lugar no hay nada para él y tal vez nunca lo haya en ningún lugar, porque él es una pieza que nunca va a encajar en el rompecabezas, viviendo en un mundo de locos que se quebrantan cuando intentan ser.

Sabe que nadie va a ser su salvación cuando caiga.

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Piensa que lo mejor es nunca pertenecer a otra persona, que nadie lo haga sentir como la brisa del verano y lo haga creer en un amor tan profundo haciéndolo aprender a amar sin miedo.

Piensa que es mejor nunca sentir nada por nadie, porque las personas lastiman y hieren indiscriminadamente; como Reiner lo lastimó durante la noche; como los gatos cuando cazan pájaros y los dejan lastimados hasta morir; como su padre que lo golpea cada que está ebrio y le grita que ojalá nunca hubiera nacido porque es un marica traga pollas.

Entonces Eren encuentra a la música cada que siente que no puede más con su vil y sucia existencia. Encuentra que hay ritmos que calman el alma y hacen vibrar el corazón. Que puede que todo se esté yendo a la mierda, pero mientras tenga a la música, nada puede lastimarlo demasiado para hacerlo llorar y rendirse.

Nada puede tocarlo cuando está sumergido en las letras y el abrigo de las notas, mostrándole que puede aprender a vivir en el mundo de locos y formar parte de él.

Eren ama la música, porque es lo único que le hace querer hacer el intento de seguir vivo.

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Nota de la autora: ¡Hola! Bienvenidas de a mi nueva historia. Desde hace más a menos un mes la tengo trabajando y editando, quería comenzar a publicarla una vez que terminara una de mis otras historias, pero viendo como la vida se come el tiempo y autoconociéndome sé que quizá después no la saque. Me he arriesgado a ir por todas. La historia será cortita, no más de trece capítulos, así que la relación entre los personajes será rápida.

No hay mucho que decir por el momento, como algunas de las demás esto era un three-shot, luego evolucionó a One-shot muy largo y ahora esta partida en pedazos para que los capítulos no superen las 2,000 palabras.

Espero que la lectura no haya sido aburrida o sosa ;u;

Muchas gracias por leer.

¡Que la fuerza lxs acompañe!

-El bichito de Leeren

Musicalmente CorrectoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora