⭒♫Do Menor⭒

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El pasamontañas le estaba irritando los costados de las orejas, le quedaba muy chico y el de Levi estaba demasiado grande. Ya era demasiado tarde para cambiar de prenda. Fue un plan bien elaborado y estructurado por ambos luego de casi los descubrieran follando en el aula de pedagogía, como para que los descubrieran porque el pasamontañas no les quedaba.

Eren inventó haber sido asaltado mientras regresaba a casa y que se habían llevado todas sus cosas de una. Grisha le creyó porque el bonito golpe que llevaba en la cara (golpe hecho con mucha habilidad por el maquillaje de las chicas de teatro), hacía parecer que trató de defenderse y, porque creía conocer a su hijo mejor que cualquier persona en el mundo.

Ahora, por la madrugada del día para el festival, Eren se encontraba con un pasamontañas, un bate y las llaves que supuestamente habían sido robadas con todas sus cosas el día del supuesto asalto. Levi sostenía latas de pintura y una barreta de hierro.

Listos para hacer una revolución con dos personas.

La puerta cedió con la llave, se miraron siendo cómplices de lo que harían. Eren sonrió, Levi le dio un asentimiento con la cabeza.

El plan de dos almas queriendo quemar el mundo.

La puerta se abrió, entonces Levi entró primero seguido de Eren. El primer jarrón roto fue por parte de la barreta, luego siguieron los vasos de vino y las copas de colección que Grisha apreciaba tanto. El castaño no tardó en seguirle en paso.

Rompió puertas, muebles e incluso libros con los que Eren había crecido desde pequeño. La pintura sirvió como adorno para toda la pared de la sala, dibujando palabras ofensiva y penes por aquí y por allá, escribiendo en letras azul neón en toda la pared de la cocina:

"Que te jodan, maldito homofóbico"

Disfrutó cada destrozo, sacando la ira y la frustración con cada golpe. Recordando que Grisha lo golpeaba por una mala nota en el colegio, por no alcanzar el tiempo en una pieza, por una palabra mal pronunciada, por una mueca, una mirada y hasta por respirar. Lo golpeaba porque odiaba que Eren no se sometiera ante él; porque fuera feliz, porque llorara y porque reía sin razón aparente; porque le gustaba el violín; por tener los ojos de su madre y no los de su padre; por amar; por ser gay. Por ser Eren. Por ser simplemente él.

Sí, era su padre. Pero lo odiaba.

Sudaba más por las emociones que por el bochorno del pasamontañas.

Cuando acabó con la última pieza de valor dentro de la casa, Levi se acercó a tomar su hombro sacándolo del trance.

Levi ya tenía en sus manos el estuche de color carmín y otras bolsas con prendas y cuadernos que Eren reconocía de niñez. Lo miró agradecido de que fuera él quien abriera el baúl de recuerdos de su madre y metiera todo en bolsas plásticas. Él no tendría la fuerza para aquello.

Eren tomó el violín justo cuando las patrullas comenzaron a escucharse a lo lejos.

Se besaron antes de tirar la puerta trasera de la casa, dejando más rayones por aquí y por allá. Risas y gritos a sus espaldas fueron de tantos rastros que dejaron.

Corrieron hasta que los pies no dieron más y el aliento exigía entrar a sus pulmones. Quedaron varados en un parque para niños, ocultos entre los toboganes de colores y la madera sucia.

El pasamontañas fue quitado mientras ambos reían por la excitación del momento y la adrenalina de romper todo a su paso.

Eren sonrió.

Sus manos temblaban recorriendo el estuche carmín, tocando el platico y el de los broches. No recordaba el violín de su madre ni como se escuchaba. El pequeño "clink" de los broches se escuchó bajo sus dedos, el pecho le ardía, seguía sudando a causa del calor dentro del poco espacio dentro tobogán del parque infantil.

El violín estaba barnizado de un color nogal, el arco era de color negro con las cerdas blancas. Descansaba cómodamente entre el terciopelo del estuche. Lo rosó con sus yemas con el temor de romperlo por un mal movimiento.

—Es hermoso —dijo Levi.

—Lo es.

—Eren, toca algo para mí —dijo Levi revolviendo sus cabellos castaños, recostándose en el plástico caluroso del tobogán amarillo.

Afinó cada cuerda con el cuidado necesario, no rompió ninguna por el tacto tan calmado que tenía, sería normal que una cuerda que después de años de haber sido ocupada, se rompiera fácilmente, sin embargo, ninguna se venció por los tirones. Levantó el arco negro, tensándolo y colocando brea en sus cerdas blancas. Las manos le temblaban. El corazón le bombeaba sangre a un ritmo espeluznante.

Todavía volteó a mirar a Levi que esperaba paciente, admirando cada uno de sus movimientos con el sumo cuidado con el que un músico explora una partitura nueva.

Pudo percibió el aroma a platico del tobogán y a tierra seca. 

Su mente se llenó de recuerdos de su madre.

Entonces... 

⋆♫⋆

Notita de la autora: En algún momento del capitulo, me dije: ¿Qué carajos? ¿Cómo esto se tornó así?
En realidad no tengo mucho que decir. Ha esta cosita no le quedan más que cuatro o cinco capitulitos para que termine, es algo corto, lo dije en un inicio. Pero aún así, me gustaría preguntar ¿Qué opinan hasta el momento?, ¿Cómo la llevan con todo lo que ha pasado con "Musicalmente Correcto"?
Ha habido uno que otro comentario, y agradezco mucho ello <3

Bien... con esto hecho, me despido <3 <3 <3

¡Muchas gracias por leer!

-El Bichito de Leeren-


Musicalmente CorrectoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora