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La universidad y la carrera no son de sus favoritas.
Consiguió una plaza en relaciones internacionales, más por la influencia de su padre en el gobierno, que por su esfuerzo propio.
Desprecia su carrera, pero la mantiene porque le han ido arrancando el sueño de hacer música y vivir de ella.
Posa sus manos sobre la libreta, y se pregunta qué versión suya existe en la mente de las personas.
Ha cubierto el golpe con maquillaje, es bueno para eso, no cree que se note demasiado, pero no deja de pensar que cada mirada en el salón de clases cae sobre su persona porque saben lo que hizo en la noche.
Saben que Eren es el culo del salón. Un sucio secreto que recorre los pasillos.
Piensa que todos lo miran, que todos saben que Reiner se acostó con él, que Reiner contó por los pasillos de la universidad que también logró joder con Eren Jeager y que no es tan genial como todos afirman, que solo es una perra con quien pasar la noche. De repente, las ganas de vomitar regresan.
— ¿Podemos hablar? —dicen a su costado cuando la clase a acabado. Acepta saliendo del salón de clases, ocultándose ambos entre las paredes del callejón donde nadie transita y nadie escucha.
— ¿Qué quieres Reiner? —dice Eren.
— Tu mejilla ¿está bien? —parece avergonzado.
— ¿Eso te importa?
—No quería golpearte.
—Si lo querías hacer o no, no importa un carajo —Ha tenido suficiente, no quiere seguir viviendo por hoy y apenas son las doce del día. Tiene que recordarse que aún falta una clase vespertina para no escapar de la universidad.
—No le digas a nadie —dice Reiner tomándolo del brazo, parece incluso consternado.
Eren ríe para sí.
—No te preocupes, nadie sabrá que tienes fantasías sexuales con Berltolt.
—Yo no soy gay.
—Ajá, dime eso cuando tu verga no haya estado en mi culo por la noche.
Dejaría la conversación hasta ahí, sino fuera porque Reiner susurró:
—Maldita puta.
Entonces Eren retorna a mirarlo, sabe que todos con los que se ha acostado lo han llamado así un par de veces, siempre lo ha dejado pasar porque palabras más o palabras menos, una parte de su mente le dice que es cierto, que el título se lo ha ganado al acostarse con quien le da la gana.
Pero no va a permitir que el idiota de Reiner lo llame así.
—Te diré algo —dice, y el rubio parece asustarse cuando lo mira a los ojos—, he tenido mejores pollas en mi trasero que la tuya, mas grandes y que saben moverse bastante mejor que tú y tu pequeño amiguito de ahí abajo. —Cuando lo recorre con la mirada, se da cuenta de que Reiner está sudando—. Lárgate a decirle puta a otra persona, maldito maricón de closet.
No dice nada más y Reiner tampoco habla, cuando sale del pasillo, girando dirección a su siguiente clase, Berltolt lo mira presa de la sorpresa.
Eren siempre ha pensado que es un chico lindo, bastante alto y con un físico que puede volver locas a las mujeres si se ejercita. Pero también le tiene lástima, porque para su mala suerte, su hermana se suicidó hace un año, sus padres se separaron y ahora no le queda más que ese amigo de coña que sueña con tener roles masoquista/sadista con él. Ahora seguro ha escuchado todo.
—No te acuestes con él —dice Eren tocándole el hombro y susurrándole al oído—. La tiene pequeña.
Sin más, desaparece por los pasillos.
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Su suerte radica en que la última clase se canceló, y en que llega temprano al pequeño salón de música con la esperanza de que no haya nadie.
Cuando atraviesa la entrada, el sonido del piano lo envuelve como una brisa dándole abrigo, Eren puede asegurar que a primera vista puede ver colores y destellos con cada nota del piano. Los audífonos son arrancados de sus oídos.
La persona del otro lado del piano parece demasiado enfrascada en su trabajo de reproducir la sonata del Canon in d (1), porque no parece notar que la puerta del salón de música ha sido abierta, y no nota cuando Eren se acerca más al piano hasta tocar la superficie negra.
Ambos parecen perdidos.
La persona reproduciendo perfectamente la melodía, sus delgados dedos moviéndose rápidamente por las teclas sin perder el toque elegante; está sudando, quizá por el calor de la tarde o por el trabajo que está ejerciendo al tocar la melodía. Tiene los ojos cerrados, respirando pesado como quien puede sentir recorrer las notas en cada arteria de su cuerpo.
Eren se pierde, no solo mirándolo, sino también en la melodía y en sus dedos moviéndose elegantemente.
De repente la otra persona abre sus ojos y la melodía se detiene de repente. Mira a Eren que ahora está a un costado suyo observándolo con sorpresa. La persona del piano, lo mira de mala gana.
— ¿Quién te dejó entrar? —pregunta, frunciendo el seño, su voz es rasposa y gruesa, como si necesitara agua.
—Tengo la llave del salón. —dice, saliendo de apenas de su transe. El contrarío parece interesado.
— ¿Eres Jeager? —Eren se siente temblar, su mente viaja a que esta persona a escuchado hablar del traga pollas del colegio, espera a que el contrario cambie su mirada a una por asco y salga del salón para nunca más volver. Entonces dice: —. El profesor Zackly me habló de ti. Mi nombre es Levi, soy tu nuevo acompañante.
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Canon in d: Es una pieza musical compuesta para ser tocada con tres violines y un bajo. Fue compuesta por el compositor alemán Johann Pachelbel en 1680, por esta razón la pieza también es conocida como el Canon de Pachelbel. En este caso, Levi toca la composición para piano, agregué el video como referencia :3
¡Gracias por Leer!
-El bichito de Leeren-
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Musicalmente Correcto
RomanceHabía una cosa que Eren amaba más que el sexo, y eso era la música. Luego encontró a Levi, siendo una combinación entre buen sexo con buena música. Riren (Levi x Eren) r18 (No se permiten adaptaciones.)
