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Antes de morir, su madre le había heredado su violín, Eren tenia doce años, la edad suficiente para entender que su madre estaba a tres metros bajo el suelo y que ahora estaba sólo ante la bestia que era su padre.
Entró a clases particulares con el dinero que su madre le heredó y que nadie más que él podría gastar por ley, el asesor de finanzas se encargaba de dirigir todo el proceso de gastos y vio perfecto que Eren quisiera tomar clases desde los trece años. El resultado fue enamorarse de su instrumento, de la música que producía cuando se enfrascaba en cuatro paredes.
Tocando su violín se sentía menos roto, más cercano a su madre, incluso más propio.
No solo le tenía un amor profundo a la música, sino a la que él reproducía y creaba cada que sentía morir.
Tocaba su violín pensando en su madre, pensando que quizá su música la alcanzaría si existiera esa parte llamada alma; pensando en lo mucho que la extrañaba; pensando en sus abrazos, sus besos, sus nanas cantadas por la noche después de que su padre lo golpeara por una mala calificación en la escuela.
Cada día después de la muerte de su madre, pensaba en ella y liberaba ese dolor por las cuatro cuerdas y el arco. Era lo único que Grisha respetaba después de la muerte de Carla, el violín. Le permitía tocarlo, pero nunca lo dejaría aplicarlo como una carrera.
"Suficiente tengo con que seas marica, no quiero otra decepción más para la familia".
Con el pasar de los años, se volvió bueno en su instrumento, era el mejor tocando en solitario, el mejor haciendo gritar en expresión al violín, el mejor en técnica, en solfeo y el más rápido. Solo en algo nunca había dando en clavo: en el acompañamiento.
Su profesor intentó muchas veces agregarlo a un dúo, un cuarteto, una orquesta. Lo intentaron con violines, con bajos, pianos, chelos, batería, flauta e incluso guitarra. Pero simplemente Eren no daba una. Su música se volvía chirriante, irritante y los dedos se le acalambraban, era mucha presión para él ponerse en sincronía con la otra persona y algunos días quería llorar por la presión de sentirse un fiasco. Entonces Grisha se cansó.
Grisha despidió al profesor particular, lo sacó de las orquestas diciendo que Eren nunca serviría para la música y que se dejara de juegos. Le consiguió una plaza en la universidad y le prohibió volver a tocar el violín de su madre. Dejó de respetar la última voluntad de Carla encerrando el violín en su cuarto y nunca más entregándoselo.
Eren entonces se enteró que había clases de música en su universidad, adelantó créditos sin que Grisha se enterara, desocupó todo el horario vespertino para pasar más tiempo en el salón de música y mintió diciendo que era porque quería aprender más idiomas. Su padre dijo que era bueno que comenzara a aplicarse.
El primer año de la universidad, se mató aprendiendo idiomas, estudiando para adelantar créditos. No comía, apenas bebía agua, a veces no dormía en tres días seguidos, se sobre esforzó tanto, que al terminar el periodo escolar y ver que su plan dio frutos, se permitió desmayarse en la dirección escolar.
Porque si había algo que Eren amara más que el sexo, era la música.
Dos años después, Grisha seguía sin enterarse de la trampa que había hecho Eren. Y Eren seguía sin poder hacer un dueto correctamente.
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— ¿Piano? —Dijo—. Profesor Zackly, entiendo que quiera que mejore, pero... ¿¡piano!?
—Sin pretextos, Eren —dijo el profesor aún con la vista metida en las hojas de partituras—. Levi fungirá como tu dúo de ahora en adelante. Espero que se lleven bien.
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Musicalmente Correcto
RomanceHabía una cosa que Eren amaba más que el sexo, y eso era la música. Luego encontró a Levi, siendo una combinación entre buen sexo con buena música. Riren (Levi x Eren) r18 (No se permiten adaptaciones.)
