✨historia original.
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En la familia xiao hay una maldición cada 100 años su familia debe entregar a un desendiente Omega , al dios wang Yibo ....
El momento llegará cuando e...
«He llorado lo suficiente; creo que ya no tengo más lágrimas que derramar... Pero aun así, no me rendiré. Yo voy a salir de aquí...».
Una vez que las lágrimas pararon, Zhan fue al baño. Repentinamente sintió náuseas y vomitó todo lo que tenía en el estómago. Una vez que el malestar cesó, cansado, se levantó y se sostuvo del lavabo. Abrió el grifo, lavó su rostro con pesadez, cepilló sus dientes y regresó a sentarse sobre la cama.
Como todavía sentía un poco de mareo, fue al balcón y esperó a que la brisa calmara el malestar.
-Tengo que salir de aquí... No voy a quedarme en esta jaula -afirmó con determinación.
Observó el lugar. La altura era bastante considerable como para pensar en saltar; pero ahora que era inmortal, tal vez si amarraba las cortinas, las sábanas y todo lo que pudiera para acortar la distancia al suelo, podría escapar. Escaparía con una pierna o un brazo roto, pero al menos podría liberarse.
Ideado el plan, el omega lo ejecutó. Cuando todo estuvo listo para escalar, colocó las piernas sobre el barandal para girarse al otro lado, se sujetó con fuerza y comenzó a descender.
De pronto, una mano lo detuvo, sosteniéndolo con firmeza. Molesto, al pensar que se trataba de Yibo, alzó la mirada con el ceño fruncido, pero su expresión cambió por completo al ver que quien se encontraba frente a él era Xie Yun, el hermano de Wang Yibo.
-Tú... ¿Qué haces aquí? -preguntó impactado.
-He venido por ti... Voy a llevarte conmigo...
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Respondió Xie Yun atrayendo al pelinegro hacia él, abrazándolo para después desaparecer entre partículas de luz azul, abandonando así el palacio del dios Wang Yibo.
Mientras tanto, Yibo entraba a su estudio. Se sentó en la silla frente al escritorio y dejó caer los hombros, suspirando con pesadez. Miró la pulsera roja en su muñeca con una expresión de profunda tristeza y se cubrió la cara, visiblemente afectado.
-Esto está lastimándote... No quería sentir amor por ti... Xiao Zhan. Mi hermano casi muere por causa de Tang San... Debería odiarte; a todos tus ancestros y a ti... Pero no pude hacerlo. Me resistía a creer que tú fueras mi destinado. Te até a mí... y, sin poder contenerme, te marqué sin importarme las consecuencias. Ahora puedo morir si tú te alejas de mi lado... A pesar de todo esto, yo me negaba a aceptar lo que causas en mí. Estos sentimientos volátiles me están consumiendo... Por negarme a quererte, te dije cosas crueles. Estoy lastimándote...
Retiró las manos de su rostro, observando fijamente el hilo rojo en su muñeca.
-Ahora te comprendo, hermano Xie Yun... El punto al que llegaste por tu destinado, Tang San... Te busqué por mucho tiempo, hermano. Nunca quisiste escucharme. ¿Por qué llegaste justo en este momento? Quise esconder a Zhan de ti; nunca pensé encontrarte en el palacio. Cuando noté que Xiao Zhan quiso ayudarte, el miedo me invadió... No quiero perder a mi destinado. Si Xiao Zhan es en realidad el alma de Tang San... sin recuerdos del pasado, tú, Xiao Zhan... tienes que permanecer junto a Xie Yun. Yo... yo tendré que renunciar a ti, Xiao Zhan...
Con una expresión de desolación, ocultó de nuevo la mirada bajo el flequillo de su cabello. En ese momento, un guardia llegó al estudio, tocando la madera con desesperación y gritando desde el pasillo:
-¡Amo Wang! El amo Xiao Zhan desapareció, no está en su habitación.
Con angustia, Yibo se levantó, pronunciando en voz baja:
-Fuiste tú... Xie Yun.
Dentro de la casa de Xie Yun, este aún abrazaba a Zhan. Se alejó lentamente del menor, observándolo fijamente con curiosidad, tratando de encontrar rastros de Tang San en él. Antes de que pudiera articular palabra, Zhan lo miró molesto, lo empujó y retrocedió unos pasos para tomar distancia.
-Antes que nada, quiero dejarte algo en claro... ¡Yo no soy Tang San! ¡Yo soy Xiao Zhan! ¿Escuchaste bien? No te me acerques, no te atrevas a tocarme... o ¡te mato! -amenazó Zhan.
Xie Yun soltó una fuerte carcajada, mientras decía con la voz pausada por la risa:
-¡Jajaja! Oye, ¿cómo vas a matar a un dios?... Aunque... tienes razón... Ya me doy cuenta de que tú no eres Tang San. Jajaja, él era bastante correcto en sus acciones, nada amenazante como tú...
-...¿Amenazante? ¿Está diciendo que soy peligroso? ¡Claro! ¡Tiene razón, voy a matarlo si se atreve a tocarme! Es un loco igual que su hermano, ¿verdad?... Estoy harto de no saber nada. ¿Por qué diablos mi familia fue maldecida?... Dime quién es Tang San. No entiendo nada, ¿qué pasó con ustedes para que mi familia fuera maldecida? -preguntó Zhan con desesperación; necesitaba una respuesta para todo ese enredo en su mente.
-Para serte sincero... yo tampoco sé por qué tu familia fue maldecida... Pero puedo contarte mi historia con Tang San. Si él está dentro de ti, tal vez esto ayude a que salga...
-¿Dentro de mí?... -preguntó Zhan asustado.
-Sí... dentro de ti... Tal vez Tang San reencarnó en ti. Eres idéntico a él; es muy probable que tu alma sea la de Tang San, aunque no tendrías recuerdos sobre mí.
-¿Por qué yo?... -preguntó atónito.
-No lo sé... Pero ahora tu cuerpo está marcado por mi hermano... Supongo que ahora ya no eres mi destinado -respondió Xie Yun con voz triste.
Zhan no supo qué responderle. Xie Yun bajó la mirada y cerró los ojos, no queriendo incomodar más a Xiao Zhan.
-¿Quieres saber nuestra historia? Te la contaré...
Zhan asintió, mirando con curiosidad el rostro de Xie Yun. Aunque físicamente los hermanos fueran idénticos, con Xie Yun su cuerpo no se estremecía, sus manos no sudaban de los nervios a su lado, no le provocaba timidez ni tampoco ese impulso de querer estar cerca de él.
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«Xie Yun es diferente a Yibo. Aunque sean muy parecidos... son completamente diferentes. Al igual que yo con esa persona... Tang San... ¿Tú te sentirás de esta forma cuando me besas, Yibo?... Es extraño... ¿No sientes nada hacia mí?... Wang Yibo».