29.--solo puedo abrazarte....

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Capítulo 29. Solo puedo abrazarte...

​Atónito ante lo que acababa de suceder, Lay contempló su cuerpo sangrando sin detenerse. De inmediato, concentró un poco de energía negativa sobre la herida para contener la hemorragia.

​Debido al lazo inquebrantable del destino que unía a Xiao Zhan y a Wang Yibo, la presencia de la sangre de Zhan sobre la hoja de la espada había provocado que el arma manifestara una fuerza destructiva y celestial aún mayor.

​Al ver cómo las intensas llamas doradas desvanecían la opresiva energía negativa, Zhan avanzó paso a paso entre los destellos. En cuanto distinguió la silueta de Yibo a lo lejos, corrió con desesperación a refugiarse en sus brazos.

​-¡Wang Yibo! -gritó con todas sus fuerzas, aferrándose firmemente a su espalda mientras rompía en un llanto incontenible.

​El castaño lo estrechó con fuerza contra su pecho, acurrucando el rostro en su cuello y aspirando el aroma de su cabello.

​-Lo siento, Zhan Zhan... Siento mucho haberte hecho llorar -se disculpó, acariciando su cabeza con inmensa ternura.

​-¡No te disculpes, tonto! ¡¿Por qué no despertabas?! ¡Me aterraba pensar que esa maldita energía te consumiera por completo! ¡De verdad me asusté muchísimo! -reprendió el pelinegro entre sollozos, ocultando el rostro en el hombro del alfa.

​Mientras tanto, el alma de la señora Wang se aproximó lentamente a su hijo Lay.

​-Hijo... Tu brazo... Necesitas ayuda.

​-No, mamá... Déjame. Yo aún puedo pelear -afirmó el demonio, intentando ponerse de pie con terquedad.

​-¡Basta, Lay! ¡Wang Yibo es tu hermano! Deja de atacarlo. Xiao Zhan es su destinado, ¿acaso no lo entiendes? No puedes forzar los hilos del destino; tarde o temprano, este inevitablemente retomará su curso...

​Yibo y Zhan se separaron sutilmente, fijando su atención en la dolorosa escena entre Lay y su madre.

​-¿No comprendes que todo esto es inútil, Lay? Aunque intentaras cortar sus lazos... Tu padre cortó los míos con los del dios Qiren; encadenó mi alma y mi cuerpo a este Inframundo, pero de nada sirvió, porque mi esencia jamás pudo olvidar a mis hijos...

​La señora Wang miró a Yibo, dedicándole una sonrisa cargada de una profunda tristeza.

​-Yibo, Xie Yun, Liying y tú... Lay. Es hora de detener esta guerra. Basta de pelear, basta de acatar las órdenes de un tirano y basta de esta obsesión insana por Xiao Zhan. No les hagas a ellos el mismo daño que tu padre me infligió a mí. Mírame... Solo soy un alma en pena que ni siquiera posee la facultad de abrazar a sus propios hijos.

​Las desgarradoras palabras de la mujer calaron hondo tanto en el corazón de Lay como en el de Yibo.

​En la frontera entre Gusu y el infierno, el escenario era caótico. Los dioses de Gusu y las huestes demoníacas se enfrentaban en una batalla encarnizada. Ruo Han aguardaba con impaciencia el instante en el que la barrera protectora fuera pulverizada por la energía corrompida de Wang Yibo. Sin embargo, en el preciso momento en el que Yibo despertó en el Inframundo, las colosales puertas volvieron a sellarse bajo tierra.

​Frustrado e iracundo, Ruo Han intentó embestir la barrera de Gusu por cuenta propia, pero Wang Qiren emergió de inmediato de entre las filas celestiales para defender con firmeza la puerta del reino.

​-¡Maldito Qiren! Secuestré a tu hijo y a tu destinada... ¡Él va a abrir las puertas para que yo arrase con Gusu, de nada servirá esta ridícula barrera! -gritó Ruo Han, eufórico y fuera de sí.

"Designado a servirte".... (yizhan) (Omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora