10.-el destinado de un díos...

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​Capítulo 10: El destinado de un dios...

​Después de observarse mutuamente por un momento, Xie Yun suspiró con pesadez; definitivamente, la persona frente a él era completamente diferente a su amado Tang San.

​-Bien... mmmm... Voy a contarte nuestra historia...

(Flashback)

​En Gusu, cerca del gran palacio, Xie Yun y Yibo jugaban en el lago arrojando rocas. Estaban aburridos y el día había sido muy pesado; acababan de terminar su entrenamiento de combate y conjuros, ya que los descendientes de los dioses reciben una estricta preparación antes de poder ser llamados divinidades. En ese momento, un reflejo en el agua dejó a Xie Yun atónito: la silueta de un joven hermoso se reflejaba en el lago.

​Xie se sorprendió abriendo los ojos de par en par al ver aquella bella figura, con los rayos del sol iluminando la silueta de su cuerpo. Yibo se acercó para mirar también, pero Xie lo detuvo de inmediato, cubriéndole los ojos con las manos.

​-¿Qué fue eso, hermano? -preguntó Yibo con curiosidad.

​-No... no es nada... Oye, ve primero a casa. Olvidé algo para el entrenamiento de mañana -pidió Xie, empujando a Yibo de los hombros para que se alejara.

​Su hermano menor lo miró con extrañeza, pero decidió dejarlo solo.

​-Está bien, está bien, ya me voy.

​Una vez que el menor se marchó, Xie corrió de vuelta al estanque; quería mirar a ese chico un poco más. Sus mejillas se sonrojaron al ver que este aún se encontraba bañándose en el lago; su cabello largo y negro le llegaba hasta la delgada cintura. Lo observó durante largo tiempo, hasta que el hermoso joven se colocó su túnica blanca y sonrió mirando las nubes en el cielo.

​-Es... es hermoso, lo quiero para mí -murmuró Xie, anonadado ante la belleza de aquel joven de rostro delicado y finas facciones.

​El chico se secó, se vistió y dejó el estanque sin saber que había flechado a un joven dios escondido en el lugar.

​Al siguiente día sucedió lo mismo, pero esta vez Xie tenía un plan: quería verlo más de cerca, así que investigó cómo cruzar al mundo humano. Para los dioses está prohibido ir allí a menos que el dios líder Qiren, su padre, les otorgue el permiso. Sin embargo, Xie ideó una estrategia; aunque era un dios aún en entrenamiento, era bastante fuerte para su corta edad, y un conjuro invocado por un dios de sangre pura como él podía abrir la brecha entre ambos mundos.

​Con algunos movimientos de manos logró abrir un portal. Algo temeroso, cruzó y se escondió entre los arbustos y árboles que cubrían el lago para mirar de nuevo al chico. Definitivamente, era mejor verlo de cerca.

​Cuando el joven terminó de bañarse, se vistió y caminó hacia un pueblo cercano. Xie lo siguió todo el trayecto, teniendo cuidado de mantener su distancia. El chico entró en un enorme templo, se hincó haciendo una reverencia, rezó un poco y comenzó a pintar en un lienzo en blanco. Era un dibujo de nubes en el cielo. Al verlo pintar, el corazón de Xie se aceleró; sus latidos no tenían control. Ese chico era demasiado fascinante.

​Xie lo siguió durante un mes completo. Ahora sabía que aquel joven era Tang San, el hijo mayor en el templo de Chongqing. Por las mañanas daba clases de pintura y escritura a los pequeños del pueblo, y por la tarde cosechaba en los sembradíos. Con un aura tranquila y amable, Tang San se dirigía a todos a su alrededor; era respetado y amado por toda la comunidad. Siempre hacía el bien. Su familia provenía de monjes especializados en artes espirituales para alejar el mal tiempo y las malas energías, una herencia familiar de muchos siglos atrás.

"Designado a servirte".... (yizhan) (Omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora