22.- ¿lo que falta? ....

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Capítulo 22. ¿Lo que falta?

​Todos miraron a Yibo boquiabiertos ante la sorpresa. Zhan se sonrojó de inmediato, completamente tímido, y cubrió la boca de su esposo con rapidez.

​-Espera, Yibo, no lo digas así nada más...

​-¿Por qué no? Es la verdad, no estoy mintiendo -respondió tajante y con un tono de molestia.

​-Ok, ok, pero no es la forma. En China, el matrimonio entre personas tan jóvenes no está muy bien visto; además, aún tengo que terminar la preparatoria y después la universidad -el pelinegro frunció el ceño, visiblemente preocupado.

​-Dime quién se atreve a molestarte y conocerá mi furia -replicó Yibo.

​-Basta, los dos... Xiao Zhan, ¿cómo es posible que te hayas casado tan joven? ¿Por qué no me lo dijiste? Te casaste con un desconocido -preguntó Lay con desesperación.

​-Lay... no tengo por qué responder a eso -respondió Zhan con una expresión de clara molestia.

​-Pero, Xiao Zhan, nosotros somos tus amigos, debiste decirnos -añadieron Cheng y Yu Bin.

​-Traté de hacerlo... pero no podía.

​Zhan bajó la mirada, sintiéndose culpable por no haber confiado plenamente en sus amigos; sin embargo, no podía exponer su situación familiar, algo que la familia Xiao había resguardado desde que él tenía memoria.

​-Nosotros jamás te juzgaríamos, nos conocemos desde el preescolar. Lo sabes, ¿verdad? Sabes que puedes confiar en nosotros. No le diremos a nadie que este chico es tu esposo... y esto te incluye a ti también, Lay.

​Yu Bin y Cheng amenazaron con la mirada a Lay, quien simplemente desvió la vista y se alejó en silencio con una expresión de fastidio.

​-Nosotros también nos vamos; creo que debemos dejarlos solos para que arreglen sus asuntos -añadió Cheng.

​Él y Yu Bin se retiraron, dejando a Zhan y a Yibo solos, uno al lado del otro.

​-Creo que... no debes estar aquí, Yibo... Solo espérame en casa, ¿sí? El decir que somos esposos es la verdad, pero no es algo que tengas que estar gritándole a cualquier persona. No busques problemas; si la gente empieza a preguntar sobre ti, no puedo responder que eres un dios. Ni siquiera tienes una identificación y no quiero que nada malo pase. Por favor, regresa a casa.

​Al ver a Yibo cabizbajo, Zhan se acercó a su esposo y le acarició una de sus mejillas con ternura.

​-No pongas esa cara de cachorrito regañado... Ok, ok, está bien. Solo ven por mí a la salida; iremos a la biblioteca después de la escuela, pero no vuelvas a hacer algo imprudente.

​Zhan guardó la comida de nuevo y le entregó la bolsa al castaño, dedicándole una leve sonrisa.

​-Dile a la tía que estuvo delicioso... Te veo en un rato, bao bao (bebé).

​El dios Wang sonrió sutilmente al escuchar ese diminutivo. Asintió con la cabeza y se quedó mirando a Zhan mientras este entraba de nuevo al edificio de la escuela.

​Yibo regresó a casa y entregó la comida un tanto decaído. Pasó la tarde en el jardín junto al señor Xiao, quien más tarde le pidió el favor de ir a recoger a Lulú a la escuela; como para él era sumamente fácil teletransportarse, fue por la niña y la trajo de vuelta a casa en un parpadeo. Pese a la grata compañía de la menor, la expresión triste no desaparecía del rostro del alfa.

​-¿Qué pasa, hermano Bo?... Te ves triste. ¿Peleaste con Zhan-ge? -preguntó Lulú, preocupada.

​-Algo así... ¿Cómo podría hacer para que él deje de esconder quién soy? ¿Acaso se avergüenza de que sea su esposo? -preguntó Yibo en voz alta, pensativo.

"Designado a servirte".... (yizhan) (Omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora