Part 2

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Nunca encontré la felicidad en otras personas, por más que trataba no podía.

Las personas a mi edad encontraban felicidad en pequeñas cosas, un trabajo fijo, dinero, un hogar o una gran calificación.

Pero yo, yo no encontraba felicidad en ello.

Yo la encontraba en la adrenalina, en los castigos, en el deseo,  en la lujuria, en su mirada, en los juegos, en quien tomara el control, en su voz...

Mi felicidad estaba con él.

— Ya basta, ustedes dos tienen una relación muy extraña. Son pareja y eso todos lo sabemos pero, como es que permites esto?— mi mejor amiga señala al hombre vestido casual mientras una chica se frota en su regazo.

Yo solo termino de beber mi shot cargado para amarrar mi cabello marrón en una coleta alta.

— La confianza es la base a toda relación, incluso en las más abiertas.— digo para jalar de su mano hasta la pista.

Mi mejor amiga encuentra con quien bailar rápido y en cuanto suena una canción de Rihanna soy capaz de soltarme como nunca en mi vida.

No tardo en estar rodeada por varios hombres, yo simplemente muevo mi trasero al ritmo de work feliz. Alguien toma mi cintura y la hace rebotar contra su intimidad por lo que me restriego ante ella feliz, eso hasta que alguien me toma de la mano y arrastra a otra parte.

— me duele.— me quejo, el solo alza una ceja aflojando el agarre hasta que entramos a otro tipo de lugar vacío y con un tubo.

Mientras el toma asiento yo me trepo en el tubo con gran facilidad para moverme con diversión.

— Tendremos que poner uno en nuestra casa.— me dice atrapando mi cintura para arrastrarme hasta el sillón en donde termino sobre su regazo.

— Será una idea tentadora, Daddy.— colocó mis manos en su cuello y el alza mi falda con la yema de sus dedos con un movimiento lento.

— Creo que gane este juego.— digo, el me mira con gran arrogancia.

— Yo conseguí una chica, tu no pudiste...— pongo mis labios sobre los suyos callada lo que dice, dejo de besarle para morder suavemente su labios. Sus ojos se abren suavemente mientras yo limpio mi labial para mirarlo con una sonrisa igual de arrogante como la que se empieza a formar en sus labios.

— No conseguí un chico pero, tu regla era que debias estar con esa persona toda la noche sin molestar a la otra persona. ¿A quién dejaste botada en cuanto me puse a bailar?— preguntó y el muerde su labio para asentir.

— Qué quieres de premio?— pregunta, yo me hago la desentendido hasta que su aliento choca contra mi cuello, puedo sentir como me marca con gran control.

Mi mano viaja hasta su cuello para bajar a su espalda y pasar mis uñas sintiendo como se eriza ante ese contacto. Su rostro se aleja de mi cuello para quitar el top que tenía con gran agilidad, sonrió cuando toma uno de mis pechos para apretarlo y jugar con el como si fuera algo que le calmara.

Blanqueo mis ojos cuando lo suelta suavemente y empieza a dejar besos sobre mi abdomen con ternura, yo simplemente me levanto dejando la falda a la altura de su rostro, la baja a pequeños tirones dejándome con solo una prenda. El sigue con su extraña ropa que no quita en ningún momento, sus manos se posan en mi cintura para dejarme caer en el sillón con delicadeza mientras el se sube sobre mi.

Mi pie se coloca en su pecho, el tacon lo clavo con un poco de gracia viendo como toma mi pie para que no lo lastime tanto, el intenta bajar la última prenda que me queda pero vuelvo a clavar el tacon con más rudeza.

— Aquí no.— digo viendo sus ojos deseosos los que se apagan en cuanto digo eso. Sus manos se alejan de cualquier parte que pueda causar placer para simplemente verme con una sonrisa.

— Vamos a casa.- pide, yo solo me levanto quedando a la altura de el mis manos se colocan en su cuello bajando a la misma vez que yo.

La hebilla de su cinturón es soltada al igual que el botón, bajo con calma notando su manzana de Adán.

Como de costumbre el toma mi coleta y yo disfruto del nuevo sabor que hay en mi boca, sus gemidos son pequeños por lo que simplemente sigo con el ritmo aumentando de vez en cuando.

— Detente...— su comentario es demasiado tarde, jala de mi cabello a la misma vez que yo limpio mi rostro con suavidad.

Termino de limpiarme y de vestirme para mirarlo a los ojos al igual que el conmigo.

— Seguimos con el juego?— pregunto divertida, el me toma del cuello con suavidad para reír mientras deja un beso en mi frente.

— Tu ganas, vamos a casa.  — salimos de aquel cuarto sin que nadie nos note,el se despide de sus amigos y yo de la mía.

Salimos de aquel bar con las manos entrelazadas y sintiendo la mirada de los demás, camino al lado de aquel hombre dominante.

Yo era su sumisa pero aun así me dejaba dominar la relación

Y eso para mi, era completa y absolutamente

Felicidad.

𝑷𝒍𝒆𝒂𝒔𝒆, 𝑫𝒂𝒅𝒅𝒚 (ʰⁱˢᵗᵒʳⁱᵃ ᶜᵒʳᵗᵃ)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora