Aquel día volvía desde Mónaco a España, luego de unos largos meses fuera de casa. Me emocionaba el hecho de ver a mi familia nuevamente, y compartir momentos con ellos.
El aeropuerto estaba repleto de gente, era dificil encontrar siquiera un baño allí. Me perdí entre la multitud, por más de que frecuentara ese aeropuerto.
De un momento a otro, terminé en la puerta 29A. Resulta que allí era por donde saldrían quienes llegaban desde México, y venían por alguna razón hasta aquí.
Con mi valija en mano me decidí a pasar por entre toda esa multitud, intentando escibar la mayor cantidad de personas posible. Aunque algo me detuvo, choque con una mujer y ambos caimos al suelo.
No sé si tuviera algo de especial, ya sabes; una chica de cabello castaño lacio y largo, sus ojos marrones en los que podías perderte por la eternidad, su tez bronceada que hacia notar que venía de allí, su sonrisa blanca que enamoraba o su altura tan diferente a la mia que la hacia ver tienra. Bueno, si... Tenia mucho de especial.
Nos miramos por unos instantes, en mi mente fueron solo segundos pero sé que realmente fueron minutos. Solo en silencio, compartimos una mirada como la que tienen los niños que acaban de hacer una travesura.
De alguna forma u otra, me puse de pie y la ayude a pararse. Su tacto se sintió distinto al de cualquier otra persona, quemaba de una forma tan placentera. Es más, juraría que podría reconocer su tacto sea donde sea, en el momento que sea.
Había sido solo un instante, pero la chica del aeropuerto fue impresindible ese día. La 29A, también lo fue; incluso esa multitud de gente.
Intenté no darle importancia y continuar con mi camino, pero ella se había grabado en mi mente. Finalmente llegue hasta mi auto, me dirigí a casa para ver a mi familia. Fue un día espectacular junto a ellos.
Le conte a mamá sobre la chica ya que no podía sacarla de mi cabeza, pero lamentablemente no sabía su nombre. Mamá intentó calmarme, pero la chica del aeropuerto era lo única que había pensando ese día, y el siguiente, y el siguiente a ese.
Aunque el destino se rehusó a dejarnos solo como extraños ya que, al parecer, en aquel pequeño cruce, terminamos por intercambiar valijas. Para mi suerte, había una tarjeta con su número celular amarrada con su equipaje.
A la hora de llamarla, recuerdo estar nervioso, como si fuera a dar un exámen o incluso peor. No entendía el porque de mis nervios, pero fue así. La linea sonaba pero nadie respondía, lo que me colocó más nervioso. Sin embargo volví a intentar una vez más, ahora sí consiguiendo una respuesta por parte de ella. Se notaba en su voz que era mexicana, y ese peculiar acento me hizo querer escucharla hablar siempre.
Creí propio invitarle un cafe, con la escusa del que todo el viaje valiera la pena. La realidad, es que quería conocerla mejor, saber más de ella.
Tiene un humor muy particular, pero es encantador. Nunca pense que eso me pasaría a mí, pero pude sentir que ella era la indicada. Desde ese día intentaba tener escusas para hablar con ella, por ejemplo un sweater olvidado en mi casa o un deseo de un libro.
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𝙼𝚎 𝙰𝚏𝚝𝚎𝚛 𝟸𝟿𝚜𝚝 - 𝙲𝚊𝚛𝚕𝚘𝚜 𝚂𝚊𝚒𝚗𝚣
Teen FictionPortada por mi bella @Alex_SantDi Dedicada también a ella❤ ¿Qυe pαѕαrια ѕι doѕ eхтrαɴ̃oѕ ѕe coɴoceɴ eɴ υɴ вαr sobre lα 29st? ¿Y ѕι ιɴdαɢαɴ eɴ el αмor? Sαвιɴα eѕ qυιeɴ pυede lleɢαr α αчυdαr α Cαrloѕ α dαr eѕe pαѕo qυe тαɴтo тeмια