La última hora de el colegio se había acabado. Sophie se dirigía a la cafetería a reunirse con sus amigos para hablar. Ella era un año menor que todos, por ende, no coincidían mucho durante clases; solo en cálculo, matemáticas y literatura; todas estás eran clases avanzadas en las que Sophie se había inscrito desde el año pasado, siempre había sido demasiado buena en esas materias, más que nada en matemáticas. Amaba matemáticas.
-Oye! - Mateo venía corriendo hacía ella – Primero que nada, toma- le dijo extendiéndole una barra de chicle – Me sobran. Segundo – Ahora le había puesto el brazo alrededor de los hombros – No nos vamos a reunir en la cafetería, así que corramos al otro lado – Mateo la soltó y se fue de ahí corriendo
-¿QUÉ? – Sophie corrió tras el como pudo, la mochila le sonaba en la espalda y su cadena de estrella tintinaba – ESPERAME!
Sophie corría abriéndose paso entre los otros jóvenes y profesores, siguiendo la mochila distintiva mochila de Mateo, para no perderse. Cuando cruzó los salones de computo con dirección a la planta baja lo perdió de vista.
-Mierda- dijo Sophie en voz alta para si misma mientras sacaba el teléfono de su mochila, lo prendió dispuesta a llamar a Mateo. "CONTESTA" pensó
Después de timbrar por cuarta vez se rindió. Bajo las escaleras hacía la puerta principal y salió del colegio con dirección a la zona de donde recogen a los estudiantes, esperando que su madre estuviera ahí; y efectivamente la miniban roja de su madre estaba estacionada a unos pasos de la salida, debió haber llegado pronto para tener ese puesto.
Entonces vio que su madre no era la que conducía la miniban, si no su abuelo esta adentro moviendo la cabeza al ritmo de la música, y sus hermanas estaban en el asiento trasero también dejándose llevar por la música.
-Frank Sinatra ¿eh? – dijo Sophie subiéndose al asiento del copiloto
-El rey – dijo su abuelo moviendo la cabeza del lado a lado y con su enorme sonrisa cubierta por el bigote blanco – Hola Sophie
-Hola abuelo- Sophie cerró la puerta y subió el volumen de la música – Hola Mia – dijo dándose la vuelta para referirse a sus dos hermanas – Hola Kali
-Hola Sophie- respondieron ambas
-¿Cómo les fue en la escuela? – dijo Sophie sacando la barra de chicles de su mochila
- Yo ya no estoy en la escuela – dijo Mia girando los ojos y volviendo a ver el celular
- Ay disculpa- Sophie le dio la barra a su otra hermana – ¿Y a ti?
-Bien, hoy nos dieron un nuevo libro – dijo Kali tomando la barra que le estaba dando su hermana -Gracias
- Ya, ¿Qué libro les han dado? – preguntó su abuelo
- No recuerdo el nombre – se rio Kali. Y todos se le unieron a la risotada.
La furgoneta avanzó encaminada a la casa de Sophie, que quedaba en una bonita urbanización, podía ver a la gente pasar de un lado al otro, a los padres recoger a sus hijos y darles la mano para cruzar la calle o comprar un helado. Le encantaba cuando su abuelo la recogía, porque siempre ponía lindas canciones que tenía en su USB; también amaba que todo el camino pasaba con una enorme risa y haciendo bromas.
Llegaron al frente de la casa y todas bajaron corriendo a saludar a su madre que estaba en el pórtico con una copa de vino en la mano.
-¿Está tomando de nuevo? – Le preguntó a su abuelo mientras sus hermanas iban a abrazar a su madre. Su abuelo la miró con lástima y ambos entraron a la casa, dejando los zapatos en la entrada.
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Una sola juventud
Teen FictionSigue a este grupo de jóvenes en el transcurso de su ultimo año de preparatoria