MARATÓN #1
Narrador
Y ahí éstaba él, caminando en su oficina dando vueltas como un león enjaulado, repitiendose una y otra vez que había sido un estupido, por que tenia que decir y recordarle que solo era un maldito trato, lo recordaba para el, no para ella, quizas repitiendoselo en la cabeza se le grabaria y su corazon no empezaria a sentir nada por Natalia.
¿Debería disculparse? seria tonto si no lo hiciera, asi que se sento en la silla tratando de calmar las ansias que tiene de ir a verla, ¿que sentia por ella? no lo sabia a ciencia cierta, pero lo averiguaria, lleva años huyendo del amor, el unico amor que tuvo se le murió, y no volveria a pasar jamás por el mismo dolor, la promesa seguia ahí, ahora no estaba tan seguro de continuar con lo que dijo.
Abrió la botella de coñac, en este momento un vaso era lo de menos, asi que puso la botella en su boca y bebió, el líquido le quemo la garganta, pero era eso lo que el necesitaba, algo que le recordara que estaba vivo, que su vida era todo lo que el siempre habia soñado, fama, poder, dinero, ser un hombre respetado por todos, era como un tiburon en el mundo de los negocios, sobresalió desde abajo, lucho, se puso metas, y lo logró, pero ahora su mundo se estaba derrumbado por aquella chiquilla que le movia el piso. Tan parecida a Dulce, pero a la vez distintas. Dulce era aventurera y sumisa, en cambio Natalia era retadora y fogosa.
Se dejo llevar por el recuerdo de su primer gran amor.
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ANALEPSIS
-¡por dios Emiliano! deja de darme vuelta que me mareas! -gritaba jadeante la chica.
-señorita, estoy tan feliz que hayas aceptado ser mi novia-sonreía, y la bajaba de sus brazos.
-¡tontito! sabes perfectamente que desde el primer día que te vi, me enamore, solo basto con que me miraras y ahí, caí, redondita a tus pies.
-¡ohhh,no! sabes perfectamente que me hiciste sufrir, que estuve detras de ti como un loco, por mas de un año, hasta que me hiciste caso-El le agarra la mano y la recuesta en el cesped.
Ambos miran el cielo y sonríen, no bastan palabras, la sola mirada de ella hacia que el corazon del hombre latá como un caballo corriendo un maratón.
-tenía que hacerte sufrir mi caballero con ojos de lobo-ella llevaba la mano a su barba y delineaba con sus dedos su rostro.
-valió la pena, cada maldito segundo a valido la pena Dulce.
-Te Amo.-pronuncia ella uniendo sus labios a la boca de si ahora novio.
-yo te amo más.
-quiero ver el atardecer contigo, despertar contigo, y si me permites, caminar bajo la sombra de los árboles pateando las piedritas del camino, tomados de la mano sin importar nada, ni nadie.
-te prometo que sera eterno-le juro.
Era una promesa que para el valía mucho, sin embargo su eternidad duro poco. Ese día era perfecto, durante un año estuvo detrás de aquella chica de la tienda, iba a comprar aunque no lo necesitaba, el nunca compraba, pero por ella iría hasta el infierno, la enamoro con detalles, ya su nombre empezaba a sobresalir en los negocios.
-Emiliano ¿cuanto podre conocer a tu mamá? hablas tan lindo de ella, que me encantaria conocerla.
-Lo haras el día que seas mi esposa-le sonrío y atrajo a sus brazos.
-apenas acabo de aceptar ser tu novia, que te hace creer que me casare contigo-le dijo ella.
- claro que lo seras, de eso me aseguro yo-le aseguro.
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Mi Maestro
RandomNatalia estaba por cumplir 18 años cuando su hermana Betty le regala una sesión de sexo, ahí conoce a Emiliano, un maestro del sexo, el cual le propone enseñarla en lo que él es mejor, el sexo y placer, ella acepta. Y ambos juegan un juego muy p...
