Como era casi todas las mañanas, me desperté unos cinco gloriosos minutos antes de que sonara mi alarma. Ahora, para la mayoría de las personas, les resultaría absolutamente molesto que les robaran cinco minutos de precioso sueño y, si somos honestos, yo fui uno de ellos durante un tiempo. Pero, a diferencia de la mayoría de la gente, ahora me despertaba con una vista espectacular. Verás, la misma luz fría de la mañana del invierno que se filtraba en la habitación y me despertaba también iluminaba a mi compañera de cama. Gobernante de Iron Blood, el orgullo de su armada, el acorazado imparable y el amor de mi vida, Bismarck, dormía tranquila y contenta a mi lado. Los primeros rayos del amanecer iluminaban su cabello rubio como si hubiera sido hilado en oro, y su piel desnuda prácticamente brillaba. Por verla así, cada mañana, valió la pena perder cinco minutos de sueño.
Pero como ocurre con todas las mañanas, la alarma suena demasiado pronto y ella se mueve lentamente, estirándose lánguidamente antes de abrir los ojos, de un iris azul grisáceo como un mar tormentoso, y me honra con una sonrisa suave que ilumina la habitación hasta lo lejos, más de lo que el sol jamás podría.
–"Guten Morgen, mein Liebe."– me saludó, y me incliné para darle un beso suave y tierno.
–"Buenos días, corazón"– respondí cuando rompimos el beso, extendiendo la mano para apartar un mechón de cabello errante de su rostro.
–"¿Qué hora es?"–
–"Igual que siempre, las seis."–
–"Entonces, treinta minutos. Hagámoslo."–
–"Jawhol, meine Dame. (Sí,mi señora.)"– Con eso, comenzamos nuestro ritual matutino. Nos levantamos de la cama, nos duchamos y, mientras yo me afeitaba, ella preparó dos tazas de café y una taza de té. Una vez que ambos estuvimos vestidos, dejé caer seis rebanadas de pan tostado en la tostadora y preparé una salchicha mientras Bismarck hacía huevos.
–"Un minuto."– anunció y me dirigí a la puerta, abriendo la cerradura antes de ayudarla a terminar de poner la mesa. Todo en su lugar, revisamos nuestros relojes mientras los segundos finales contaban.
–"Diez segundos."–
–"Cinco."–
–"Cuatro."–
–"Tres."–
–"Dos."–
–"Uno."–
Justo en el momento de acabar la cuenta atrás, la puerta se abrió y U-556 irrumpió en el apartamento, con una brillante sonrisa en su rostro. –"¡Dama Parzival, reportando para el desayuno!"– declaró con un saludo feliz. La niña era sorprendentemente puntual, como habíamos aprendido rápidamente durante el último mes. Ambos le devolvimos el saludo con uno propio antes de que ella se estrellara contra nosotros para abrazarnos.
–"¡Oof! Buenos días, Parzival."– dije mientras envolvía mis brazos alrededor de ella. –"¿Dormiste bien?"–
Ella asintió con entusiasmo mientras se sentaba a la mesa del desayuno. –"¡Mhm! Sin embargo, U-96 se levantó un poco tarde y todavía está planeando ese viaje alrededor del mundo una vez que todo esto terminara."–
–"Es bueno escuchar que está haciendo planes para el futuro."– intervino Bismarck mientras tomaba su propio asiento. –"Es más probable que uno luche más duro si tiene algo que quiere."–
–"Entonces, ¿qué planean hacer usted y Herr Kommandant una vez que termine la guerra?"–
Cogidos por sorpresa por la pregunta, Bismarck y yo tartamudeamos y nos miramos el uno al otro en busca de orientación. Finalmente, hablé primero. –"Ahm, no creo que ninguno de los dos haya hablado de eso todavía. Probablemente empezar a reconstruir, supongo ... "–
ESTÁS LEYENDO
Galletas con Bismarck
FanfictionDesde que llegó a la base, Bismarck ha sido una figura enigmática y solitaria. Rara vez vista, y aún más raro verla hablar con alguien, se ha convertido en una especie de leyenda en la base. Cuando inesperadamente llama al Comandante para reunirse c...
