- ¡Pero qué haces, George, suéltame!- grito mi madre, captando la atención de su entorno. Incluso de su novio, Gus.
Digamos que me caía bastante bien, y que aunque diariamente lo molestaba por su patético nombre, el amor que le tenía era mutuo. Desde el primer dia, las puertas de mi hogar estaban abiertas para Gus, porque sabía que a mi madre le hacia bien y porque lo amaba. Yo siempre le agradecí a Gus todo lo que había hecho por ella, la consoló, la ayudo y la animo en todo momento, algo que yo tenía miedo de hacer mal.
Día que lo conocí.
- Aid, hijo, compórtate como el hombrecito que eres y se amable con Gus, ¿si? - me dijo mientras se concentraba en sacarse rápidamente el delantal lleno de harina. Rodee la cocina y me paré atrás de ella para ayudarlas
- ¿De verdad su nombre es Gus? - se me escapó una carcajada, la cual intente camuflar con una falsa tos.
- Si, Aiden Scott, se llama Gus. Y espero que su nombre no sea una causa de tus burlas diarias - se dio vuelta rápidamente para amenazarme cara a cara, burlona.
- Puedes ir descartando esas amenazas, porque yo ya tengo un apodo perfecto para el - le di un beso en la frente y me empujó riendo suavemente.
Su intento de seguir hablando fue interrumpido por el timbre de la puerta. —¡Ya voy! —exclamó, mientras una enorme sonrisa se formaba en su rostro y, con lo que solo podía describir como saltos de alegría, se apresuró hacia la entrada.
Al abrir la puerta comencé a caminar hacia ella para examinar atentamente a Gus, lo cual no duró mucho, ya que mi madre se lanzó hacia él para abrazarlo fuertemente.
Quien ahora era GusGus, comenzó a dar vueltas a mi madre tal cual princesa, terminando con un suave beso en la palma de la mano... mis ojos comenzaron a arder del asco que era todo eso. Carraspee notoriamente.- Si, lo siento hijo, ya los presento - acomodo su ropa, su pelo y su labial con su dedo indice un par de veces para hablar otra vez, y señalarme - Aiden, el es Gus mi...novio y, Gus el es Aiden, mi hijo - su nerviosismo se noto de acá a kilómetros, así que para romper la incomodidad GusGus habló primero.
- ¿Que tal, Aiden? Tu madre me hablo mucho de vos, y cosas buenas - de repente una sonrisa que, aunque intento ser relajada, fue escalofriante, hizo que quiera pegarme la cabeza contra la pared.
-Hola GusGus, todo más que bien, ¡gracias por preguntar! - abri mis ojos con fingida alegria,
- En realidad, mi nombre no es...-
- GusGus, lo se y gracias, ya lo tengo clarísimo - sonrei mas.
- Aiden dejalo en paz si? Vengan a comer que hice lasaña - note la incomodidad de mi madre, así que decidí parar.
- ¡Amo la lasaña! - GusGus y yo dijimos al mismo tiempo y nos miramos sin decir una palabra.
-Genial, entremos- dijo mi madre entusiasmada...
Presente - 4/5/2020
-¿Qué demonios pasa aquí? ¿Quién es este tipo?- GusGus intervino, tomando suavemente a mi madre y supervisándola tanto a ella como a su codo.
-Tranquilo, cariño. Este tipo ya se largaba de todas formas - lo miro amenazante.
- Y veo que la costumbre de evitar las cosas de tu alrededor sigue, April. Ya vas a ver cómo es que terminas - miro a su alrededor para finalmente a paso lento retirarse, no sin antes golpear con el hombro a GusGus.
- ¿Y ese quien era, amor? - acunó con sus grandes manos su rostro dando leves caricias en el.
- El padre de Aiden... -y finalmente las lagrimas que amenazaban con salir, cayeron como cascadas. Y, por supuesto, GusGus estuvo alli con ella.
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Más allá de mi ataúd
JugendliteraturMe parecía curioso, bastante curioso. Las mismas personas que me empujaron a garras de la muerte, lloraban sobre el ataúd donde reposaba mi cuerpo sin vida, una vida que ellos mismos arrebataron