Yes, daddy

1K 60 144
                                    



Suspiro profundamente mientras se secaba algunas gotas de sudor que se asomaban por su frente, aun manteniendo con una mano el fuerte agarre a la cadera el hombre frente suyo sin dejar de profanarlo, cada gemido agudo o cada estremecimiento de su cuerpo lo hacía alucinar de una manera que no podía evitar.


Si tenía que ser sincero la verdad no sabía cómo había empezado todo esto...



O si lo sabía pero era algo que al principio le resultó difícil procesar




Todo empezó como un día de una vida cualquiera, despertando en una rutina de conformismo aburrida para repetirla y repetirla como un mantra interminable de sufrimiento. Su trabajo tampoco es que sirviera de ayuda para pasar sus días, si podías elegir entre tirarte de un helicóptero sin paracaídas a ser el secretario del CEO de la empresa más importante de esos tiempos, eligia mil veces el helicóptero, es más, aumentenle a eso una buena dosis de veneno y caer sobre púas y ni aun así se comparaba al martirio que vivía.

Al principio siempre soñó en trabajar en el lugar como alguien igual de importante o por lo menos como alguien con un buen puesto en la empresa, más nunca imaginó los rumbos de la vida y caprichos del destino que derrumbaron sus planes en un segundo para hacerlo caer en un abismo de desesperación mientras buscaba un empleo acorde a su ahora situación, nunca imaginó que recursos humanos lo mandaría a una entrevista con su mismísimo ídolo, aceptó muy feliz el trabajo aunque se preguntaba el porque habiendo tantas personas más preparadas lo escogió a él y aún más el como cuando fue se encontró con pocas personas, no le importaba, ya luego vería la manera en que ese puesto no sea tan duradero para él y demostraría sus habilidades escalando poco a poco a un mejor puesto pues no se iba a rendir de conseguir lograr sus metas.


O claro, eso pensaba en un inicio


Se dio cuenta rápidamente de lo demandante que era ser el secretario de tan imponente señor, especialmente con el humor que siempre cargaba, después de un tiempo se dio cuenta que le encantaba hacer sufrir a las personas, en especial a él a quien le daba tareas casi imposibles, no se quejaba, cada trabajo era más demandante que él anterior y le servía para practicar pero los plazos de tiempo, su carácter prepotente, ughh se demoraría varios días para terminar su lista de cosas que le hacían rabiar de su jefe.

Sabía que no era el primero en sentir esto, la mayoría de sus compañeros, por no decir todos, compartían su sentir.

Pero ya estaba totalmente cansado, debía salir de esto cuanto antes, aún era joven, tenía muchas cosas más que hacer aparte de soportar a tremenda escoria de ser humano. Así que se trazó una meta, salir de ese trabajo que solo lo hacía reventar de cólera


La cosa es que.. ¿Cómo lo haría?


Pensó mucho, en serio lo hizo, vio muchas posibilidades, buscó empleos en cada cosa que pudiera encontrar, pero ninguno se mantenía en un sueldo lo bastante fijo para pagar sus cuentas.


Situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas.


Cortos RusmexDonde viven las historias. Descúbrelo ahora