Capitulo 10

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Por primera vez en años, tal vez décadas, sentí como mi corazón negro y frío, dio un vuelco.
Venecia sigue con la misma cara ensoñadora y acaricia mi pómulo con las yemas de sus dedos.

No quería hacerle daño, mucho menos quería que llegara a quererme. ¿Cómo alguien tan maravilloso como ella podía llegar a gustarle... Algo como yo?

-Tengo que tomar tu alma- digo de repente. Sin pensarlo, ella vuelve su expresión seria.
-¿Por qué?
-Se la debo a Zalgo.
-¿Quien es ese?
-Un demonio.

Ella asiente y una lágrima roda por su mejilla. Intento abrazarla, pero ella se remueve.
-Pero y-yo te quiero. N-no te lleves mi alma- dice con la voz temblorosa. Acaricio su pelo rojo con mi mano. No estoy seguro si sigue ebria o no, pero me agradaba que dijera lo que piensa.

-No tengo opción.
-Todos tienen una. Yo te quiero.
-¿Cómo puedes querer a un asesino? ¿A alguien que quiere llevarse tu alma?- le reclamo. Ella me sonríe levemente, ese tipo de sonrisas que me dejan sin aliento, y me entran ganas de matarla.

-Debo estar loca ¿no? . Pero no me importa si eres un asesino o un creepy. No me importa lo que eres ni lo que hayas hecho, te quiero. Te quiero y eso es lo único que se. Que estamos locos.

Limpió sus lágrimas. No podía creer lo que me había dicho. No sabía que decirle, o que hacer. Sólo sabía que la quería también.

Me acerco a ella con timidez. Aún podía oler el alcohol en su aliento, pero no me importó. Sus ojos brillaban de una forma extraña y sus mejillas estaban casi tan rojas como su cabello.
Se veía perfecta.

Mis labios frios se unen con los suyos. Es un sabor extraño y agradable. Un sabor a Venecia y alcohol, supongo.
Siento como le tiemblan las manos cuando las entrelaza con las mías.

Suavemente muevo mis labios y ella reacciona, intentando hacerlo también.
Sentir calor en mi piel se sentía incómodo, pero viniendo de ella... Podría acostumbrarme.

.
Venecia's POV:
Puto sol.
Puto todo y todos.

Me remuevo en mi cama y me tapo con las cobijas la cabeza. En realidad, no estaba tan pendiente de mi dolor de cabeza. Sino más bien de lo que paso anoche.

Tengo recuerdos borrosos con Keit y con Eric. Pero lo que paso con Jack, casi puedo recordarlo todo.
Más que todo, recuerdo que no puedo controlar mi lengua.

Y en mi mente retumba la frase que me dijo. Esa que me heló los huesos, mi alma. Se la tiene que llevar.

Ahora el misterio estaba resuelto. ¿Yey?
Todo este tiempo vino por mi alma. Ni siquiera se sí me quiere como le dije anoche.

La verdad, me duele quererlo tanto. Me duele ese beso, por que me gusto y aún lo siento contra mis labios.

Pero aún así, tengo que pensar claramente. El amor nunca me cegó, y no lo hará ahora.

.
Me dirijo a la cocina por una taza de café. Entonces oigo las sirenas de las patrullas nuevamente por aquí. Puta madre.

Le doy un sorbo a mi café y me dirijo a la puerta, tengo que saber a quien asesino Jack ahora.
Pero entonces, esta se abre de golpe. Y yo caigo al suelo de culo.

Unas personas en uniforme azul me agarran de las extremidades y hacen que suelte mi café y se estrellé contra el suelo.

No entiendo nada. Comienzo a forcejear y a gritar el nombre de Jack y el de algunos vecinos que conocía para que me socorrieran.

Pero nadie lo hizo.

En la calle están aparcadas varias patrullas. Una señora me maldice y llora junto a una bolsa negra, con forma humana.

Sigo gritando y pataleando. Intentando explicar algo o entender algo.

Me llevan a una especie de ambulancia con rejas. Pero no dejo que me entren en ella, hago todo lo posible por no dejar que me metan allí. Porque se que pasará si entro ahí.

Uno de los hombres de uniforme se dirige a la ambulancia, y después de unos segundos regresa con una jeringa en la mano.

Golpeo a varios uniformados pidiendo ayuda. Pero me sostienen con mas rudeza.
Mi garganta va a explotar de tanto gritar.
-¡JACK!- grito.

El uniformado clava de golpe la aguja en mi cuello. En cuestión de dos segundos mi cuerpo pierde la fuerza, siento un mareo horrible. Y la resaca es mi menor preocupación ahora.

Todo se vuelve negro. Pero aún desorientada, puedo alcanzar a oír gritos.
Y un sólo nombre retumba en mi cabeza.

Laugh |Laughing Jack|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora