Capitulo 13

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La realidad puede a veces ser dura, cruel en algunos casos. Pero siempre necesaria.
Mi cuerpo quedo helado ahí. Detenido en el tiempo, deseando que el nombre que acababa de leer no fuera ese.

Las lágrimas mojan mi rostro en silencio, ni un sólo sollozo se escapó entre mis labios. Natalie me toca el hombro.

-¿Terminaste?- pregunta. Asiento aún sin mirarla y le paso la carpeta -¿Estas bien?

Asiento de nuevo. Ella me agarra de la muñeca y me guía por los pasillos sigilosamente. La verdad ni siquiera estaba pendiente de lo que pasaba, estaba sumida en mi rencor.

Me despido de Natalie y entro en mi habitación.

Me recuesto en la cama. Deseaba morir, deseaba que Jack fuera encontrado y castigado. Deseaba al mismo tiempo, que me abrazara y me consolara susurrandome al oído "Todo estará bien, Vene".

Me acurruco abrazando mis rodillas contra mi pecho. Sólo quiero dormir, y jamás despertar.

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Me entregan un sobre blanco con mi nombre escrito en una bella caligrafía.
-¿Eh?- digo recibiéndolo confundida.

-Te enviaron una carta. Después de leerla ve al consultorio B16- dice la enfermera y se retira. Abro el sobre curiosa y veo que es de mi familia.

"Querida Venecia,
Amor, te extrañamos muchísimo. Nos hemos enterado donde estas y por que, aún así, queremos creer que tu no hiciste esas cosas, pero nuestro testimonio no es suficiente, y las pruebas son muchas. Quisiéramos poder visitarte, pero hasta que digan el veredicto entre sí tienes una enfermedad o no, no nos es posible. Esperamos que, puedas recapacitar allá. Y recuerda :Nunca es tarde para ir en el camino de Dios.
Te queremos.
Mamá, papá y París. "

Sonrio levemente. Mi familia aún me ama. Y eso que París y yo habíamos perdido un poco de contacto, pues mi hermana ya había vuelto a clases.
Guardo la carta entre las tablas de mi cama, para leerla cuando pierda la esperanza y me dirijo a el consultorio B16.

Al entrar en el pequeño consultorio gris me encuentro con Murray, que me sonríe forzadamente.
-Hola de nuevo Venecia, toma asiento.

Él esta sentado detrás de su escritorio, con las manos entrelazadas e inquietas. Aún me teme.
Me siento tranquilamente y veo que saca su portapapeles.

-Así que... Vamos a hacer tu diagnóstico- dice acomodando unos papeles y cogiendo una pluma.
-Bien.

Las preguntas que me hace a continuación sólo aumentan mis ganas de decir la verdad, pero sabía que nuca me creerían si les contara sobre Jack. Aparte, cuando me preguntaron si tenía pesadillas respondí con la verdad, aunque sea con eso, podía decir la verdad.

Había tenido pesadillas todas las noches relacionadas con el demonio que se me apareció la otra vez.
Soñaba que me atravesaba con su mano, que ardía mucho, casi como si esta estuviera hecha de fuego.
Y a veces simplemente que me torturaba hasta que despertaba gritando y siendo controlada por enfermeras y jeringas con sedantes.

Murray se estira desde su asiento y me sonríe.
-Gracias Venecia, puedes retirarte.
Asiento y me levanto. Pero apenas toco el pomo de la puerta me detengo, me vuelvo hacia Murray y pregunto:
-¿Usted cree que cometí todos esos homicidios?

Él se pasa la pluma entre los dedos y suspira -Tal vez no estuviste completamente consiente cuando lo hiciste.

Sonrio macabramente y él se tensa.
-Como se nota que usted no sabe nada- digo y salgo del consultorio.

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Me paso las manos por la cara intentando aclarar mis pensamientos. ¿Estoy loca? ¿Voy a pasar el resto de mis días aquí? ¿Me enviaran a la cárcel y después a la silla eléctrica como supongo?
Mis pensamientos son interrumpidos por Natalie que entra en mi habitación, y yo que sepa, eso no esta permitido.

-¿Qué haces aquí?- susurro. Ella parece bastante histérica.
-¡Levanta tu huesudo trasero y sígueme si quieres salir de aquí!- susurra exasperada. Me levanto, saco la carta de entré las tablas y la sigo sin hacer mucho ruido.

Nos dirigimos hacia la recepción y yo comienzo a sentir que nos van a sedar y a golpear hasta morir si nos descubren.
-¡Natalie! ¿¡Te volviste loca!? ¡No podemos salir así nomás!- le reprendo. Pero ella parece no escucharme, pues cuando estamos en la recepción se detiene frente a la puerta principal y mira hacia los lados.

Entonces noto algo. Las enfermeras y enfermeros que andan en el corredor y la recepción no se percatan de nuestra presencia. Es casi... Como si fuéramos invisibles.

-¿Qué demonios esta pasando?- susurro asustada. Esperando que en cualquier momento un enfermero se nos lance encima a retenernos.

-¡Jeff!- grita Natalie, haciendo que me sobresalte y la voltee a ver -¡Abre la maldita puerta, date prisa!
Apenas dice esto, la puerta se abre de golpe y unas cadenas caen al piso. Ni siquiera sabía que le ponían cadenas en la noche a la puerta. Los enfermeros parecen sobresaltarse y comienzan a murmurar y a acercarse a nosotros.

Desde el umbral veo a un chico un poco menor que yo, con el pelo largo y negro, su piel es blanca como el papel y lleva una sonrisa en las mejillas.
-¡Corran!- nos grita. Natalie me agarra de la mano y me guía junto con Jeff lejos del hospital. No siento mis piernas siquiera, pero se que se mueven lo suficientemente rápido como para seguirle el paso a esos dos.

Estamos en plena carretera, cerca de un bosque y nos detenemos. Mientras recobramos el aliento observo al amigo de Natalie, y la verdad me da escalofríos.
En seguida aparece un chico rubio de unos 1,50 de estatura junto a Jeff y sonríe. Esta vestido como un elfo o Peter Pan, sus ojos son negros y su pupila roja.
Dios mío, ¿qué gente es esta?

-Bien hecho Ben- le felicita Natalie, dirigiéndose al chico rubio -Ni siquiera nos percibieron.
Ben le sonríe y luego Jeff y este me voltean a mirar.

-¿Quien es?- pregunta secamente Jeff. Natalie me agarra del brazo.
-Ella es Venecia. Cometió unos homicidios y nos volvimos amigas en el hospital ese. Aparte- dice sonriendo con malicia -Zalgo la buscaba.

Jeff y Ben me examinan con la mirada y yo cada vez más siento que estoy en peligro.
-¿Para qué la querría Zalgo?- pregunta Ben -No es creepy, ni tiene pinta de ser una de sus vasallas.

Un momento, ¿creepy? ¿Ellos saben sobre la existencia de creepys?
Me dirijo hacia Natalie.
-¿Podrías por favor explicarme como coño logramos salir sin ser vistas? Y ¿quienes son ellos?

Natalie me sonríe. Pero no me confió de su sonrisa, es macabra y distante, como si no me conociera. Por algún motivo, comienzo a retroceder lentamente. Y a medida que lo hago, ellos avanzan hacia mi.

-Venecia... Creo que deberías venir con nosotros- dice esta y un segundo después, siento algo punzante en mi abdomen, un cuchillo.
Veo tres sonrisas.
Y luego, todo se torna negro.

Laugh |Laughing Jack|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora