Frío y blanco. Eso es todo.
Se que lo que siento es frío, no puedo sentir blanco.
Entonces todo lo que me rodea es blanco. Bueno, más o menos, estoy mareada.
Una puerta que era casi imperceptible se abre de una de las paredes blancas, abro los ojos como platos, es uno de los uniformados que me trajo aquí.
-¿Quien eres? ¿Dónde estoy?- digo al instante. Él se sienta en el suelo y me indica que lo haga también.
-Soy Jack Murray. Te haré unas preguntas y tu tienes que responderlas con mucha sinceridad ¿si?- me dice amablemente. Me recuerda al interrogatorio que tuve antes de encontrar la caja. Asiento y Murray saca una libreta de su bolsillo, junto con un bolígrafo.
-¿Sabes por qué estas aquí?
-No se dónde estoy.
Él me sonríe levemente.
-Oh, eres la que tuvieron que sedar.
-¿Me s-sedaron? Oh. Era eso. ¿Porqué lo hicieron?
Murray suelta un resoplido y su mirada amable se va de su rostro.
-Venecia Reeves. ¿Si? Leí tu caso junto con el de otra nueva internada... Pero el tuyo fue el que me sorprendió.
-¿Mi caso?- repito confundida. Él se masajea la sien.
-Todos esos niños... Los mataste de una forma tan horrible...
Entonces todo me llega a la mente como si me acabarán de dar una bofetada. Me estaban culpando de los asesinatos que cometió Jack. O eso supuse.
Me quedo boquiabierta unos segundos. Estas personas creen que soy una asesina muy peligrosa.
-No soy siquiera capaz de decir que yo no hice eso. Estoy... Shockeada.
-¿Lo estás? ¿Entonces lo hiciste?
-No dije eso- digo sintiendo un dolor crecer en mi pecho.
Las preocupaciones, seguro mi familia ya lo sabe, no quiero que crean que su niña adorada es una psicótica. No quiero perderlos, ni que me tengan miedo. Pero es inevitable.
-¿No debería estar en prisión?- pregunto al fin. Él asiente.
-Deberías. Pero estas en un hospital mental, estamos determinando tu enfermedad mental o si siquiera la tienes.
No podía decir más. No quería ir a prisión, pero tampoco quería quedarme aquí. Estos lugares son de los que yo veía todos los viernes en mi televisor, comiendo una pizza, encogida en una manta.
Pero ahora es diferente, uno puede asustarse, apagar el televisor e irse a dormir, tal vez tener pesadillas, pero tarde o temprano, despiertas.
Ya no. Ahora nunca apagarías el televisor, nunca te irías a dormir. Y nuca despertarías de la pesadilla.
Murray guarda la libreta y el bolígrafo en su bolsillo. Intenta sonreirme, pero apenas se asoma una mueca en la comisura de sus labios.
Esa mueca. Esa mirada de miedo y desprecio. Ni el más experimentado psiquiatra puede evitar sentir ese vacío en el estómago, sentir su piel erizada y una advertencia en su mente.
Y muy pocos logran llegar a entender lo que sienten los victimarios.
Pero yo no era victimaria. Era víctima.
.
No tenía ventanas, pero sabía que ya era de noche, el sueño me estaba cubriendo en sus suaves brazos y me dejaba caer en esa cama de metal. Que era mi única compañía en esa habitación blanca.
-Jack... Te odio, maldito cobarde- sollozo -¡Agarra mi alma! ¡Llévatela!
Pero nadie responde. Siento una penumbra cubrirme, hace que se me haga difícil respirar y puedo jurar, que he oído un sollozo.
Pero al estar acá, me replanteo si en verdad estoy loca.
¿Y si Jack sólo fue un producto de mi mente enfermiza?
¿Y si yo cometí todos esos asesinatos?
¿Y si me gustó?
Sacudo la cabeza. No quiero pensar en las posibles respuestas, ahora era todo lo que paso parecía tan irreal y al mismo tiempo, la realidad estaba más presente en mi vida que nunca.
Aunque odiaba sentirlo, quería ver el rostro de Jack, acariciar su cabello pajoso y sentir sus uñas-dedos acariciar mi piel.
Odiaba extrañarlo. Odiaba el hecho de que me usó, que me dejó sola cuando lo necesitaba, que ni siquiera se llevó mi alma como dijo que lo haría.
Odiaba el hecho de que lo quería.
Un dolor se hace presente en mi pecho y me permito llorar. Gritar. Aullar y desahogarme.
Siento una mano sobre mi hombro. Una esperanza nace en mi pecho. Me vuelvo hacia el dueño de la mano.
Y me encuentro con algo peor que Jack.
Mi grito es insignificante en este lugar. Estoy loca para ellos, entonces me permito caer en el pánico al ver a esta... Criatura.
-Ya basta- dice con voz potente al fin. Me detengo al instante, aún temblando ante el monstruo que parece manar sangre oscura por todo su cuerpo.
-Oh Dios... ¿Qué eres? ¿Qué quieres?- digo temblando en un rincón.
-Un demonio- dice acercándose a mi, chillo- pero yo te conozco más a ti que tu a mi- dice "sonriendo" macabramente.
-¿Qué quieres tu de mi?- digo llorando. Jack, ayúdame, por favor. No quiero morir así, quiero ver a mi familia, a los amigos. A ti, por última vez.
El demonio suelta una carcajada siniestra, como si hubiera adivinado en que estaba pensando, me dirige una mirada fría y posesiva.
-Alguien me prometio algo. Y como no me lo dio... Vine por el.
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Perdón por no haber subido en milenios :c
Y perdón si no era lo que esperaban, pero me sentí un poco inspirada y ya llevaba mucho sin escribir.
Espero que les haya gustado.
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Laugh |Laughing Jack|
FanficVenecia no esperaba que en esa pequeña caja se escondía un monstruo. No esperaba que su vida cambiaría con tal sólo abrirla. Y tampoco esperaba enamorarse de lo que escondía dentro la caja. > Portada creada por : @xannwoodsx
