Capitulo 12

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Por primera vez me alegra ver a los uniformados. El demonio no estaba. Realmente estaba empezando a dudar de mi salud mental.

Había una sala de estar donde habían varias persona comportandose raro. Me adentro mas en la habitación y contengo las ganas de llorar. Estas personas estaban en situaciones deplorables.
No quería estar más tiempo aquí.

Me siento observada. Tal vez sea por mi cabello, miro en todas las direcciones y mis ojos se encuentran con unos verdes.
Los ojos son de una chica de mas o menos mi edad, me sonríe macabramente. La consideraría normal, de no ser por el reloj incrustado en su cuenca ocular.

Me muerdo el labio que me esta temblando y me siento lejos de ella. Me abrazo a mi misma y el recuerdo de Jack se hace presente en mi mente.

Ahogó un grito un cuando veo a la chica del reloj a mi lado.
-¿Quien eres?- me pregunta.
-Soy... Venecia- digo dudando de si hablarle o correr lejos de ella.
Ella me sonríe.
-Soy Natalie. Oí que juntó a mi internaron a otra chica de pelo cereza.
-Es rojo- susurro. Ella vuelve a sonreirme.
-¿Lo hiciste?- me susurra, como una niña que esta chismoseando en el colegio.
-¿Qué?- ella frunce el ceño.
-Los homicidios, pedazo de idiota.

-Oh- digo tragando fuerte. Con qué el chisme corre rápido donde quiera que vaya - No. No fui yo, me inculparon.
-Oh- dice como si hubiera decepcionado.
-¿Y a ti de que te culparon?- pregunto. Ella se muerde el labio sonriendo.
-De asesinar a dos policías.
-¿Y lo hiciste?
-No- dice jugando con su pelo castaño. No sabía si creerle, tenía una actitud bastante inquieta y burlona, como de esos sicarios que ya están planteando matarte apenas decirte "Hola". -Este lugar es aburrido a morir. Quiero salir rápido.

Niego con la cabeza.
-No creo que puedas, estos lugares son patrullados. Nadie entra y nadie sale sin consentimiento.
Ella me sonríe como si fuéramos a hacer una travesura.
-Ya veremos eso.

.
Natalie y yo nos la pasábamos juntas casi todo el tiempo. No se podía decir que éramos amigas. Sólo nos teníamos la una a la otra porque sabíamos que no podríamos estar con nadie más.

Ella me contó que la inculparon también. Estaba con un amigo por las calles y unos policías intentaban agarrar a un criminal, entonces el criminal acuchillo a los dos policías, después se dirigió hacia ella y a su amigo, intentando matarlos, ella se intentó defender, golpeándolo. El amigo de ella corrió lejos, pero ella quedo en shock mientras el criminal escapaba, y apenas llegaron las autoridades, la culparon.

Sonaba bastante injusto. Casi como me había pasado a mi.
Vamos caminando por los pasillos en medio de la noche, lo hacíamos como costumbre, ya que todo era silencio y algunos rezos por parte de enfermeras. No estaba permitido, pero daba igual, los encargados nos tenían un poco de miedo y nunca causamos problemas, entonces fingían que no nos veían.

En medio del silencioso recorrido, Natalie me agarra de la muñeca y nos adentra en una oficina, ni siquiera había notado que habíamos llegado a la parte administrativa del edificio.
Ella hace un gesto con la boca indicándome que me quede callada.

Saca dos carpetas color crepé y me pasa una. Aún dudando, abro la carpeta. Quedo boquiabierta, es mi expediente. Ella ojea el suyo en silencio y me dispongo a hacer lo mismo.

Después de ojear la información sobre mi vida y mis actividades cotidianas, me encuentro con la parte interesante, del como fueron "mis homicidios" y el proceso de internarme.

Un dolor golpea mi pecho. Más allá de los nombres y descripción de los niños asesinados. Estaba la ficha donde decía quien informo a las autoridades de mis "comportamientos psicóticos".

Y el nombre de aquella persona saltaba en mi mente una y otra vez, haciendo una una lágrima se deslicé por mi mejilla.
Eric Turner.

Laugh |Laughing Jack|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora